Prepárate para un RPG táctico y por turnos donde cada decisión cuenta: Así es el precioso mundo de Skygard Arena, donde cinco naciones luchan por dominarlo
Hola, orgullosetes. En Orgullogamers nos hemos tirado de cabeza a Skygard Arena, un RPG táctico por turnos que mezcla escaramuzas en mapas compactos con una campaña cargada de lore. Viene con una propuesta muy clara: equipos de tres campeones, habilidades que encajan como piezas de Tetris y partidas tensas que se deciden por un buen combo a tiempo. Ya os avanzo que nos ha gustado —y mucho— por su arte, por su mundo y por lo sabroso que es encontrar sinergias. También tiene cosas a pulir: objetivos que se repiten y una música que acompaña sin brillar. Pero como decía Jason, vayamos por partes.

Skygard Arena es pura fantasía, una que entra por los ojos
Lo primero que nos golpea es su dirección artística: modelados 3D de corte fantasía “cartoon”, animaciones limpias y efectos vistosos que hacen que cada habilidad “diga” lo que hace sin necesidad de leer un tool-tip. La cámara isométrica nos brinda lecturas tácticas claras y, cuando acercas el zoom, los detalles se mantienen con solvencia. Las ilustraciones planas que acompañan a los diálogos rematan una presentación cohesionada y muy de manual. En lo visual, Skygard Arena vende exactamente lo que promete: claridad para decidir y carácter para recordar.
Ese envoltorio gráfico se apoya en un setting con gancho. La historia arranca tras La Fragmentación, un cataclismo que partió el mundo en islas flotantes y dio pie a cinco naciones: Katia (elfos y enanos ingenieros que viven en una ciudad voladora), Imperio Carmesí (expansionistas), Clan de las Nubes (nómadas libres), Guardianes (custodios de la magia antigua) y Reino de Plata (fanáticos bajo una reina ángel). Cada cinco años, el Torneo de las Facciones decide quién controla la mina de cristal de Felden; pero esta vez aparece la Corona Ancestral y todo se complica. Es un mundo sencillo de entender, pero con las suficientes aristas para situar a cada facción con una personalidad visual y mecánica.

Na Jima está al frente de una campaña que enseña jugando
La campaña te pone al mando de Na Jima, la joven líder del Clan de las Nubes. Sirve tanto de “modo historia” como de escuela de diseño, porque cada misión introduce reglas, campeones y condiciones que luego brillan en el multijugador. Hablamos de 13 misiones principales y 26 secundarias —una estructura generosa para un juego de escaramuzas tácticas— que alterna grandes batallas, infiltraciones o defensas de base. No hay doblaje, pero la narrativa se entiende, cae simpática y, sobre todo, caracteriza lo justo para que te apetezca llevar a esos campeones al online.
El texto en español entra fino (tiene interfaz y subtítulos en castellano), y eso se nota cuando encadenas turnos sin que el lenguaje sea una barrera. Para quienes jugamos a este género por las sensaciones y timing, no hay nada peor que pelear con una UI que no se entiende. Así que bien por la localización.
Si te va ponerte en modo historiador rolero en OG ya hemos hablado del peso de los turnos clásicos y de cómo el género vuelve a estar en forma; también te puede interesar hacer un viajecito por Final Fantasy VII y cómo sentó un precedente hace más de 20 años en el género.

Sinergias y personalización: el cerebro es tu mejor arma
El corazón de Skygard está en cómo se empalman las habilidades. Cada campeón dispone de una acción principal, una secundaria y un ataque final que cargas usando lo anterior. A esto se suma el posicionamiento (ángulos, coberturas y alcance), objetos del mapa (orbes para recargar el ulti, pilares de curación, muros para proteger) y una línea temporal que ordena las iniciativas. Es un juego que recompensa el ser estricto y, al mismo tiempo, admite improvisación cuando ves una línea de tiro perfecta o un combo menos ortodoxo.
El otro pilar son las formaciones. Montas equipo con 3 campeones, eliges para cada uno una Persona (subconjunto de habilidades que alteran su rol) y equipas Reliquias que cambian sus pasivas. De ahí nacen equipos que se sienten tan tuyos como una build en un RPG profundo: control de zonas, estallido en turno clave, sostenimiento con curas y escudos… La propia campaña te anima a cambiar piezas según la misión, y el PvP premia experimentar; el estudio presume de “más de 500.000 composiciones posibles”, y aunque ese número suena a fumada de las buenas, la sensación de variedad real sí que está presente.
La arena online propone partidas de 15-20 minutos en clasificatoria o casual, y una IA con hasta cuatro niveles para practicar sin conexión. Para quienes disfrutasteis de RPGs tácticos como Fire Emblem o de las escaramuzas con identidad de Banner Saga, aquí hay ese mismo cosquilleo de ir hasta el límite para ganar por los pelos una batalla.

