El remake de Resident Evil 3 es mejor que el juego original

Por Marcos Casal #
Jill Valentine del remake de Resident Evil 3 frente a su versión original de 1999, separadas por un VS.

La gente se cebó injustamente con el remake de Resident Evil 3, dejándonos un título con más virtudes que defectos, sobre todo si lo comparamos con el original.

Aunque a nosotros el remake de la tercera parte de la saga más prolífica de Capcom nos encantó —aquí tenéis nuestro análisis para comprobarlo—, no pudimos hacer la vista gorda a la oleada de críticas que le cayó por parte del público y el resto del sector crítico. Que si el juego era demasiado corto, que si se recortaron partes del original, que si era copia y pega del remake del 2… Le dieron hasta en el carnet de identidad. Sin embargo, yo creo que este juego tiene muchas más virtudes que defectos. De hecho, creo firmemente que el remake de Resident Evil 3 es mejor que el juego original por sus arreglos en el acervo de la saga, haciéndolo un título mucho más coherente en los sucesos de Raccoon City.

Jill Valentine esquiva a dos zombis en un callejón oscuro en Resident Evil 3 original de 1999.
Al remake del 3 se le dice que copia mucho del remake del 2. La gente olvida rápido que pasó lo mismo con la entrega original.

Los problemas de Resident Evil 3 de 1999

Resident Evil 3 (1999) fue un juego que revolucionó a los aficionados. El sentimiento general es que maravilló a diestro y siniestro pese a la infinidad de problemas que tuvo su desarrollo. Claro está, de aquella el estudio del medio del videojuego no estaba tan avanzado como ahora, y muchos detalles se escapaban o no importaban tanto. Sin embargo, este juego adolecía de muchos problemas, sobre todo de coherencia argumental, hasta llegar a un punto en el que, si los viésemos en un juego triple A actual, nos echaríamos las manos a la cabeza.

Para empezar, el juego transcurre antes y después de los sucesos vividos en el 2. No obstante, algunas cosas, como las calles, son más caóticas en la segunda parte que en la tercera, cuando debería ser al revés. Por otro lado, se dice en RE3 que la ciudad estaba sitiada y nadie puede entrar ni salir. ¿Cómo es entonces que Leon entra con su todoterreno tan pancho si los sucesos de RE3 van antes? Sin olvidar la localización donde vemos este problema de forma más clara: la comisaría. Aquí somos testigos de una incongruencia detrás de otra. Desde paredes que deberían estar rotas por Nemesis y que en el 2 aparecen intactas, trincheras que desaparecen en el 2 cuando no hay nadie para quitarlas, o puzles que ya habíamos hecho con Jill y que se supone que ya deberían estar solucionados para cuando Leon y Claire llegan al sitio.

Vale, hay que tener en cuenta que este Resident Evil 3 pasó por muchas turbulencias. Como os conté en otro artículo donde hablaba del desarrollo de Dino Crisis 2, el juego inicialmente iba a salir en PlayStation 2 y al final tuvo que construirse con los restos de RE2 en tiempo récord. Aun así, los escenarios nuevos hechos para este juego, el factor de las decisiones y algunos puzles lo convirtieron en un clásico muy querido por la comunidad.

Un hunter acecha a Carlos en un pasillo del hospital en el remake de Resident Evil 3.
Que los hunters solo salgan en el Hospital del remake tiene mucho sentido. Bajo el suelo se extiende un laboratorio secreto de Umbrella.

Cosas reescritas en los remakes que casan como un buen rompecabezas

En los remakes se ha tenido un especial cuidado para que ambos puedan retroalimentarse. La definición de secuela casa aquí como en ninguna otra franquicia. Tanto en detalles ínfimos como en todo lo que atañe a la faceta argumental. Los ejemplos que puedo poneros se cuentan por cientos, pero hablaré comparando los fallos que os cité antes del original. Empezamos con que Brad le dice a Jill que están «sitiando la ciudad para que nada entre ni salga», pero no dicen que esté sellada como en el original, lo que da sentido a que Leon entre horas más tarde, pues se entiende que las medidas de confinamiento no se habían completado. Por otro lado, aquí vemos cómo el caos empieza sorprendiendo a una Jill que estaba dormida en su apartamento, llegando a la calle con un primer encontronazo con Nemesis que sabe a gloria.

