Viewfinder es un paraíso que nos ofrece posibilidades infinitas para modificar la realidad y en el que no todo es lo que parece.
Viewfinder es un juego de puzzles en el que tendremos que usar fotografías para modificar el entorno con el fin de resolver las diversas cámaras que nos van presentando. Esto no consiste en otra cosa que en llegar al teletransportador que aparecerá en algún punto del escenario. A veces, el desafío consiste simplemente en llegar; otras, tendremos que recolectar baterías para encenderlo o pulsar palancas.
Este es uno de esos juegos que siempre me había dado mucha envidia que la gente jugase y yo no pudiese. Y es que el hecho de que sea en primera persona y los cambios de perspectiva no ayudaban precisamente con la sensación de mareo que me provocó la demo. Por suerte para mí, a la versión final han añadido bastantes opciones para prevenir esto. Si tengo que decir que no lo elimina del todo y he tenido que jugar en sesiones cortas. De hecho, el primer día lo cerré pensando en no volver más, pero me quedé con el gusanillo de ver cómo continuaba y me alegro de haberle dado una oportunidad al final.
Empezamos en medio de una terraza llena de vegetación, rodeados de montañas y nubes, como si estuviésemos flotando, y que nos transmite mucha paz. Ya desde el principio, este juego nos deja claro que va a ser un viaje de lo más bonito. Ante nosotros tenemos un escenario con diferentes elementos: con algunos podremos interactuar, pero la mayoría son decorativos. Y están tan bien integrados que me he dejado la mayoría de coleccionables sin recoger.

De las cosas con las que podemos interactuar, tenemos dos tipos. Diarios de investigación del grupo científico que habitó esa realidad y los gramófonos que nos irán reproduciendo audios que estas personas dejaron grabados, a través de los cuales nos van contando la historia. Y, por otro lado, lo más importante: las fotografías que tendremos que usar para resolver el rompecabezas. Por suerte, estas son más sencillas de encontrar y, en caso de que nos cueste, disponemos de una opción para resaltarlas.
Me ha gustado mucho la evolución que van teniendo los escenarios a lo largo de la historia. Según entramos en el primer capítulo, todo nos parece muy idílico y nos dan ganas de sentarnos en las sillas que hay repartidas por el mapa a observar las nubes. Pero según vamos avanzando, vemos cómo cada vez se va tornando en algo más retorcido que nos incita a querer conocer la historia que hay detrás. También nos muestran el mundo al que pertenecemos de verdad, y que desde luego no se parece nada al paraíso que nos muestran en la simulación.
Y no solo evolucionan los paisajes, también lo harán nuestras mecánicas, porque respecto a esto el juego es bastante innovador y sigue metiéndonos pequeñas modificaciones hasta el final. Al principio solo podemos usar las imágenes que encontremos y, más adelante, nos permitirán incluso hacer fotos nosotros con nuestra propia cámara. O, como yo la he llamado, mi pistola de portales, porque me ha dado muchas vibes a Portal, especialmente las primeras cámaras, y creo que ha sido la razón que me ha hecho quedarme hasta el final. Aunque aquí, en vez de tener una robot rencorosa que nos insulta, tenemos un michi muy majo que nos anima y nos da información respecto a la historia. GLaDOS sigue siendo mi favorita, porque el gato ni siquiera ronronea cuando le acariciamos.

Pero aunque el apartado gráfico nos deje sin palabras, donde de verdad destaca este juego es en el tema de la jugabilidad. Desde que jugué al Monument Valley, me obsesioné con los puzzles de ilusiones ópticas y perspectivas, son de mis mecánicas favoritas. Me fascina ver cómo se va transformando el entorno en algo que de primeras no se te habría ocurrido que fuese posible. Y en este juego me ha maravillado todavía más al ser en primera persona. Muchas veces he disfrutado más de ver la forma en la que se iba desarrollando el puzzle ante mis ojos y todas las posibilidades que ofrece, que de resolverlo.
En general, me ha parecido que tiene una dificultad bastante accesible, quitando los últimos niveles como era de esperar, y los puzzles son bastante intuitivos. También tiene algunos niveles opcionales que obviamente harán que nos comamos la cabeza un poco más y algunas de las pantallas cuentan con un pequeño temporizador, pero nada especialmente complicado. Además, al ser cortito, no resulta pesado en ningún momento y, con toda la variedad de mecánicas que tiene, tampoco se hace repetitivo. Que suele ser la razón por la que abandono muchos juegos de este estilo.
Tiene una pequeña historia de qué es el lugar donde estamos, cómo llegó a construirse y por qué evoluciona como lo hace a lo largo de la partida. Que es algo que me ha intrigado bastante y me ha tenido enganchada hasta el final. No es que sea muy misterioso, pero bueno, se agradece que añadan algo de profundidad y no se resuma solo a los puzzles sin ningún sentido.
Si buscáis un buen juego de puzzles, muy original y más centrado en cómo se desarrollan que en el desafío que suponen, es vuestro juego. Además, tiene una historia más o menos interesante y siempre vamos acompañados de nuestro gatito de Cheshire, que, aunque no ronronee, podemos acariciarle todas las veces que queremos.

Amante de los juegos cozys, pero sobre todo indies. Obsesionada con Portal desde la primera vez que lo jugué. Y cuando no estoy jugando escribo recomendando cositas. Madre de tres gatos.

- Es muy bonito
- Los puzzles son muy originales
- Hay un michi
- Puede causar mareo
- La historia es demasiado sencilla


