Análisis de Voidling Bound – Spore a golpes para salvar el espacio y la humanidad

Por Marcos Casal #
Arte promocional de Voidling Bound: astronauta rodeado de criaturas alienígenas ante un planeta con halo violeta.

Voidling Bound ha sido una sorpresa que me ha dejado loco. Un juego que aúna varios elementos de distintos géneros dando lugar a una propuesta súper divertida, absorbente y carismática que nos llevará a recorrer varios planetas controlando criaturas muy molonas.

Creo que no es ningún misterio decir que quienes analizamos jueguitos a base de claves que nos dan, si tenemos fechas límite para hacerlo, la mentalidad es bastante diferente a cuando jugamos sin cargas, prisas y porque nos apetece. No digo que lo hagamos de mala gana, pero sí diría que no lo hacemos con la misma pasión o intensidad que cuando lo hacemos porque un juego simplemente nos ha inspirado por el mero hecho de gustarnos. Digo esto porque, en el caso que tenemos hoy entre manos, la cosa se acerca más a lo segundo: Voidling Bound ha sido amor casi a primera vista. Desde la primera sesión de juego hasta la última, me ha tenido pegado al monitor como un obseso, pasándoseme las horas volando sin darme cuenta y pensando en él cuando no estaba delante de mi equipo. ¿Cómo ha logrado eso? Pues ahora pasamos a desarrollarlo, orgullosetes.

Salvando al espacio conocido de un ente que lo corrompe todo

La premisa de Voidling Bound va directa al meollo y sin florituras. Con una cinemática introductoria —doblada en perfecto castellano— se nos introduce en el problema que sacude a nuestros protagonistas. La humanidad está al borde de la extinción por una entidad conocida como La Lesión, una especie de masa viscosa violeta y negra que corrompe la vida de aquellos planetas que infecta. Sin embargo, nosotros formamos parte de una patrulla de investigación espacial que ha dado con una posible solución: los voidlings, las criaturas autóctonas de estos planetas corrompidos. A través de una conexión neuronal con ellos y la mejora genética de los mismos, podremos «limpiar» las mareas de La Lesión que encontremos y plantar cara a las criaturas corruptas que emanan de ella.

A nivel narrativo, el juego no ahonda mucho más, siendo casi una mera excusa para meternos en sintonía con lo que pasa. Estableceremos una dinámica de ir cumpliendo misiones, una detrás de otra, planeta tras planeta, hasta llegar al final de la aventura. Las misiones se dividen en aquellas de exploración (las más largas y las mejor desarrolladas, sin lugar a dudas) y aquellas de sobrevivir oleadas. Las primeras se salpican de escenarios donde, aparte de pelear y mucho, tendremos que ir superando plataformas, buscando secretos y farmeando puntos de investigación interactuando con la flora local. En las segundas nos soltarán en arenas cerradas donde tendremos que plantar cara a cuatro oleadas de criaturas, siendo la última un combate contra un jefe. No estarían mal… de no ser porque se repiten más que el salmorejo en verano; pero como el sistema de combate es tan divertido —profundizaremos en ello más adelante— se lo paso por alto.

Luego, aparte de las misiones, tenemos nuestra propia nave espacial para explorar. En ella iremos conociendo, progresivamente, a los distintos NPC que la habitan. Cada uno de ellos tendrá su utilidad: entrenar a nuestros voidlings, trastear con el ADN y crecimiento de ellos, criarlos o comprar mejoras para nosotros, que harán que explorar los planetas nos sea más sencillo. Y esto es una de las cosas que mejor hace Voidling Bound, pues la introducción de estos personajes y áreas de la nave se hará poco a poco, para que sopesemos y estudiemos bien a cada uno de ellos antes de saltar al siguiente. Algo que agradecí un montón, pues parece que la tónica de ahora en los videojuegos consiste en salpicarnos con todo lo que tienen de golpe, generando una sensación de agobio bestial que nos invita a apagar el juego y ponernos con otros que nos sean más conocidos.

Pantalla de atributos del voidling Orgullopájaro, criatura naranja y rosa con pico largo, en Voidling Bound.
Podremos llevar hasta un equipo de 7 voidlings listos para las misiones. Son personalizables hasta el punto de poder nombrarlos como más nos apetezca.

Los voidlings, criaturas cute y otras monstruosas a nuestro servicio

El eje principal del videojuego lo ocupan los voidlings. Se trata de criaturas con las que estableceremos una conexión neuronal —similar a la que hacen los pilotos con su mecha en la película Pacific Rim— con la que podremos recorrer los planetas sin riesgo de que nos infecte La Lesión. El tutorial del juego nos introducirá al Pikillo, el pájaro-pollo, y a partir de él iremos consiguiendo huevos por las distintas misiones que nos permitirán conseguir nuevas especies de voidlings. Tengo que aplaudir la variedad de los mismos, pues contamos con un total de siete especies distintas, cada una con su propio gameplay adaptado a diferentes circunstancias o hábitos jugables, siendo posible desarrollarlos en árboles de habilidades que amplían muchísimo sus posibilidades a los mandos.

