¿Quién no ha soñado alguna vez con crear uno? Los estudiantes pueden aprender a programar gracias a los videojuegos y a ejemplos cercanos.

En los últimos dos años he tenido la oportunidad de trabajar como profesora sustituta en Centros de Formación Profesional. Todavía no me considero una buena docente, ya que todavía estoy empezando y aprendiendo el funcionamiento de los centros y el contenido de los módulos a impartir, pero algo de lo que al menos tengo certeza es de que el alumnado me coge bastante cariño y encaran las asignaturas que imparto con cierta motivación. En mi periplo por estos centros he tenido la oportunidad de enseñar programación a diferentes clases y grupos, sacando algunas conclusiones al respecto que deseo compartir con vosotros. Además, os contaré mi fórmula de éxito que causa furor entre mis estudiantes: el aprender a programar gracias a los videojuegos.

Llegar a un resultado: uso de ejemplos comunes

Una cosa que he sacado en claro es que los alumnos quieren resultados y objetivos claros a cumplir. Suelen entender mejor todo si el cálculo final de un ejercicio es 42 que si es un valor genérico R. De hecho, me lo han confesado ellos mismos. Así que procuro buscarles ejercicios con soluciones numéricas. Si no entienden qué están haciendo, al menos sí entienden la parte matemática tras ello. Ciertamente no es lo ideal en absoluto, pero mejor que solucionen el problema planteado a que se queden en el tan repetido «Profe, no sé».

Cuando me incorporo en un centro suelo pedirles a mis estudiantes que me pongan al corriente de lo que han estado haciendo. A partir de sus ejemplos intento ponerme al día y tener para el día siguiente un ejercicio nuevo; pero me doy cuenta de que muchos de estos ejemplos son bastantes complejos y, en algunas ocasiones, demasiado abstractos para entenderlos con facilidad. Mis propios alumnos me explican que no los entienden, limitándose a copiar lo que el profesor proyectaba, despreocupándose totalmente de la programación y asumiendo el suspenso. ¡Y yo no estaba de acuerdo con eso!

Así que, tras empezar con un repaso general de la materia, comienzo a proponerles ejercicios guiados, intentando emular los programas reales con los que están familiarizados. Suelo empezar con crear un simple programa para la comprobación de un PIN de un teléfono. Todos mis alumnos tienen un teléfono móvil y entienden qué hace el móvil cuando ponen correctamente o no el PIN… y que tienen solamente tres intentos.

Programar gracias a los videojuegos

El salto a programar gracias a los videojuegos: un combate RPG

Una vez considerado que dominan lo más básico y elemental en la programación, me gusta proponer un pequeño reto que también entienden y les enamora. Raro es que alguien menor de 30 no se haya planteado el crear un videojuego. Así que, cuando les digo de crear un combate en un RPG por turnos, suelen levantar la cabeza del ordenador y me escuchan atentamente.

Para hacer un combate RPG sencillo necesitan desglosar qué es lo que sucede en él: básicamente es un bucle continuo de acciones hasta que alguien sale victorioso. En programación esto se hace mediante While. Con variables, se establecen puntos de vida del personaje y del enemigo, así como sus puntos de ataque y de defensa. Además, los alumnos imprimían en pantalla textos con indicaciones a modo de menú de opciones del combate. Si les das libertad, suelen llevar el ejercicio a la clase de videojuego que les gusta. Uno de ellos hizo un combate donde Pidgey luchaba contra un Magikarp. Aunque mi ejemplo favorito fue el alumno que planteaba un encuentro callejero donde podías eludir el enfrentamiento si no hacían contacto visual con el enemigo.

Resultados inmediatos

El resultado del enfrentamiento era derrotar al enemigo tomando las decisiones adecuadas. En mi caso les planteé como base el que el personaje atacase o se defendiese, curándose en el acto. El enemigo siempre atacaría, ya que no quería profundizar más en el ejemplo ni usar funciones de aleatoriedad. No obstante, los propios alumnos echaban de menos esas funcionalidades y algunos las buscaban en Internet para que su ejercicio fuese más completo.

Cuando me di cuenta, no solo algunos alumnos habían avanzado sustancialmente y se habían interesado en mejorar el código incluso en su tiempo libre, sino que otros que creían no ser capaces de programar dieron sus primeros pasos. Saber que hay alumnos que antes estaban al borde de tirar la toalla y ahora se interesan y motivan es mi mayor satisfacción como docente.

Este ejemplo es muy evidente, pero la clase de programación se puede trasladar otros juegos, como el Wordle; incluso en otros ejemplos con menos enfoque práctico se puede relacionar con videojuegos, como el cálculo en discos duros de una lista de videojuegos con sus respectivos gigas de tamaño.

Programar gracias a los videojuegos

Conectar y apasionar

Los videojuegos han pasado de ser una cosa de frikis marginados a ser una de las principales opciones de ocio. Raro es que alguien no haya jugado nunca a uno, y raro es el que después de probarlos uno no esté enamorado de ellos. Nos llevan a mundos mágicos llenos de fantasía, donde somos protagonistas de conflictos bélicos, sociales o políticos. Hacen que sintamos emociones y sentimientos, y hasta que nos identifiquemos con sus personajes. Compartir con la gente la pasión por este medio de entretenimiento crea conexiones y lazos, y en la educación no iba a ser diferente.

Hay asignaturas donde es evidente que no se pueden poner sobre la mesa los videojuegos, pero en programación me parece esencial sacarlos a colación. Aparte, cuando hablas de videojuegos el alumnado siente que estás hablando su idioma, se abre y te habla también de sus juegos favoritos, o de a qué videojuego desean jugar al llegar el fin de semana. Incluso te cuentan a qué streamers siguen, y algunos me hablan de sus propias emisiones.

Valorar a los alumnos como personas autónomas e individuales, respetando quiénes son y qué aman, me parece fundamental en mi labor docente. Y sé que debo aprovechar cada oportunidad para sacarles un poco de ese amor de dentro y motivarles, así que, siempre que puedo, les enseño a programar gracias a los videojuegos.

 

Por Mariola Juncal

Ingeniera de minas que no trabaja de lo suyo (da igual cuando leas esto). Está fascinada por la Xbox Series S y el Game Pass.

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Ricardo Charco

Que alegría ver como intentas buscar la motivación en tu alumnado. Cuando yo estudié programación (primero y segundo de bachillerato) recuerdo vivir la experiencia como algo menos satisfactorio de lo que pensaba. Creo que en parte por realizar unos ejercicios genéricos que no buscaban la comprensión por mi parte, si no copiar una línea de código y, si todo va bien que haga algo (diferente a generar un error) cuando la ejecutes. Yo no llegué a sentir esas ganas de ampliar los ejercicios, me limitaba a realizar la práctica y subirla.

Sin duda alguna, centrar el tema en programar videojuegos (a un nivel super básico) ha sido una gran estrategia ^^ ¿Tus clases permiten observadores? XD

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