El juego está más enfocado a la acción y quiere dejarlo claro desde el minuto 1. Algo que ya hacía el original, pero no con esa intención: lo que hacía era copiar la ejecución de la segunda parte. Ambos juegos comienzan en la calle, con todo ardiendo y rodeados de zombis a los que enfrentar o dejar atrás. También en la comisaría. El cuidado entre los remakes es tal que, hasta en el minijuego de las taquillas, solo abriremos aquellas que en el 2 no podíamos; e incluso la llave que usaremos con Carlos para abrir una puerta desaparecerá en el 2, dejando la susodicha puerta abierta para Leon o Claire. Por no obviar el detalle del agujero en la pared, que lo hacemos con Carlos con un explosivo.

Pero esto afecta también a otros puntos argumentales de otros juegos. En Resident Evil Outbreak File 2 podemos jugar un nivel en la comisaría del RPD donde seremos partícipes de la evacuación de la misma. En él, también vemos cómo Marvin se queda solo contra una horda de zombis y le muerden. La verdad es que es un poco ilógico pensar que se salvaría contra tantos enemigos. En RE3 vemos que quien le muerde es Brad, ya que Marvin duda en dispararle al ser su amigo. Algo que impacta en su psique, como bien se constata en el 2, cuando agarra a Leon y le dice que no dude en disparar a «una de esas cosas».

Nemesis acorrala a Jill en una calle de Raccoon City con la decisión «Fight with the monster» en pantalla.
Algunos enfrentamientos obligatorios con Nemesis podíamos evitarlos si respondíamos rápido a la decisión que salía en pantalla.

¿Menos escenarios y más corto? Dejad que lo dude

El juego es corto, sí. Pero hay que ser justos. El original tampoco era muy largo que se diga, aunque tiene un detalle que sí se echa en falta en el remake: la toma de decisiones. Cuando nos asaltaba Nemesis y en algunos puntos concretos de la historia, podíamos escoger entre dos opciones. La que escogiésemos nos permitía cambiar la ruta de avance o evitar combates nada deseados contra la criatura. También afectaba al final que pudiésemos obtener, hasta un total de cuatro, aunque solo uno era el canónico.

Mientras tanto, el remake de Resident Evil 3 prescinde de las decisiones y solo nos da un final que, obviamente, es canónico y lógico. También se le achaca que no hay tantos escenarios como en el original. Sinceramente, hay alguno que no visitaremos, como la torre del reloj o la fábrica, pero en su lugar tenemos otros escenarios que copan sus huecos, como el hospital o el laboratorio subterráneo. ¿Qué no molan tanto como los originales? Bueno, eso es cosa de cada uno, pues todos tenemos gustos diferentes; esto es como los culos. En mi caso os diré que los prefiero, pues le tengo un odio especial a la torre y me parecen más congruentes para la trama los que presenta el remake.

Creo que el mayor punto negativo en lo que respecta a los contenidos del remake de Resident Evil 3 es el modo Resistance. Ese multijugador asimétrico fue una tortura que no gustó a absolutamente nadie y que, con el tiempo, echó el pestillo sin pena ni gloria. Si bien es cierto que el 3 original tenía un modo Mercenarios, no me gustó demasiado, pues el sistema de cámaras fijas y el control tipo tanque no me terminaban de convencer para esta experiencia, ya que se necesitaba mucha fluidez para despachar a los enemigos en el menor tiempo posible. Eso sí, sirvió de campo de cultivo para tener después el magnífico modo Mercenarios que pudimos disfrutar en Resident Evil 4 y entregas posteriores.

Nemesis aplasta a un soldado entre llamas en una calle destruida del remake de Resident Evil 3.
Si pensáis que este Nemesis es demasiado compasivo, subid la dificultad a Infierno o Pesadilla. Alucinaréis con la intensidad con la que nos acosa.

Un Nemesis más imponente y acción directa al meollo

Otra cosa que se suele achacarle al remake es que Nemesis no es tan difícil y que no hay tantos puzles. Lo primero es totalmente incierto. Este Nemesis es más capullo, violento, rápido y fuerte que el original. ¿La diferencia? Que ahora el jugador cuenta con un control superior de la situación, pudiendo valerse del movimiento de su propia cámara y con una distribución de botones más cómoda, que permite acciones y reflejos más precisos. Antiguamente teníamos que jugar con las cámaras fijas para que Nemesis no nos saltase desde algún ángulo muerto, y los controles tipo tanque nos daban muchos problemas para esquivarle y hacerle frente.

