Últimamente, y no sé si es gracias al lanzamiento de Vampire Crawlers en Steam y en las demás plataformas, han brotado como setas en otoño un montón de Dungeon Crawlers, o lo que es lo mismo, juegos mazmorreros en primera persona como Verho – Curse of Faces.
En estos juegos lo primordial es masacrar a todo bicho viviente que se nos ponga por medio, recoger tesoros y hacer misioncillas para subir pronto de nivel y enfrentarnos al mal supremo. En Verho – Curse of Faces lo han sabido plasmar tan bien que ha sido un gustazo catar este juego.
Lo mío es morar en una mazmorra

Allá por 2008, me pillé la NDS y, gracias a la segunda mano de Game, pude pillar un juego mazmorrero de los que me hicieron pasar horas y horas de lo viciote que era. El juego era Orcos y Elfos y consistía en liberar un dragón de una mazmorra maldita y plagada de orcos. Los primeros cinco minutos en Verho – Curse of Faces me hicieron sentir tal cual como en aquel juego. Sitio lúgubre, gráficos de PS1, una historia profunda y con un lore con sentido, y un sistema de ataque tan maravilloso que jugarlo con teclado y ratón es una gozada.
Empezamos el juego siendo un «sin nombre», un ser que se ha olvidado de todo lo que era. Estamos en el páramo hostil de Yariv, lugar maldito que nos obliga a cubrirnos el rostro con una máscara. Llevar máscara es mucho más que un simple adorno o motivo que darle a nuestra personalidad; es por nuestra seguridad, puesto que tiempo atrás un dios castigó al mundo de Yariv obligando a que quien se viera la cara muriera sin remedio, creando así un mundo hostil y desolado.
Son las Portadoras de Identidad. Cada máscara representa una clase específica, que va desde poderosos luchadores cuerpo a cuerpo hasta duelistas ágiles, poderosos magos y hechiceros. El sistema de clases ofrece la máxima libertad: en lugar de estar limitado por restricciones rígidas, el desarrollo flexible del personaje nos permite a los jugadores especializarnos en cualquier dirección que elijamos.
Podemos desarrollar libremente los conceptos de clase individuales en cualquier momento, independientemente de la elección inicial. Verho – Curse of Faces se caracteriza por un mogollón de elementos de exploración y desafíos de combate.
Todo esto lo tenemos en una guía tan completa que podemos consultarla en cualquier momento del juego, como si fuera un tríptico de los que venían siempre en los juegos.
Una vez con mi máscara de hechicera colocada en el jetamen, me dispongo a que me expliquen quiénes son los nuevos dioses moradores, así como mi misión principal: desentrañar los orígenes de la maldición mortal.
Yo te maldigo a cubrirte con una máscara por siempre jamás
El juego nos lanza de lleno a un lugar lleno de cadáveres de monstruos, sin armas y más blanditos que un pudding recién hecho. Pillamos una espada rota y, con ella y con nuestra poca habilidad, deberemos matar a los monstruos escorpiones que se pirran por nuestros huesitos.
Al ser un mundo mega abierto, podemos tomar los caminos que queramos, entre comillas, puesto que nos encontraremos puertas cerradas o caminos en los que necesitaremos algo de luz, ya que son más oscuros que la boca de un lobo.

Sabiendo esto, y teniendo localizada la estatua del dios de las máscaras, podemos ir donde queramos, descansando varias veces, muriendo otras tantas y subiendo experiencia para poder avanzar en la historia.
Las estatuas están repartidas por varias localizaciones del juego, siendo lugar de descanso, guardar partida, viaje a otros puntos del mapa y, lo más importante, subir de nivel.
Los primeros monstruos no dan mucha experiencia, pero conforme avanzamos a lugares más chungos, veremos que los mismos monstruos tontorrones de hace un rato han cambiado de color y se han convertido en superescorpiones que escupen veneno.
El truco es abrir caminos cuanto antes para volver a la estatua enseguida y de forma ágil, hablando con los personajes que nos encontremos y que nos darán muchas pistas del camino a tomar. Moriremos muchas veces, pero muchas, sobre todo a manos de murciélagos malhechores que nos atacan de espaldas y nos quitan muchísima vida.
Una vez superada la primera mazmorra (aunque está al aire libre), nos invitarán a ir a la aldea. En la Aldea Sin Nombre podremos tener un momento de paz y descanso, y aprovechar para comerciar con los varios mercaderes que allí se encuentran. Hasta aquí, podemos decir que ha sido todo un tutorial para que te familiarices con el juego, y a partir de ahora viene el mazmorreo de verdad.
Bienvenido al verdadero Grimdark, joven sin nombre
Fantasía oscura, grimdark, espada y brujería… Da igual qué nombre tenga, yo lo disfruto como un gato disfruta estar tumbado al solecito. Son esos pequeños detalles que diferencian la fantasía clásica de magos, brujas y hadas de la de Conan o El Señor de los Anillos, con sus espadotes, su señor oscuro y sus mundos grises que anhelan ver la luz del sol.
El juego está plagado de personajes de moralidad dudosa que intentan engañarnos o que no sabemos muy bien qué quieren, personajes que plagan Yariv y sus tierras, con historias de batallas pasadas y mensajes de dolor y desesperación. Todo ello en unos escenarios de 32 bits, una estética visual de texturas rugosas y una atmósfera opresiva que dan al juego una identidad única.
El juego quiere que te endurezcas, que aprendas a la fuerza, con fallo y error, que mueras y que sepas por qué has muerto y qué debes hacer para evitarlo. El mundo de Yariv es hostil y nada amigable; incluso los mercaderes tratan mal a nuestro sin nombre: no les importa cuántas monedas tengamos, querrán pruebas de nuestra valía y de nuestra destreza antes de vendernos nada.

