Descubre Wax Heads, un juego de música y comunidad de fanáticos hecho con un detalle fuera de serie
En una sociedad cada vez más individual y solitaria, parece que no hay espacio para el amor y la comunidad. En cambio, Wax Heads, a través de los ojos de un dependiente de una tienda de discos de vinilo, nos cuenta una historia de reconciliación, del poder de la amistad y de ser auténticos, no solo en lo artístico. Por medio de grupos y vidas ficticias es capaz de conectar contigo, incluso si no conoces el submundo de las bandas y artistas musicales. Me consta que hay muchas inspiraciones en artistas reales.
Wax Heads es un juego de Patattie Games, el dúo formado por Rothio Tome —programación— y Murray Somerwolff —diseñador e ilustrador—. Una combinación perfecta de arte y programación para un juego donde se reivindica a los músicos, bandas, tiendas físicas y actuaciones de garito.
Al primer contacto, este juego se podría confundir con uno más de simulación de tienda, pero, como explicaré en este análisis, dista de este género, ya que el gran punto fuerte de Wax Heads es hacerte ver la importancia de las comunidades, de hacer proyectos conjuntos y de compartir una ilusión o una visión del mundo. Adquiere una importancia tan grande que, si has estado en asociaciones o en labores de voluntariado, sientes el juego demasiado familiar como para no engancharte. A los demás, igual este juego les inspira para ser parte de algo.

La historia y trama
La historia principal orbita entre dos temas: Morgan, que es la dueña y exmiembro de Becoming Violet, y el futuro de su propia tienda de discos —The Repeater—, que a su vez son queridos y estimados en su barrio. Morgan tiene un gran trasfondo que incluye la ruptura con el grupo que tenía con su hermana, que le sigue atormentando, ya que esta y su pareja (también compañero de banda) parecen confabularse en su contra. Sin caer en el spoiler, la trama adquiere diferentes giros a lo largo del juego y desde luego que no quieres perderte ningún detalle.
Además de esta trama, también conocerás al resto de dependientes del negocio, con sus propios deseos y sueños en la industria musical, que podrás ayudar a hacerse realidad. Sin duda hacerlo da un chute de felicidad y esperanza que pocos juegos saben transmitir.
No obstante, quisiera hacer hincapié en el resto de la historia que hay en el juego: las pequeñas ventas a personajes que acaban siendo recurrentes, en quienes eres capaz de influir positivamente gracias a la música, ya que creo que es más fácil sentirse identificado por ellos. Como la mujer huérfana que busca reconectar con el lado musical que tenía su padre, escuchando sus grupos. Sin duda, el juego sabe enternecerte.
Es decir, frente a otros juegos donde las ventas son para obtener un beneficio para comprar mercancía y stands, y seguir vendiendo para hacer máaaaas y máaaaas dinero —y jugar a trabajar, como lo llama mi hermana—, aquí no. Aquí debes conocer al cliente, entender qué quiere y necesita, y eres recompensado con un pedazo de su trasfondo, trasfondo que quieres leer y disfrutar porque acaricia tu corazón.

