Análisis de Dead Weight – Conquistando los cielos corruptos

Por Marcos Casal #
Arte promocional de Dead Weight con dos protagonistas armados frente a una criatura tentacular gigante.

Dead Weight nos mete en el rogue like de los chicos de Klukva Games donde pilotaremos un barco volador y lucharemos contra todo tipo de enemigos en islas suspendias en el cielo

Morir y volver al ruedo, perdiendo casi todo el progreso, es el santo y seña del género rogue-like. Tras el éxito de juegos como The Binding of Isaac o Nuclear Throne, no son pocos los títulos que se han aventurado a añadir su propia pizca de sabor diferencial a la fórmula, dando lugar a un género tan variado y heterogéneo que resulta difícil que cualquier jugador no encuentre su asiento para sentirse cómodo en él. Dead Weight es un ejemplo clarísimo, y hoy toca analizarlo.

Escena de diálogo en Dead Weight donde la villana Aluza amenaza con traer la Corrupción al pueblo.
Tendremos que vencer a los 3 villanos de la campaña. Cada uno presentara una estrategia diferente en batalla pero también su propia historia que se irá sucediendo en diálogos conforme empecemos nuevas partidas.

Un barco contra todo un mundo hostil que no tendrá piedad de nosotros

Dead Weight nos traslada a un mundo steampunk donde la civilización vive en asentamientos suspendidos en el aire, en forma de pequeñas islas. Nosotros, pudiendo escoger entre cuatro personajes, seremos el adalid escogido para hacer frente a los Dioses Antiguos, entidades que intentan emponzoñar el mundo a través de sus adeptos y de la Corrupción que se extiende por el archipiélago. Para pararles los pies, tendremos que estrujarnos un poco el cerebro y empaparnos de su sencilla microgestión y de sus combates en cuadrícula por turnos. Cada uno de los cuatro personajes disponibles parte de un planteamiento jugable distinto, con sus propias fortalezas y debilidades, lo que invita a rejugar la aventura varias veces solo por comprobar cómo cambia la experiencia según a quién llevemos al timón.

La microgestión nos lleva a viajar en nuestro barco volador por los cielos, pudiendo llegar con él a los distintos asentamientos, ya sea para librar combates, encontrar objetos y beneficios, o para aprovisionarnos en el pueblo principal, que actúa como nuestro centro neurálgico de operaciones. El barco consume combustible y cuenta con elementos consumibles que deberemos atender y reponer si no queremos quedar varados en los cielos infinitos, consumidos por la locura o la fatiga, dos indicadores muy importantes: el primero altera el mundo, haciendo a los enemigos más poderosos y los vuelos más peligrosos (a cambio de mejores recompensas), mientras que el segundo es un límite de las veces que podemos interactuar con localizaciones antes de necesitar descansar. Si llega a cero, nuestro personaje morirá por agotamiento y tocará empezar una nueva partida.

Como todo rogue-like que se precie, al principio será complicado tenerlo todo controlado, y muchas veces moriremos por errores que quedaban fuera de nuestros cálculos. Sin embargo, la curva de aprendizaje es muy amena y rápidamente nos haremos con su filosofía: son mecánicas sencillas y muy equilibradas, que recompensan y castigan al jugador en su justa medida. En ese sentido, es de los juegos que mejor tienen pensado su sistema de gestión, algo que agradecerán los neófitos del género, aunque puede que los más veteranos no queden del todo satisfechos, puesto que Dead Weight no es Frostpunk ni tampoco lo pretende. Su propuesta apunta más a la accesibilidad que a la crueldad calculada de otros exponentes de la gestión de recursos, y esa decisión de diseño queda patente cada vez que tenemos que escoger y renunciar a algo cuando visitamos las islas de este peculiar mundo.

Combate por turnos en Dead Weight sobre una isla flotante, con enemigos marcados en rojo junto a un molino.
Los escenarios siempre estarán suspendidos en el aire. Aunque podremos derrotar a los enemigos con nuestras armas, lo ideal es buscar la manera de utilizar los elementos del mapa para conseguir arrojarles al vacío.

Los escenarios son el arma más poderosa en Dead Weight

Las batallas, por su parte, están planteadas de una forma que engancha. Dead Weight nos suelta en escenarios pequeños con muchos elementos interactuables. Los enemigos siempre tendrán el primer turno, en el que nos mostrarán las acciones que van a realizar, y es justo ahí donde el juego se saca su mejor baza. Lo que podría parecer una ventaja demasiado injusta a favor del jugador se equilibra recortando nuestras acciones cuando llega nuestro turno: solo podremos movernos unas pocas casillas y ejecutar una acción, vigilando no caer dentro de los cuadrados rojos de acción del enemigo, o seremos dañados. Huelga decir que no vamos sobrados de vida, así que cagarla aquí puede suponer, la mayoría de las veces, un Game Over. No obstante, más que golpear a los enemigos, prima jugar con el escenario para volcarlo a nuestro favor, pudiendo, por ejemplo, empujar a los enemigos al vacío para eliminarlos de una sola acción. Buscando algún parecido con otros sistemas, quien haya jugado a Into the Breach entenderá bien lo que plantea Dead Weight, aunque aquí el componente de exploración y gestión entre combates aporta una capa adicional que el título de Subset Games no tenía.

