La resurrección de Blasphemous 2

Por Daniel Viñambres #
Primer plano del rostro vendado y ensangrentado de un personaje sombrío de Blasphemous 2, enmarcado por alas oscuras.

El exitoso metroidvania español, Blasphemous 2, resurgió de sus cenizas tras un traspiés complicado.

En septiembre de 2019 salió al mercado, tras un exitoso Kickstarter, Blasphemous, un juego de cuna española que, además, basaba su identidad en la Semana Santa patria y en toda su idiosincrasia, aderezando esta impactante inspiración con un estilo visual impecable.

El juego fue un rotundo éxito hasta el punto en el que su estudio, The Game Kitchen, continuó nutriendo y alargando su vida útil con el lanzamiento de DLCs gratuitos que hicieron las delicias de los jugadores. The Stir of Dawn, Strife & Ruin y Wounds of Eventide mantuvieron el juego vivo hasta diciembre de 2021, cuando se dio por completado todo lo que tenía que ofrecer el Penitente a sus jugadores.

Los jugadores estaban pletóricos, pues las abundantes expansiones y la gratuidad de las mismas hicieron que un juego tan sumamente especial y con tanta identidad tuviera una prácticamente segunda vida, al añadir un nuevo final y la obligatoriedad de pasárselo varias veces para completar todo el contenido.

Pero la cosa no se quedó ahí, ya que el estudio cocinó (jejé) en paralelo a la última expansión una secuela que se recibió con mucho entusiasmo por parte de los fanáticos, ya que un juego tan único y un estudio tan especial iban a poder continuar un proyecto que fue creciendo poco a poco con y por el amor de los fans.

Así pues, en agosto de 2023 llegó a nuestras manos Blasphemous 2, un juego que arreglaba prácticamente todos los errores de su precuela, haciéndolo más divertido y rejugable.

El Penitente combate junto a un aliado contra enemigos en un pasillo en penumbra de Blasphemous 2.

La segunda venida del Penitente

Blasphemous 2 es un juego que recuerdo con especial cariño, pues fue el último que tuve el placer de analizar para la ya extinta web de GuiltyBit. El juego me gustó mucho y, pese a comerme los desbalances clásicos de un juego difícil en sus primeros días de lanzamiento, lo disfruté como un enano.

Y es que esta saga tiene algo especial que solo los españoles podemos disfrutar plenamente. Ya no es solo la estética de su escenario, es el doblaje, los nombres, las expresiones… absolutamente todo tiene un aire patrio que hace que, pase lo que pase, sienta un cariño muy especial por estos juegos.

Pero me estoy desviando del tema. Blasphemous 2 fue la maduración completa de un concepto que nació gracias a los fans y cuya secuela no necesitó de los mismos para triunfar, pero quizá este fue uno de los errores que se cometieron con el juego: olvidar a los fans.

No me malinterpretéis, sigo defendiendo que el juego es una absoluta obra maestra, pero hay que meterle un poco de drama al texto. El caso es que la secuela tomó una decisión que no terminó de gustar a los fans, que fue la de cambiar el estilo visual de sus cinemáticas por algo que la inmensa mayoría calificó como peor.

El tema es que el estudio tuvo sus motivos para llevar a cabo este cambio, y no fue otro que el de reducir los tiempos del desarrollo de estas cinemáticas para poder centrarse en otros aspectos, una decisión que, si bien comprometió un poco el estilo artístico del juego, ganó enteros en su faceta jugable, que al final es lo más importante.

Pero la piedra en el camino que terminó por hacer tropezar la percepción de los fans sobre esta secuela fue el lanzamiento de Mea Culpa, el primer contenido descargable del juego que traía de vuelta la emblemática arma del Penitente original junto con un nuevo final.

¿Y por qué fue un tropiezo? Bueno, primero de todo es que la expansión no fue gratuita, rompiendo con la política de expansiones que tuvo el primer juego. Pero quizá el mayor problema se encontró en el precio que, lejos de ser relativamente barato, salió a un precio que rondaba la mitad de lo que costó el juego base, algo que no gustó a los fans, ya que consideraron que el contenido no hacía justicia al precio.

El Penitente ante una estatua angelical en un salón gótico de Blasphemous 2.

El segundo DLC resucitó entre los muertos

Si a finales de 2024 los fans estaban un poco de culo con el DLC, en junio de 2026 se puede decir que vieron cómo Blasphemous 2 resucitó de entre los muertos para ofrecernos un segundo DLC: The Third Sin.

El Tercer Pecado fue la segunda expansión del juego, que añadió una nueva zona (El Castillo de la Bruma) y una nueva arma: el látigo Embrujo. Esta expansión fue toda una declaración de intenciones, a mi parecer, del estudio, que quizá está llamando a la puerta de Konami para poder hacer un Castlevania al igual que hicieron un Ninja Gaiden, ya que el castillo y el látigo son muy reminiscentes de la saga.

El caso, que me lío. The Third Sin añadió una nueva arma, una nueva zona y una nueva mecánica (la de los acompañantes)… y todo ello de manera completamente gratuita, algo que iba en la línea de las políticas de expansiones del lanzamiento anterior y que trajo de vuelta a una legión de fans que ya había recuperado la esperanza en el estudio.

Y junto a esta expansión se puso de oferta, a un precio muy reducido, la expansión anterior Mea Culpa, una forma quizá de disculparse con su base de fans que quedaron un poco decepcionados con el anterior DLC. Ahora el futuro es incierto, pero se intuye la alta probabilidad de un nuevo DLC que añada una sexta arma que termine por complementar a Mea Culpa y a Embrujo.

Con todo este texto quiero decir que, a veces, cuidar a los fans sale bien. The Game Kitchen lanzó el DLC Mea Culpa cobrándolo, lo cual me parece perfecto y algo legítimo, pues tampoco podemos esperar que todo sea gratis. El problema fue, quizá, el contenido. No me he puesto a comparar 1:1, pero he sentido que The Third Sin añadía un contenido más rico que Mea Culpa.

Fuera como fuese, quizá el verdadero problema residió en el precio, pues fue de ahí de donde derivaron las principales quejas. En respuesta a ello, el siguiente DLC fue gratuito, no me cabe duda, pero también me genera cierto miedo esta deriva, pues pienso que el estudio debería cobrar el futurible tercer DLC.

Pero claro, ¿cómo reaccionará el fan acostumbrado al contenido de calidad y gratuito? Es una incógnita, pero debemos ser conscientes de lo que cuesta hacer un videojuego y apoyar estos proyectos menores que derrochan amor y alma, en lugar de apoyar otros proyectos que únicamente ven a los jugadores como billetes andantes.

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