Mecánicas
Es un juego mecánicamente sencillo, a caballo entre simulador de tienda, aventura point-and-click y visual novel. Tu papel en lo jugable es vender discos, y para ello debes atender a clientes que en muchas ocasiones tampoco te lo ponen fácil con sus peticiones. Tu labor acaba convirtiéndose en familiarizarte con todos los discos ofertados en la tienda, saber la historia de sus grupos e indagar en la actualidad de una escena indie ficticia. Debo reconocer que debí consultar de forma puntual una guía porque quería realmente hacer todas las ventas de forma correcta, sorprendiéndome de las elecciones y deducciones que se deberían hacer para llegar a cada conclusión. En absoluto es un juego donde te den todo regalado.
Ha sido una experiencia muy fresca, que entra muy bien, puesto que capítulo a capítulo se rompe con la monotonía mecánica de vender discos con otros minijuegos o puzles, como desees considerarlos. A destacar el tener que colocar merchandising de una edición coleccionista en una caja para enviar a un cliente y el diseñar carteles de actuaciones. Así que el juego, además de tener su historia, es diverso y entretenido a nivel jugable.
Apartado artístico y música
Wax Heads entra por los ojos. Tiene un estilo cartoon muy marcado y propio, de la mano de Murray Somerwolff. La cantidad de detalles que tiene todo lo que hay en la tienda y cómo evoluciona con el tiempo es raro de ver en un juego pequeño. Te paras a contar cuántos personajes con sus reacciones, portadas y contraportadas de los vinilos, revistas, decoraciones… se crearon para introducir en Wax Heads y es hasta enfermizo.
Por si no fuese poco, la banda sonora es original e incluye canciones de las bandas que aparecen en él, ¡con diferentes cantantes y estilos! El despliegue de recursos que tiene este juego es de escándalo. Mejora mucho la inmersión el hecho de que no solo estés vendiendo discos y conozcas su historia y artistas, ¡sino que los estés escuchando de verdad!

Críticas actuales, los dardos que lanza Wax Heads (¡ojo spoilers!)
Ahora sí, entrando ya en el spoiler. Es habitual en los juegos indies criticar a las empresas, pero algunos juegos no profundizan del todo en ello, especialmente comparado con lo que han hecho en Wax Heads. Aquí se entremezclan los servicios de streaming musical como Spotify con la inteligencia artificial y la generación de canciones a la carta en una subtrama brutal. El «villano» del juego anuncia su plataforma, en la que se aprovecha de la fama de su pareja —hermana de Morgan—, y acabas viviendo de forma onírica cómo funcionaría esta tienda, teniendo que despachar discos desmenuzados y regurgitados por una IA generativa en una tienda tan impoluta y ordenada que está completamente vacía de alma.
Hacía tiempo que no recibía un bofetón virtual en un videojuego hacia las tecnologías actuales, explicándote su problemática mediante el juego y sin alterar sus mecánicas. Te ponen delante de tus narices el problema, que además perjudica a casi la totalidad del elenco del juego, a las propias premisas de Wax Heads y a toda esa visión de la comunidad artística y fan de la música. A mí me ha hecho replantearme la forma en la que «consumo» la música, y me aferro a los discos que compré a la banda donde toca un amigo como a un tesoro, acto que ahora me parece de resistencia y de oposición directa a lo que desean las empresas tecnológicas.

Conclusiones
Wax Heads es un juego de sencillez falsa; cada elemento ha sido diseñado e implementado en él con capas de detalles que no se esperan de una obra de sus dimensiones. Tienes una trama principal, pero también hay subtramas y las historias de cada personaje que va a la tienda. Todas ellas se acaban entrelazando y completando, resultando en una visual novel especialmente cuidada y emocionante.
Esta profundidad abismal te permite entender el panorama de música independiente aunque seas ajeno a él, y a la vez se te presenta con bandas, artistas y discos ficticios, pero que se sienten muy reales. Pero no solo eso, sino que es capaz de criticar la actualidad y las consecuencias de la introducción de las plataformas de streaming y de la inteligencia artificial generativa. Me quito el sombrero.
Es por eso que debo recomendaros Wax Heads y mi valoración es la más alta que puedo dar en esta página. Espero, sinceramente, que sepáis apreciar de igual manera este juego y que os golpee duro en el corazón.
Pincha aquí para descubrir información adicional de Wax Heads
Wax Heads se lanzó originalmente en Steam el 5 de mayo de 2026. Puedes conseguir Wax Heads en la tienda de Valve por 14,99€. Esta reseña ha sido posible gracias a una clave comprada por los ingresos generados en Orgullogamers.

Ingeniera de minas que no trabaja de lo suyo (da igual cuando leas esto). Está fascinada por la Xbox Series S y el Game Pass.

- Subtramas enternecedoras
- Reivindicativo y activista
- Mecánicas diversas
- Tienes que familiarizarte con muchos discos
- Peticiones de los clientes poco intuitivas


