El esencial Autoguardado. Captura del juego OKAMI

Repaso a las opciones de guardado en los videojuegos en base a experiencia personal. El esencial Autoguardado es cada vez más norma y necesario.

En este artículo explico mi experiencia personal en videojuegos con respecto a las mecánicas de guardar progresos, si es que se le puede llamar mecánica a algo tan esencial como la pantalla de introducción (o a la pantalla de Game Over). Cuando llegas a una edad con poco tiempo de ocio y cuando sufres muchas interrupciones durante tus sesiones, te hace pensar más en este tema. Poder retomar la partida cuando quieras, sin penalizaciones, se vuelve casi tan necesario como tener pulgares. Es entonces cuando el esencial autoguardado llega a tu vida y hace que todo sea más fácil.

El esencial autoguardado. Imagen promocional de PKMN edición roja y azul

La opción de guardado en mi infancia

Tuve la suerte de haber crecido entre videojuegos. En mi casa siempre hubo consolas portátiles y de sobremesa, permitiéndome acceder a una gran cantidad de juegos. Recuerdo haber llorando a mis padres por tener una Game Boy, que ya tenían mis hermanos, y recuerdo cuando me regalaron por navidades una Game Boy Color. Algo que jamás se me olvidará, es la primera vez que jugué a Pokémon Edición Roja y comenzaba el juego una y otra vez.

No era consciente de que fuese posible guardar el juego, porque no me parecía una opción tan evidente como otras. Mi hermano tuvo que enseñarme, para no repetir el principio del juego como si aquello fuese el día de la marmota.

¿Cómo era para mí una opción poco evidente? Porque los primeros juegos largos que había jugado, no presentaban esta opción. Pero sí permitían «guardar» el progreso mediante passwords. Aquello tenía un cierto encanto para mí. Porque pasaba horas y horas metiendo códigos aleatorios en el juego de Las Tortugas Ninja para ver cuánto más lejos era capaz de llegar con ellos. Los anotaba en una libretita, orgullosa.

Aunque sin duda, la palma se lo llevaba mi hermana mayor, que se pasó Yu Yu Hakusho de Game Boy, que estaba en completo japonés, incluyendo esos passwords. Eran hazañas son propias de la época y me acompañarán siempre en la memoria.

Es curioso que mientras no tenía esa percepción de la opción de guardado, sí era capaz de guardar partida en el Super Mario Land 2, ya que la pantalla inicial antes de la partida era escoger qué partida jugar. Había una opción de borrar «buzones» de partida en la que Mario se convertía en una bomba y los hacía explotar. Resultaba sumamente evidente. Pero por el motivo que fuera, esa opción en Pokémon Edición Roja se me resistía.

El esencial autoguardado. Captura del Tales of Symphonia 2

La opción de guardado en mi adolescencia

Mi adolescencia estuvo marcada por los juegos RPG. Aunque si me pongo a enumerar títulos, no es que fuesen muchos siquiera, pero los rejugaba continuamente. Recuerdo haber jugado numerosas veces a Tales of Symphonia, solo para desbloquear conversaciones clave con todos los personajes. Cada loco con su tema, ¿no? Antes no estaban colgadas a YouTube, porque ni tan siquiera existía (¡que vieja me siento de repente!). Y algo que caracterizaba a la saga Tales of es que solo se podía guardar en el mapa del mundo y en círculos de guardado.

De tal forma que podías saber cuándo se venían curvas, porque había un estratégico punto de guardado. Aunque confieso que esto tiene su encanto, por su componente de advertencia y aviso de los diseñadores, no era un avance siquiera. No poder guardar cuando quieras podía derivar fácilmente en la situación en la que no puedes abandonar la partida para atender tareas importantes.

No recuerdo ahora ningún caso concreto, pero no me quiero imaginar lo que es perder media hora o una hora completa de juego por tener que apagar la consola antes de guardar. Eso podría ser frustrante, porque tampoco había opciones para saltar diálogos, habiendo momentos en los simplemente deseabas que los personajes se callasen para guardar y poder salir.

El esencial Autoguardado. Imagen promocional de Tomb Raider con Lara cerca de una hoguera.