En lo personal, considero que el Nemesis original era demasiado poderoso para el tipo de juego que planteaba el Resident Evil 3 del año 99. Era demasiado molesto, hasta el punto de incordiarte en la resolución de puzles o el backtracking, conllevando un derroche de recursos innecesario. Con la habilidad de esquivar, más sencilla de emplear que en el original, al nuevo Nemesis podemos darle esquinazo en las zonas donde aparece. Que eso es otra: el enemigo ahora no nos persigue por diferentes zonas aleatorias, lo que nos deja gestionarnos mejor en vez de estar hundidos bajo una sensación de agobio constante que nos impulsaba a cerrar el juego. El Nemesis original era MUY pesado y nada divertido.

Los puzles son harina de otro costal. Son pocos los que hay en el remake de Resident Evil 3 y nada elaborados, pero el juego apunta a una dirección donde se necesita que sean así. Es un título muy enfrascado en una persecución y donde la acción prima por encima de todo. Lo que no era normal era tener que romperte los sesos con unos cuadros en los que los códigos cambian en cada versión y que no podías resolver si no tuvieses un oído fino. Resolver algunos puzles del original era toda una odisea, como los de la torre del reloj. Para matar a Capcom, en serio.

AVISO DE SPOILER. El combate final, ¿digno de recordar o un arreglo decepcionante?

Lo aviso de nuevo para los incautos: voy a hablar ahora del final de ambos juegos, así que si no los has jugado y tienes pensado hacerlo, igual te compensa dejar aquí la lectura. Allá cada uno; sigo. En el juego original, luchábamos en una fábrica con un Nemesis acabado. Su nivel de daños es tal que el parásito abandona al sujeto inicial y decide poseer el cadáver de un Tyrant. El resultado es una masa de carne un tanto extraña, que recuerda a una babosa, y a la que tenemos que debilitar con un cañón de protones que activaremos mediante un sencillo rompecabezas.

El combate no tiene nada de especial, ni en lo mecánico ni en lo estético, a excepción de la escena final, donde Jill le suelta su emblemático «¿Quieres STARS? ¡Toma STARS!» seguido de unos cuantos disparos con su magnum. Mientras tanto, en el remake de Resident Evil 3, Nemesis se presenta como un monstruo inmenso, con brazos larguísimos, ocupando toda una sala enorme del laboratorio como si de una infección se tratase. Nuestras armas solo pueden debilitarle momentáneamente si disparamos a unos sacos que le salen por el cuerpo. Para hacerle «pupa» de verdad, tenemos que empujar unos generadores y así activar la corriente para usar un cañón de riel. Huelga decir que visualmente cada disparo que hacemos es una locura, sobre todo la descarga final. Esta atravesará el cuerpo de Nemesis desde su boca hasta su parte trasera, creando un pasillo de vísceras que tendremos que recorrer para escapar de la sala. Si me preguntáis a mí, la carga visual y emotiva de este combate supera con creces la del original, dejando a Nemesis para un duelo definitivo que le hace justicia. No negaré que hay ciertos paralelismos con la forma final de Birkin en el remake del 2, pero la forma de abordarlo mecánicamente es totalmente genuina.

Aun con sus fallos, el remake de Resident Evil 3 tiene ganado su puesto en la saga

En definitiva, el remake de Resident Evil 3 dista de ser un juego perfecto y tampoco creo que sea el mejor de los que Capcom lleva hechos con RE Engine, pero está lejos de ser ese juego malo, incompleto y fracasado que la comunidad se empeña en gritar a los cuatro vientos. Creo que hay una capa de nostalgia sobre el original que impide aceptar los cambios y pensar con criterio si han sido positivos. Ya digo, la pega es que podían haber aprovechado para hacer el juego más largo que el original, porque duran lo mismo, y es una falacia afirmar que no es así, pues lo que se ha quitado se ha completado con otros escenarios.

Capcom debió aprovechar la oportunidad para mejorar el juego de 1999 y no limitarse a traer otra vez lo mismo, sumado a un modo Mercenarios que estuviese a la par de Ghost Survivors del remake de Resident Evil 2, en vez del catastrófico Resistance. Dejando eso a un lado, el remake de Resident Evil 3 es un juegazo y un Resident Evil tremendo, más que digno del título y de la franquicia.

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