Solnox es un interesante rogue like de construcción de mazos donde deberemos jugar con las estaciones como un elemento más de nuestra estrategia
Cada año el género roguelite de construcción de mazos recibe un puñado de aspirantes que intentan sacudirse la sombra de Slay the Spire, y la inmensa mayoría se conforma con repetir la fórmula con una piel distinta. Solnox: Grimoire of Seasons, obra del estudio alemán ByteRockers’ Games, es de los pocos que se atreve a tocar el motor del género en lugar de limitarse a decorarlo, y el resultado es un juego tan interesante mecánicamente como irregular en todo lo que lo rodea.

Un mundo en decadencia en el que sobrevivir no es sencillo
La premisa nos sitúa en Ecendael, una tierra antaño próspera protegida por los Wardens del Cambio. Todo se desmorona cuando Morrigan la Inmutable, antigua guardiana del orden, traiciona a los suyos y libera la Última Estación, una plaga de estancamiento que drena la vida, corrompe las mentes y extiende una corrupción imparable por todo el territorio. Con los últimos vestigios de magia estacional en nuestras manos, tomaremos el control de uno de los Wardens supervivientes para recuperar el poder perdido y frenar el avance de esta plaga antes de que consuma lo que queda del mundo. Es un planteamiento de fantasía oscura que cumple su función sin grandes sorpresas, y ahí es donde nos damos de bruces con su primer punto débil: la narrativa se siente para cumplir, casi decorativa, cuando el resto del juego pedía a gritos un contexto igual de ambicioso que sus sistemas.
Y es que el verdadero protagonista de Solnox es su mecánica de estaciones. Cada Warden dispone de un mazo propio de piedras rúnicas repartidas entre primavera, verano, otoño e invierno, y el turno de cada combate viene marcado por la estación activa en ese momento, que altera directamente el rendimiento de nuestras cartas. El invierno, por ejemplo, potencia las runas defensivas, mientras que la primavera favorece los ataques; algunas piedras nos permiten incluso alterar la estación de las casillas que pisamos, generando combinaciones que van mucho más allá de barajar un mazo y esperar buena suerte. A esto se suma que los enemigos más poderosos contaminan el terreno a su alrededor, bloqueando algunas de nuestras runas y obligándonos a replantear la estrategia sobre la marcha. Cuando el sistema estacional empieza a encajar en nuestros cerebros, la sensación de estar resolviendo un puzle en constante movimiento resulta muy satisfactoria.
Ese rompecabezas se libra, además, sobre un mapa de hexágonos que da todavía más peso al posicionamiento. A diferencia de otros exponentes del género, aquí no basta con tener una mano de cartas poderosa: la distancia con los enemigos, la casilla exacta desde la que atacamos y el momento en que decidimos actuar pesan tanto como las propias runas. Solnox incluye, de hecho, un buen número de piedras dedicadas exclusivamente al movimiento, algo poco habitual en un género que suele encadenar al jugador a una posición fija, y esa libertad de desplazamiento sí es algo que me ha gustado y que me parece positivo, junto a lo accesible que resulta entender el sistema sin renunciar a su profundidad.

Fácil de comprender y dominar, pero no disimula sus costuras
La progresión sigue el guion esperado en cualquier roguelite: cada partida propone un recorrido distinto, con decisiones estratégicas y gestión de sinergias que condicionan el resto de la expedición, y a medida que avanzamos vamos desbloqueando nuevas clases de Warden para variar el enfoque en futuras partidas. Quien haya disfrutado de Slay the Spire, Monster Train, Across the Obelisk o Roguebook encontrará aquí referencias familiares, aunque la capa táctica del hexágono y el condicionante estacional bastan para que Solnox construya una identidad propia dentro de ese linaje. Eso sí, conviene moderar las expectativas sobre la variedad de escenarios: las distintas zonas se sienten demasiado parecidas entre sí, sin apenas cobertura ambiental ni elementos de escenario que rompan la monotonía visual, algo que también contagia al diseño de los jefes finales y de los propios enemigos, cuyas siluetas cuesta diferenciar entre sí conforme avanza la partida.
En el apartado sonoro y de presentación, Solnox tampoco termina de destacar, siendo más bien feote. Y choca cuando el estudio venía de firmar un trabajo notable en su anterior juego, Beat Slayer, con voces y una dirección artística que aquí se echan en falta: no hay doblaje en ninguna conversación, y la dirección visual, aunque correcta en las cinemáticas puntuales, se vuelve plana aburrida y sucia durante el resto de la partida. A ver, es comprensible en parte, pues estamos ante un juego de un estudio pequeño, pero deja la sensación de que su arquitectura interna brillante esta recubierta de una capa que no la representa del todo bien. La interfaz, en cambio, es más potable: los menús son claros, las opciones de movimiento y ataque están bien señalizadas, y el ritmo pausado del combate invita a pensar cada jugada en lugar de dejarse llevar por la inercia.
El juego está disponible en español, aunque la traducción deja que desear, por lo que no descarto que hayan usado IA para hacerla junto a los otros idiomas que presenta: inglés, francés, alemán y portugués de Brasil. Aunque el estudio no ha confirmado de forma oficial su compatibilidad con Steam Deck, tras probarlo en mi Asus Rog Ally con SteamOs puedo deciros que se mueve con soltura en formato portátil. Una primera partida puede durar entre una o dos horas antes de que la diñemos, mientras que completar la campaña con varias clases puede llevarnos entre quince y treinta horas, cifra que se dispara bastante más para quien quiera desbloquear todo el contenido y experimentar con todas las combinaciones de build posibles.

Solnox es arduo en lo visual y a los mandos, pero sigue siendo interesante prestarle atención
En definitiva, Solnox: Grimoire of Seasons es de esos juegos que se puede recomendar a los entusiastas del género pese a sus evidentes asperezas. Su sistema de estaciones es una idea refrescante que renueva la fórmula del roguelite de cartas, y el tablero hexagonal aporta una capa táctica que se agradece en un género saturado de propuestas casi idénticas entre sí. Lo que falla es todo lo que rodea a ese núcleo: una narrativa que no termina de despegar, un apartado sonoro ausente y un diseño de niveles que se repite más de lo que debería. Para los aficionados a la construcción de mazos dispuestos a mirar más allá de la superficie, Solnox tiene mucho que ofrecer; para quien busque también una ambientación memorable, quizá convenga esperar a ver cómo evoluciona el juego tras su lanzamiento.
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Solnox: Grimoire of Seasons se lanzó el 15 de julio de 2026 en Steam al módico precio de 4.99€, coincidiendo además con la primera Publisher Sale de ByteRockers’ Games, que incluyó descuentos en el resto de su catálogo. Esta reseña fue posible gracias a un código ofrecido por ByteRockers’ Games.
Director de Orgullogamers y el terror del SEO. Me flipan los JRPG, los Hack & Slash y los juegos con historias inusuales de esas que te dejan roto por dentro. Me encargo de que Orgullogamers no se hunda poniendo parches de cinta adhesiva.

- Jugar con las estaciones es interesante.
- Es sencillo de comprender.
- Libertad para hacer builds variadas.
- Decadente en lo técnico.
- Feo en lo visual.
- Traducción deplorable.


