Behind Every Great One – Análisis Reflexión

El logo de "Behind Every Great One" muestra una mesita rosa con lámpara y taza humeante sobre fondo burdeos.

Haciendo uso del dicho «las grandes esencias vienen en frasco pequeño» os quiero presentar Behind Every Great One.

¡Muy buenas a tod@s, queridas y queridos Orgullogamers! Hoy os traigo una pequeña joya que va a dar mucho que hablar y, de hecho, yo llevo desde ayer que lo jugué dándole vueltas a la cabeza.

El videojuego es Behind Every Great One de Deconstructeam y está completamente GRATUITO aquí. Podéis descargarlo, puesto que apenas son 23 MB, o jugarlo en la propia web. Está completamente en inglés, pero es muy sencillo de comprender.

Espero que lo traduzcan en breve para que llegue a mucha más gente.

Behind Every Great One

El juego es muy corto, 20 minutos no llega, pero esos 20 minutos se os harán eternos. Ahora explico por qué. El juego nos pone en la piel de Victorine, una mujer sin metas, sueños ni pasiones… Excepto las de complacer a su marido y familiares. Vive por y para ellos.

A partir de aquí puede haber pequeños spoilers, así que recomiendo jugarlo antes, y luego poneros a reflexionar conmigo.

AVISO: El juego no está para nada recomendado para épocas de bajona.

La protagonista de "Behind Every Great One" barre el suelo sola en un salón luminoso con muebles minimalistas y estanterías llenas.

La historia

El juego transcurre en el día a día de una ama de casa con claros síntomas de agobio y depresión y con unos familiares y entorno que no la apoyan en nada.

Ni la entienden ni comprenden.

El marido solo la ve como «musa» y eso se traduce en (lava, plancha y sexo).

Ella solo intenta complacer y al final va derivando en un bucle de querer agradar a todos menos a sí misma. Su día a día se va volviendo agobiante, para ella y para nosotros. Fregar el piso, lavar los platos, planchar, fumar, cocinar, y complacer… Complacer a todos.

Esto no me gusta

El marido es artista pintor. Y es la persona más EGOCÉNTRICA que os hayáis encontrado. Yo esto, yo lo otro, yo, yo…

Llega un momento del juego que nuestros movimientos o acciones se vuelven robóticos y solo quieres que acabe esa agonía, ese «ya no puedo más».

Y entonces acaba y ves que no acaba, que tienes que contarlo; quieres o necesitas una «terapia» post juego.

¿Cómo has podido sentirte así por un juego? Y es que no es solo el juego, es lo que engloba. Es porque nos recuerda a alguien, a un conocido, familiar, a uno mismo. Los actos, las conversaciones…

Una familia cena en su salón mientras Samantha pregunta si probaron los ejercicios de Facebook, con ventanas cubiertas por extrañas cintas rojas.

Conclusiones

TODO, absolutamente todo nos trae un amargo recuerdo. Y entonces viene nuestro agobio. Nuestro TENGO QUE CAMBIAR.

Y te das cuenta de que a veces tú mismo te has visto en un agobio tal que estabas «encerrado» que todo se hacía una montaña cada vez más alta, más grandota, tan enorme que era imposible escalarla. Todo porque o bien no «podíamos» decir lo que nos pasaba o porque pensábamos como Victorine «Yo no importo, mi familia es mi prioridad». Tengo que estar por y para ellos, hacer buenas caras, sonreír, complacer…

Y un día explotas… ¡Y te ves gritándole a un ordenador MÁNDALOS A LA MIERDA, VICTORINE!

Poco más puedo decir de este pequeño gran juego. Es brillante que en tan poco retransmita tanto y nos dé una lección. No por tener graficazos 4K HD, no por durar 50 h, no porque cueste 60 € tiene que ser un juego bueno. Deconstructeam nos ha demostrado que SÍ, que las grandes esencias vienen en frasco pequeño, pero además modesto.

@IstharVegaLuna

0 0 Votos
Article Rating
Subscribe
Notify of
0 Comments
Oldest
Newest Most Voted
Inline Feedbacks
View all comments
0
¡Dinos lo que piensas, comenta!x