Sombras: objetivos que se repiten y una banda sonora cumplidora
Pero no todo son palmaditas, orgullosetes. Aunque la campaña varía condiciones (capturar zonas, jefazos, defensa…), cuando das el salto a la arena y haces sesiones largas, los objetivos pueden hacerse repetitivos. No fastidia la experiencia —el meta que da el hacer sinergias entre personajes sostiene el interés—, pero creo que una frecuencia mayor de actualizaciones o un modo roguelite le sentaría de vicio.
La música acompaña y no molesta, pero no es de esas que te llevarías en tu playlist. Tiene crédito: está compuesta por Raphaël Joffres (participó en la BSO de Clair Oscur: Expedition 33) y ronda los 90 minutos (incluso se puede comprar como DLC y escuchar en diversas plataformas), pero su papel aquí es funcional. Cumple, pero no enamora. Los efectos y los pequeños detalles ambientales sí reman a favor del “feedback táctico”. Eso sí, no hay doblaje; pero tampoco lo echo de menos. Los personajes tienen presencia por sí solos.
El juego corre en casi cualquier PC moderno, con mínimos que incluyen Intel Iris Xe/GTX 960/RX 480, 8 GB de RAM y 6 GB de instalación. Traducción: si tu equipo mueve indies actuales, Skygard Arena te va fluido. En nuestro caso, con una RTX 3070, vamos, fue por el aire. No encontramos bugs, ralentizaciones, crasheos ni nada que empañe la resolución técnica de la obra. En este caso, Skygard Arena es un juego de 10; va fluido y responde de lujo a los mandos.
Skygard Arena es un rico bocado que deleitará a los fans de los RPC tácticos
Skygard Arena nos ha ganado por su arte, su mundo con identidad, sus personajes (que pican a ir probándolos y conociéndolos a todos) y, sobre todo, por ese círculo virtuoso de sinergias que hace que cada turno importe. En lo poco que flojea para mí reside en la poca variedad de objetivos o tareas que tenemos que realizar en las batallas y una banda sonora más cumplidora que memorable. Si te gustan los juegos de rol tácticos que despiertan al teórico que llevas dentro, aquí tienes un juegazo para alternar una campaña didáctica con un multijugador picante. Y sí: cuando clavas ese ulti cargado justo después de una estrategia bien pensada… se escucha a lo lejos a todo el Imperio Carmesí apretando los dientes. Así que ya sabéis: nos vemos en la arena, orgullosetes.
Si te apetece seguir tirando del hilo de juegos de este género en orgullogamers, te recomendamos dos lecturas más “de la casa” que dialogan con lo que propone Skygard: nuestras impresiones de Spear Song —otro táctico con personalidad— y el repaso a Warborn para reflexionar sobre lo que diferencia “simple” de “plano”.
Más sobre Skygard Arena
Esta reseña ha sido posible gracias a un código proporcionado por Jesús Fabre.
Director de Orgullogamers y el terror del SEO. Me flipan los JRPG, los Hack & Slash y los juegos con historias inusuales de esas que te dejan roto por dentro. Me encargo de que Orgullogamers no se hunda poniendo parches de cinta adhesiva.

- Dirección artística clara y memorable.
- Sinergias profundas y gran personalización de clases.
- Campaña didáctica; buen rendimiento y traducción al castellano.
- Objetivos repetitivos en sesiones largas.
- Banda sonora poco inspirada.
- Pocos modos.