Claro está, esto solo es la parte visible del iceberg, porque bien profundizada la aventura se nos presentarán nuevas posibilidades, como evolucionarlos —más parecido al sistema de Digimon que al de Pokémon— donde los bichines conseguirán mutaciones físicas que aumentarán sus estadísticas, cambiarán su elemento, obtendrán nuevos ataques y habilidades pasivas; e incluso un sistema de crianza —este sí más similar al que conocemos de Pokémon— que nos permitirá emparejar dos voidlings de la misma especie para conseguir descendientes que posean las mejores estadísticas, naturaleza y habilidades de sus progenitores. Pero esto no acaba ahí. La guinda del pastel la trae el sistema de hibridación. Mediante él, podremos personalizar al completo al animalito, pudiendo escoger entre todas las gamas de colores, partes, habilidades, ataques y elementos que hayamos desbloqueado mediante el sistema de evolución de todas las especies de voidlings, pudiendo así crear nuestros voidlings definitivos. Aquí es donde Voidling Bound se asemeja más a Spore, pues su personalizador es casi tan completo como el del juego de Ubisoft. Sí, sé que leer todo esto ya de por sí abruma, pero como digo, se nos irá introduciendo paulatinamente y a un ritmo que considero perfecto. Cuando desbloqueemos el sistema de hibridación, ya estaremos curtidos en los sistemas de evolución y crianza, siendo entonces una novedad bienvenida para que el juego siga sintiéndose refrescante y sorprendente.

Los voidlings además son muy carismáticos. Sus diseños me parecen geniales, habiendo bichines tremendamente adorables a los que no podremos evitar acariciar (sí, orgullosetes, hay botón de acariciar, así que 10/10) así como otros más feos y feroces que molan millones. La apariencia física va en consonancia con su forma de combatir. Por ejemplo, el Pikillo, con el que se nos introduce en la aventura, puede disparar saliva como una ametralladora, correr como Flash, pegar patadas de avestruz y disparar una lluvia explosiva con sus alas (siendo su técnica definitiva). Claramente es una especie para jugar de forma vertiginosa y a media distancia. Sin embargo, otros como el Kerabino sirven para jugar desde posiciones fijas atacando a mucha más distancia, como si fuesen francotiradores, levantando también parapetos para protegernos; pasando por el Morfauce, que no tiene ataques a distancia pero puede hacer combos aéreos que ni en Ninja Gaiden con sus garras, e incluso desplazarse bajo tierra para sorprender a los enemigos. La variedad es brutal y agradecida, sin tampoco darnos un abanico de criaturas que se haga inabarcable. El juego nos da tiempo para profundizar en todos.

voidling de tipo escamox lanzando una ola de energía azul contra enemigos en un planeta desértico de Voidling Bound.
Las recompensas que nos da Voidling Bound por derrotar enemigos son bien cuantiosas. Desde mutágenos para poder evolucionar a una versión superior nuestras criaturas, pasando por puntos de investigación para comprar mejoras en la nave y experiencia para aumentar las estadísticas del voidling que controlemos en ese momento.

Pero no todo es oro lo que reluce en el vacío oscuro de la galaxia

Con todo lo descrito, Voidling Bound ya me conquistó; sin embargo, tiene un par de problemas que debo comentar. El primero de ellos es la repetitividad de su loop jugable. Sinceramente, si no os engancha lo que es toda la parte de criar a los voidlings, es decir, las actividades que nos ofrece la nave para su desarrollo, la otra parte que incumbe a la exploración y al combate apenas tiene variedad. Como ya comenté más arriba, solo hay dos tipos de misiones y esos dos tipos siempre son iguales. Cambia el planeta a explorar (el escenario y su forma de relacionarnos con él) y también los enemigos, los cuales, según su elemento y tipo, hay que encararlos de maneras diferentes. En esos dos puntos, cero quejas. Pero el objetivo en ellos siempre será el mismo: en los de exploración, llegar al final del escenario para limpiar un área corrupta por La Lesión; una vez limpio, saldrá un jefe que derrotar, y sefiní. Así hasta el final del juego. Y qué decir de las de sobrevivir: como ya he dicho, consisten en aguantar cuatro oleadas y ya, con alguna pequeña variedad como proteger una zona mientras te acosan los enemigos, o que en vez de eliminar a todo bicho que aparezca sea aguantar una cantidad de tiempo determinada; pero el fundamento es el mismo.

