Análisis de Lootbound – Un ciclo infinito de recuerdos y luchas por turnos

Por Marcos Casal #
Guerrero desafía a un coloso rocoso rodeado de espadas clavadas, con lava roja al fondo en Lootbound.

En Lootbound, la fantasía oscura, dados d20 y morir mucho se dan la mano en uno de los roguelike más interesantes que he jugado este año.

Al día de hoy, vivo junto a un prejuicio del que no me despego ni con una palanca: en Polonia solo saben hacer juegazos. Tras el hito histórico que supuso The Witcher 3, seguido años después por Cyberpunk 2077 —ambos juegos de CD Projekt—, le siguen juegos como The Thaumaturge, Dying Light, The Alters o Frostpunk, siendo un país donde se germina un talento importante para la creación de videojuegos. Esto va en consonancia con el título que hoy os analizo, pues Lootbound ha sido creado por ArtDock, un estudio indie sin mucha trayectoria pero con un ADN polaco que ha dejado impreso en su obra, al nivel de decir: esto, orgullosetes, es María de la buena.

Trío de aventureros se enfrenta a criaturas del bosque en un combate por turnos de Lootbound.
En los combates deberemos tener en cuenta la salud, armadura y maná de nuestros personajes para poder salir adelante. Habrá enemigos muy duros, pero todos tienen algún punto flaco que podemos explotar.

Un guerrero, un bardo, una bruja y un paladín entran en un bar y…

En Lootbound nos enfrascamos en una suerte de roguelike en el que deberemos abrirnos paso mediante batallas por turnos clásicos. Desde una disposición en tercera persona, como los RPG tradicionales de los 90 o los dungeon crawlers, escogeremos a nuestro protagonista y tocará completar tres mapas que se irán dividiendo en árboles de decisiones, como sucedía en juegos como Slay the Spire o el recientemente analizado en la web: Solnox – Grimoire of Seasons. Conforme partimos de su base, este se irá ramificando para que escojamos diferentes caminos donde tendremos que librar batallas, abrir cofres, entrenar a nuestro personaje, conseguir pociones, aprender nuevas habilidades o descansar. Esto, como es menester en el género, se genera de manera procedimental y en cada partida el árbol cambiará sus rutas. Dado el packaging de la propuesta, este sistema de progresión le va como anillo al dedo, agilizando las contiendas y refrescando nuestra curiosidad por ver qué recompensa o enemigos nos tocarán en la siguiente piedra con la que tropecemos en el camino.

Y es que los combates, aun desarrollándose por turnos clásicos, gozan de una profundidad maravillosa. Podremos dar rienda suelta a nuestro pensamiento más táctico para conseguir resultados extraordinarios una vez entendamos cómo funcionan sus estadísticas, los enemigos y las piezas de equipo. Por ejemplo, tenemos hasta tres tipos de daño diferentes: ácido, cortante y aplastante. El primero hace daño a la barra de salud de los enemigos, el segundo a su armadura y el aplastante también a la salud, pero ignorando la armadura. Si nos hacemos una build full ácido, podremos derrotar enemigos de un one-shot sin preocuparnos de mellar sus armaduras primero. También podemos especializar a un personaje con daño cortante y a otro en aplastante, de manera que uno se encargará de reducir las armaduras enemigas mientras que el otro los remata una vez estén a pecho descubierto. Estas son solo algunas de las posibilidades que ofrece el videojuego, teniendo cientos de combinaciones posibles que iremos descubriendo y afinando cuanto más juguemos.

El equipo juega un papel especial en esto. Tendremos un inventario limitado por casillas, muy al estilo de Diablo o Resident Evil 4, donde deberemos gestionar las casillas que ocupa cada pieza para formar nuestro Tetris particular de armaduras, anillos y armas. Lootbound añade una capa más al sistema con las auras de los objetos especiales, de tal forma que si colocamos una pieza de equipo especial cerca de otras de un determinado tipo o familia, conseguirán bonus muy jugosos para nuestras estadísticas. Hay piezas de muchos tipos: algunas rotan después de cada combate, otorgando esos bonus a piezas aleatorias; otras solo aplican su aura si están colocadas de una forma determinada en el inventario, mientras que otras van aumentando sus estadísticas conforme más tiempo pasen fijas en nuestra mochila. Este sistema forma un videojuego en sí mismo dado su nivel de complejidad. Está tan bien pensado que nos picará el gusanillo por tener nuestros inventarios organizados de la mejor manera posible, resultando divertido y adictivo en el proceso. Una vez nos volvamos expertos en el tema, fliparemos de cómo, con cuatro piezas de nada, conseguiremos personajes que ni Terminator tosería a la cara.