El mundo de Verho – Curse of Faces es tan sumamente de fantasía oscura que no es solo batallas y mazmorreo: hay personajes que nos van a sorprender, como el herrero de la aldea, que es una enorme serpiente metida en una fragua y manejando el martillo con su cola de cascabel.
Salir de la aldea es zambullirnos en un mundo plagado de pantanos empapados en carmesí y paisajes infernales bioluminiscentes que mantienen las cosas frescas e interesantes, dejando a un lado la lugubridad de los primeros niveles.
El diseño de las mazmorras es maravillosamente variado, mezclando laberintos, llanuras abiertas, rompecabezas simples y un combate consistente en diseños que a menudo se envuelven en sí mismos con atajos desbloqueables a los santuarios de El Creador de Máscaras.
Los enemigos son poco variados en esencia, pero por muy parecidos o iguales que sean en sus píxeles, serán terriblemente mortales en niveles superiores.
La banda sonora, compuesta por Valentino Cervini, es una maravillosa danza entre música de ambiente y melodía pegadiza que no sale de tu cabeza. A veces evoca la alta fantasía de los rpg, como la BSO de Jeremy Soule para Skyrim. La guitarra se presenta protagonista en «Yariv – Lower City» y el inquietante, pero relajante, tema central de la Aldea Sin Nombre.
A las pocas horas, ya se nota que es una banda sonora ambiciosa que complementa excelentemente cada área y batalla, imbuyendo el juego con un ambiente delicadamente equilibrado de esperanza y desesperanza, haciendo el combo perfecto de música y escenarios para dar como resultado un juego altamente redondo y magnífico.
Conclusiones
Verho – Curse of Faces es un juego excepcional, de los pocos de 10, mazmorreros de pro, que he tenido la suerte de jugar. Es oscuro, duro y extremadamente neorretro. Sus gráficos combinan tan bien que hace que lo abraces como ese juego perdido de los 90, con el que te has encontrado de casualidad buscando en una tienda de segunda mano.
El juego es siniestro y los habitantes de Yariv son NPC llenos de circunstancias únicas y traumas terribles que harán que se nos encoja el corazón. Sumado a la historia y a la guía de consulta que podemos abrir para mirar todo su enorme lore y mecánicas, hace que Verho – Curse of Faces sea un juego lleno de misiones, desafíos misteriosos y personalidades únicas. Cada Sin Nombre que creemos será único, y no habrá dos partidas iguales.
En definitiva, un Dungeon Crawler único. Una joya que merece ser descubierta y que ahora aterriza en consolas para el disfrute de todos.
Más sobre Verho – Curse of Faces
Este análisis fue posible gracias a un código ofrecido por PR Hound. Puedes conseguir Verho – Curse of Faces en Steam.

Redactora en mis ratos libres, en Orgullogamers, en Nivel Oculto y en mi blog, de mi pasión favorita: los videojuegos.
En mis ratos ocupados, soy directora y apuntadora de un grupo de teatro infantil, jefa de Comunicación de Orgullogamers y responsable de comunicación de ElectroJocs.
También hago otras cosas, pero son muy aburridas.

- Neo retro que se siente gustosico
- Mazmorrero Grimdark de los de toda la vida
- Su historia es profunda y rica
- Enemigos repetitivos en los primeros niveles.
- Los murcielagos del principio fueron creados para matarte
- No querrás jugar a otra cosa