El otro problema es que el juego no tiene final. Sí, orgullosetes, como lo leéis. Aquí soltaré unos spoilers de importancia leve, pero avisados quedáis igualmente. Una vez lleguemos al último planeta, habrá una única misión que consistirá en profundizar en el Abismo, el origen de La Lesión, que en lo jugable se traduce a lo que vendría siendo el sistema de las Fallas de Diablo. Las misiones de oleadas se irán repitiendo una detrás de otra, con ligeras variaciones, hasta el infinito. Los enemigos cada vez serán más duros, teniendo más nivel o cualidades secundarias extra, como invisibilidad, generación de barreras protectoras para sus aliados, regeneración de vida, superarmadura, etc. Por supuesto, esto será así hasta que decidamos salir del bucle o nos maten. ¿Cuál es el problema? Pues que si venimos de un loop principal que ya de por sí es repetitivo, que hayan decidido meter esto como final del juego en vez de que fuese el postgame, como suele ser lo lógico, ya es el clavo que faltaba en el ataúd. Entiendo su fundamento: obligarnos a exprimir los sistemas de crianza e hibridación al máximo para conseguir la crème de la crème de los voidlings y aguantar lo máximo que podamos. Pero como digo, estaría genial que fuese el postgame, no ponerlo como misión final donde la historia no se cierra. Simplemente se nos dice que, visto el tamaño del Abismo, pedirán refuerzos mientras nos metemos ahí a sobrevivir un nivel detrás de otro «para conseguir tiempo» para unos refuerzos que nunca llegan. Me pareció lamentable y un jarro de agua fría, como si el estudio no hubiese podido materializar la idea que tuviesen para su final y metiesen eso en su lugar.

El NPC Leon muestra su lista de tareas completadas en la nave de Voidling Bound, con recompensas de investigación.
Cada NPC tendrá una lista de tareas secundarias que podremos completar a cambio de puntos de investigación o mutágenos. La verdad es que se van haciendo solas conforme avancemos en la aventura, sin que sea una lata o tengamos que estar muy pendiente de ellas.

Voidling Bound desata un apartado visual impecable, aunque con algunos errores

A nivel gráfico y artístico, el juego es precioso. No puedo achacarle nada a su dirección de arte, que se mueve entre un 3D colorido con personajes que intentan simular —siendo inspiración, que no plagio— el estilo de Pixar y un tono tétrico y gelatinoso para las partes que se relacionan con La Lesión. En lo técnico tampoco. El juego me iba de locos a 4K con todo al máximo (superando los 60 FPS en todo momento) y el mando respondía a la perfección a la hora de combatir, notándose el sistema muy pulido: muy sencillo de aprender y muy capaz durante picos de dificultad altos, dejándonos hacer auténticas escabechinas. No obstante, el juego sí tiene algún que otro bug, sobre todo en lo que se refiere al clipping con los escenarios, con el clásico de caer al vacío o quedarse enganchado en una pared. Nada grave ni serio; es más, el juego tiene la opción de desatascarnos directamente desde el menú de pausa para aliviar estas situaciones.

A nivel sonoro también salgo muy contento. La banda sonora tiene pistas que me recuerdan por momentos a Mass Effect: muy inspiradoras en los niveles de exploración, rozando la melancolía y ese sentimiento de estar ahondando en lo desconocido, mezclándose con otras más moviditas para los combates. Los sonidos de los voidlings también me encantan, yendo en consonancia con la apariencia de cada animalito. Por lo demás, se me hizo curioso que la cinemática introductoria tenga voces pero el resto del juego ya no. Los NPC hablarán con nosotros mediante cuadros de texto, como si de Final Fantasy VII se tratase. Algo que personalmente no le doy importancia, pero que no impidió que me llamase la atención.

Voidling Bound está genial. Ha sido un camino que he recorrido muy contento y donde el tiempo se me ha esfumado cosa mala. Aunque la aventura creo que podemos completarla entre 12 y 15 horas si vamos a tiro fijo —omitiendo la parte del Abismo—, yo me perdí en ella cerca de 40 horas, intentando sacarme la mejor versión de cada especie y obsesionándome con las estadísticas y naturalezas de cada uno. Ya digo que si os engancha el sistema de crianza, esto es un pozo de horas interesante. Solo espero que en el futuro decidan meter un final en condiciones y añadan más variedad de misiones. Le salva que el sistema de combate es la leche y me sirvió para opacar la repetitividad de las mismas; que si no, el viaje no hubiese sido tan llevadero, ni de lejos.

Pincha aquí para tener más datos de Voidling Bound

Este juego ha sido posible analizarlo gracias a una clave otorgada por Pirate PR. Voidling Bound se estrena hoy mismo, 9 de junio de 2026, en Steam y Epic Games Store.


Arte promocional de Voidling Bound: astronauta rodeado de criaturas alienígenas ante un planeta con halo violeta.
  • Artísticamente muy entrañable.
  • Sistemas de combate y cría potentes y adictivos.
  • Loop que engancha, pero...
  • ...puede hacerse repetitivo.
  • No tiene final.
  • Algunos bugs menores.
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