Pantalla de equipamiento de un paladín en Lootbound con estadísticas, auras y objetos organizados en casillas.
Cuadrar todas las piezas de armadura y armas en el inventario puede ser un dolor de cabeza, pero se vuelve un sistema muy divertido una vez le cojamos el punto. Por fortuna, las pociones van en su propio morral aparte.

¿Por qué luchas si no recuerdas nada?

En cuanto al mundo de Lootbound, es una caja de misterios. El arte del videojuego me recuerda a viejas glorias como Another World de Super Nintendo, pero con una identidad muy propia que mezcla la fantasía oscura y la gemología, predominando los colores fríos como los azules, magentas o grises, que dotan de un carisma particular al ambiente: uno muy decadente y de inseguridad donde nuestros protagonistas no paran de cuestionarse el motivo de su existencia y el porqué de sus luchas. No recuerdan su pasado, manteniendo intacta solo la chispa de sus personalidades y ese, orgullosetes, es el quid de la cuestión en Lootbound.

En cada run nueva que empecemos, y en cada parada que hagamos en una hoguera, el juego nos soltará más prenda sobre sus personajes mediante conversaciones consigo mismos o con los demás miembros que llevemos en ese momento. Sus personalidades son tan únicas que siempre hay roces entre ellos, dando lugar a discusiones muy profundas. Huelga decir que, pese a que los textos están en español latinoamericano, la traducción es muy buena y se han currado mucho todo el tema de los registros. Posiblemente sea el juego cuya traducción LATAM más me ha gustado, ya que de normal no suelen hacerlo por adaptarse a un público ajeno al nuestro, mientras que en este caso han optado por ceñirse más al tono de la historia y sus personajes que preocuparse por el público de destino. No suele ser el caso, pero con Lootbound ha sido un acierto.

Por lo demás, podemos aprender más del mundo de Lootbound gracias a su biblioteca, una suerte de sala que desbloquearemos en el menú donde se recoge más trasfondo de los personajes, enemigos, escenarios y objetos de equipo. La información que dispensan se irá completando conforme más runs completemos, lo que supone una pizca más de motivación para seguir jugando si queremos saber más del worldbuilding (como ha sido mi caso).

Una mano sostiene un dado d20 translúcido ante un cofre, decidiendo el valor del botín en Lootbound.
Cada vez que acudamos a una forja, abramos un cofre o queramos mejorar una estadística, tendremos que lanzar un dado de 20. Si superamos el resultado objetivo, conseguiremos la recompensa. Si fallamos, podremos lanzar un dado adicional con propiedades especiales para intentar revertir el resultado. Estos dados podremos coleccionarlos y hay de propiedades muy distintas.

Lootbound es una joya sobresaliente para los amantes de los roguelike y los turnos

Me cuesta horrores verle algún defecto a Lootbound. Todo lo que ha tocado ArtDock rezuma un mimo tremendo y, si tuviese que resumir en una palabra la identidad de este juego, diría que es el equilibrio. Lootbound está equilibrado en todos sus sistemas, hasta el punto de tenernos viciadísimos a su propuesta, pasándonos las horas sin que nos demos cuenta. El juego no se hace ni demasiado duro ni demasiado sencillo. Rápidamente entenderemos cómo funciona su loop y, en cada run fracasada, habremos aprendido algo nuevo que nos motivará a probar cosas diferentes en la siguiente, hasta derrotar al jefe final del tercer mapa. El juego se va abriendo conforme más progresos hagamos, añadiendo más y más capas de profundidad a la propuesta, de una manera amena sin que nos sintamos abrumados.

Además, el juego goza de un ritmo de actualizaciones fascinante. Me ha pasado de encontrar algún bug o área que me hacía torcer el gesto, pero a los pocos días (o incluso horas) ya estaba parcheado para ir en consonancia con el equilibrio anteriormente mencionado. El rendimiento acompaña, ya que lo he podido disfrutar a 144 FPS y a 4K sin que mi equipo, con una 9070 XT de AMD, sudase ni una gota. También funciona guay en PC consolizados, probado en mi típica Asus ROG Ally con SteamOS, corriendo el juego sin ningún tipo de problema y sin precisar ningún tipo de configuración adicional.

En definitiva, que Lootbound es un win-win. Seas apasionado de los juegos por turnos o los roguelike, este juego es un imprescindible y uno de los juegos indie que más me han cautivado de lo que llevamos de año.

Pincha aquí para ver dónde conseguir Lootbound

Lootbound se lanzará en Steam el próximo 14 de agosto. Nosotros hemos podido acercarte esta reseña gracias a un código ofrecido por ArtDock Studios.


Guerrero desafía a un coloso rocoso rodeado de espadas clavadas, con lava roja al fondo en Lootbound.
  • Arte y música cautivadores.
  • Combates y gestión adictivos y profundos.
  • Mundo y personajes interesantes.
  • Cuesta pillar el punto a personajes como el bardo o la bruja.
  • El RNG puede dilapidar runs enteras.
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