Precisamente ese contraste entre la planificación fría del combate y la incertidumbre de la exploración es lo que sostiene el ritmo de las partidas. Un mapa que parecía tranquilo puede convertirse en una encerrona si administramos mal nuestros recursos, y una decisión aparentemente inocua, como aceptar una misión secundaria con el depósito de combustible casi vacío, puede acabar condicionando el resto de la expedición. Esa tensión constante entre lo táctico y lo logístico es, probablemente, el mayor acierto de diseño del estudio.

Conforme vayamos superando batallas y otros quehaceres conseguiremos dinero, experiencia y favores de los dioses. El primero podremos invertirlo en el pueblo para descansar, contratar mercenarios o comprar equipo, entre otras cosas. El segundo nos permitirá progresar en una suerte de árbol de habilidades: cada personaje tendrá el suyo propio, que se reiniciará cada vez que muramos. Están muy bien pensados, ya que a medida que mejoremos a cada personaje, la diversión, la profundidad y la sensación de poder en las batallas irán in crescendo, con un planteamiento de combate casi radicalmente distinto entre el inicio de una run y el momento en que estemos cerca de su cénit. Este sistema de progresión por personaje, más que uno global y acumulativo, obliga a rehacer parte del camino con cada intento, pero también evita que el juego se vuelva trivial una vez hemos invertido suficientes horas.

Diálogo en Dead Weight con la diosa alada Insid refiriéndose con desdén a la villana Aluza.
La traducción al castellano goza de un nivel decente, usando diferentes registros según el personaje con el que estemos conversando.

Morir no es el final ni un bucle repetitivo: es el engranaje que hace avanzar a la trama

Otro aspecto que funciona muy bien en Dead Weight es cómo el juego va mutando su ambientación conforme se suceden las partidas. A priori, parece que morir y empezar de nuevo será un bucle repetitivo, como sería lo normal en cualquier videojuego, pero poco a poco iremos notando cómo se alteran ciertos detalles: NPC que cambian sus conversaciones, recordando cosas de partidas pasadas; villanos que son más conscientes de ciertos hechos; o los propios dioses corrompiéndose hasta convertirse en dioses de la propia Corrupción. Sin entrar en detalles que puedan estropear la sorpresa, baste decir que el planteamiento narrativo que se nos presenta al principio se irá resquebrajando hasta hacernos dudar de si realmente somos los buenos y si estamos haciendo lo correcto. El final es una auténtica pasada, y da la sensación de que el estudio ha cuidado ese tramo final con el mismo mimo que el resto del juego, algo que no siempre ocurre en producciones de este tamaño.

El apartado artístico acompaña con solvencia a todo lo anterior. El pixel art de Dead Weight construye un mundo steampunk creíble, con islas flotantes que transmiten fragilidad y un diseño de criaturas que bebe abiertamente del horror lovecraftiano sin resultar gratuito. A nivel técnico, el juego corre perfectamente en equipos consolizados y no hará falta un ordenador de última generación para superar los 60 FPS con su colorido apartado visual, algo de agradecer en un género donde no siempre se cuida tanto la optimización.

Si buscáis un táctico por turnos con identidad propia, distinto sabor y una ambientación que se transforma con cada partida, Dead Weight es una opción segura y sobresaliente, especialmente para quienes ya disfrutaron de Into the Breach y busquen algo con más capas de gestión y una narrativa que se atreve a cuestionar su propia premisa a medida que avanza.

Pincha aquí si quieres saber dónde comprar Dead Weight

Dead Weight salió a la venta el pasado 16 de julio de 2026. Lo tenéis disponible en Steam por 12,99 €, con un descuento de lanzamiento del 25 % que lo deja en torno a los 9,74 €. Hemos podido acercarte esta reseña gracias a un código ofrecido por Klukva Games.


Arte promocional de Dead Weight con dos protagonistas armados frente a una criatura tentacular gigante.
  • Sistema de batalla sólido y quirúrgico.
  • Ambientación y personajes interesantes.
  • Microgestión ligera y que no frustra.
  • Demasiado sencillo para expertos del género.
  • Desbalance entre personajes.
  • Llegar al final verdadero supone superar la campaña demasiadas veces.
0 0 Votos
Article Rating
Subscribe
Notify of
0 Comments
Oldest
Newest Most Voted
0
¡Dinos lo que piensas, comenta!x