La opción de guardado en mi adultez

Siendo ya una persona adulta (o se supongo) he jugado a toda clase de títulos. Había muchas opciones diferentes según el género al que estuviese jugando. Tampoco me ha llamado especialmente una en concreto. Existen algunos juegos que guardan automáticamente cada vez que llegas a puntos concretos. Por ejemplo: en la última trilogía de Tomb Raider simplemente debes sentarte en la hoguera (ni que fuese un Dark Souls). Ahora se me hace mucho más confuso que antes, ya que estoy cada vez más acostumbrada al autoguardado.

Por ello, he podido realizar una lista de los sistemas de guardado que recuerdo:

  • El guardado es completamente automático. Cada vez esto es más común, el esencial autoguardado, especialmente imprescindible con las funciones online. Aparece un marcador en un lugar de la pantalla para evitar que nos salgamos del juego mientras se realiza. No tiene mucha ciencia. Existe todavía un miedo, compartido por gente de mi edad o superior, por perder la posibilidad de desbloquear opciones de diálogo o tener que rejugar partes concretas.
  • El guardado es automático en puntos concretos. Sea las hogueras del juego de Lara Croft o cualquier otro punto seguro, hay zonas concretas de los escenarios que nos permiten guardar la partida. No resulta del todo molesto, aunque nos exige volver a puntos de referencia. Esto tiene un sabor añejo que ya había vivido en juegos de la saga Tales of y sus puntos de guardado. Con la salvedad que no tenemos que realizar el paso de guardar, que está ahora automatizado.
  • El guardado es automático en puntos concretos (que decidimos nosotros). Este caso me viene a la mente No Man’s sky. Es un juego que me gusta mucho y en él se guarda partida tras realizar ciertas acciones. Una de ellas, es entrar y salir de la nave, por lo que debemos realizar el ritual de llamar la nave, entrar en ella y bajarnos. Existen otros puntos del mapa para guardar también, pero son menos comunes. Por lo que estuve investigando, ya se puede guardar de forma manual tras las últimas actualizaciones, aunque a mí me sigue saliendo hacer lo de la nave, por muy estúpido que parezca.
  • El guardado manual es posible solamente en puntos concretos. Es el caso del Tales of Symphonia y otros Tales of, que ya he explicado. En otros juegos, el guardado es tras finalizar la misión aceptada o en encargo.
  • El guardado no es posible en absoluto. Los juegos arcade solo permiten guardar la puntuación final de la partida. También se guarda los modos desbloqueados por alcanzar ciertas puntuaciones. Un ejemplo es el Dodo Donut de Flynn´s Arcade.
El esencial autoguardado. Captura de un juego estilo Arcade.

El esencial autoguardado: la opción definitiva

No era consciente de que el autoguardado como algo necesario hasta que jugué a NieR: Automata y tras dos horas de juego introductorio, me dejaron por fin guardar. También con ello descubrí la importancia de poder poner una consola en stand by, cosa común desde hace más de quince años. En mitad de esta extensa misión de introducción, tuve que irme con mis padres a hacer unos recados, por lo que tuve que dejar a un lado el mando y volver a jugar horas después. NieR: Automata ni tan siquiera es tan antiguo, es de 2017.

No debería haberme causado un choque tan grande jugarlo en 2022, pero lo hizo, porque la tendencia es simplificar el proceso de guardado. Eliminar cualquier ritual para hacerlo. Porque salvo que sea algo introducido como mecánica, como puede ser en Elden Ring, se ve raro. Aunque respete cero esa decisión, porque no hay para mí justificación para poner trabas a la hora de guardar la partida.

El esencial Autoguardado. Captura de juego de NieR: Autómata.

Conclusiones

El guardado de partida ha sufrido pocos cambios. Ha tenido algunos títulos que se han divertido a costa de que no hayas guardado, como los Animal Crossing, pero en general, el proceso tiende a la automatización y a despreocupar al usuario de este proceso. Los primeros títulos que he jugado con esta opción me causaron dudas y reticencias, pero ahora considero que el esencial autoguardado debería estar en todos los títulos posibles. Incluso en títulos añejos. Aunque eso implicaría cambios significativos en los mismos.

Descubrir que guardar en un juego, y que no sea algo inmediato o requiera requisitos, se convierta para mí en un inconveniente. Igual no es una pega como para dejar de jugar, pero sí es algo en lo que voy a pensar mucho y posiblemente me frustrará.

Por Mariola Juncal

Ingeniera de minas que no trabaja de lo suyo (da igual cuando leas esto). Está fascinada por la Xbox Series S y el Game Pass.

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