Análisis de Starfield: universo estrellado

Por Daniel Viñambres #
Nave espacial de Starfield surcando el espacio junto a un planeta azul con anillos y una luna en órbita.

Cuando la inmensidad del universo de Starfield se puede resumir en una única palabra, no es señal de algo bueno.

Hablar de Starfield en pleno 2026 es algo ya caduco. Parafraseando a Todd Howard, si el juego te resultó aburrido antes, te seguirá resultando aburrido ahora, y no me parece que haya mejor definición para lo que se puede esperar del juego en 2026.

Muchos han catalogado el lanzamiento en PlayStation 5, junto con el de un DLC y una actualización, como la versión 2.0 del juego, pretendiendo equipararla a actualizaciones que han vivido juegos como No Man’s Sky o Cyberpunk 2077, pero muy lejos de la realidad: Starfield sigue siendo el mismo juego, con sus pocas virtudes y sus muchos defectos.

Por ello no voy a analizar el juego hablando de sus mecánicas, sistemas, jugabilidad y demás. Voy a hablar de las sensaciones que me ha provocado.

La cutrez como definición

Lo que sentí cuando empecé a jugar a Starfield fue cutrez. Un juego cutre, como si no estuviese ante un triple A de presupuesto mastodóntico. Esto lo sentí desde el primer momento, cuando compruebas que la sincronización labial de los NPC solo existe si juegas en inglés, ya que en otros idiomas el personaje puede seguir hablando pese a tener los labios inmóviles.

Otro fuerte impacto lo encontré cuando, al visitar la primera ciudad, me asaltó una pantalla de carga para entrar en una tiendecita pequeña. Es cierto que esto no es algo nuevo en los juegos de Bethesda, pero estando en 2026 es algo que choca, y mucho. Choca porque venimos de juegos como Cyberpunk 2077 e incluso, mucho más reciente, de juegos como Kingdom Come: Deliverance 2.

Starfield es un «quiero y no puedo» constante. Quiero presentarte un rico universo lleno de sistemas solares, pero no puedo hacerlo interesante. Quiero presentar una trama profunda y llena de giros que te harán flipar al final, pero no puedo hacer que se sienta natural ni orgánica. Quiero que haya facciones como en los Fallout, pero no puedo darles protagonismo alguno. Quiero que haya crafteo de nave, asentamiento, trajes espaciales y armas, pero no puedo darle el peso necesario. Quiero meter muchos personajes para que sientas que formas parte de un grupo, pero no puedo generar interés por ellos.

«Quiero y no puedo», «el que mucho abarca, poco aprieta», «empezar la casa por el tejado»… el refranero español es tan amplio que varios refranes sirven para definir el juego. La sensación de que se ha construido algo pensando en el «qué» pero no en el «cómo» es constante. No tiene sentido, por ejemplo, que el juego no te explique cómo crearte una base, un asentamiento. Ni tampoco tiene sentido que no te empuje más a desbloquear las habilidades al estilo del «Grito de dragón» de Skyrim. Te pone las cosas, están ahí… pero que las uses o no ya es cosa tuya.

Dos astronautas contemplando el paisaje alienígena de Starfield con un planeta anillado dominando el cielo.

Esto podría sonar guay, como que el juego no quiere atosigarte con mil cosas y quiere darte libertad… pero el efecto se rompe en cuanto el juego te asalta constantemente con contenido secundario, con pop-ups de misiones que surgen porque has escuchado dos segundos de una conversación entre NPC. Querían llenar la checklist de cosas que tiene que tener un buen videojuego sin ponerse a pensar en el porqué ni en el cómo iban a introducirlo.

Y es que al final todo da sensación de cutrez. Por ejemplo, no podían faltar los romances con tus compañeros, porque estamos ante un juego de Bethesda y DEBE existir esta mecánica. Pero tenían dos opciones. La primera era desarrollar una buena trama en torno al personaje, como sucede en Cyberpunk 2077 con Judy o con Panam. La segunda era llevarla como acompañante y que, mediante diálogos cutres y fuera de lugar, terminase dándote una misión cuya resolución final es la de poder tenerla como pareja. Adivinad por cuál se decantaron.

Pues así con todo. Cantidad sobre calidad. Destino antes que viaje. Mete cosas porque tienen que estar en un juego de Bethesda, pero se sienten pegotes inconsistentes que ni casan con el mundo ni se desarrollan de forma competente.

Lo que más me ha dolido es la trama principal. Se nota muchísimo que tenían una idea para la historia, pero no sabían cómo llegar a ella. Y se nota porque el tramo final de Starfield es bueno, es realmente bueno, dándonos una historia de ciencia ficción como pocas, con giros y momentos interesantes, e incluso con momentos jugables muy muy top. El problema es que solo sabe desarrollar esa parte, que es el final, pero no el camino para llegar ahí.

¿El resultado? Una historia llena de recados y de normalización de lo que al principio era extraordinario. Del fragmento de un material rarísimo del principio y un templo alienígena en un planeta olvidado que nos produce visiones y da poderes, a normalizar que tengamos varios fragmentos que ahora se encuentran con mucha facilidad y que encontremos templos por cualquier lado, cerca de bases con humanos que, por alguna razón, nunca se habían parado a investigar qué era esa construcción monolítica de al lado. Un sinsentido enorme, más aún cuando te explican por qué los humanos abandonaron la Tierra.

Lo que podría haber sido

Esta situación con Starfield me apena enormemente, porque no puedo decir que sea un mal juego. Me apena porque podría haber sido mucho mejor y tenía los ingredientes para ello: una historia interesante, unas facciones que podrían haberse explorado más, una jugabilidad divertida, unos paisajes sencillamente espectaculares… Starfield lo tiene todo, pero no sabe qué hacer con ello. Es como si pusieses a jugar a Cristiano Ronaldo con una pelota de petanca en un campo de tierra.

Un ejemplo perfecto es una misión relacionada con una nave generacional que te encuentras cerca de un planeta. Dicha nave partió de la Tierra hace siglos, con tecnología antigua, rumbo a un planeta con condiciones similares a las de la Tierra, con el objetivo de poder establecerse allí y salvar a la humanidad. Era el proyecto de alguien que creía que el fin de la especie humana estaba cerca.

Cuando te encuentras con ellos, te cuentan que ese planeta es suyo, pero que los humanos que lo tienen colonizado no les dejan aterrizar y que tampoco pueden irse a otro lado porque han tardado muchas generaciones en llegar ahí. Total, que tú medias entre la gente de la nave y la del planeta, y tratas de llegar a un acuerdo que satisfaga a ambas partes. Cuál fue mi sorpresa cuando descubrí que las opciones para llegar al acuerdo eran muy limitadas y que, además, se resolvía o pagando o reuniendo una cantidad ingente de materiales. Al final, una trama que podría haber sido interesante y con una resolución plagada de implicaciones se resuelve de manera burocrática.

Astronauta de Starfield de espaldas explorando un planeta rocoso y desolado bajo la luz de una estrella distante.

Starfield sienta las bases para una saga que puede ser muy interesante en el futuro si se centra más en ganar identidad en lugar de en contentar a todo el mundo. Una saga con potencial si sabe fijarse en los referentes actuales como Kingdom Come: Deliverance 2 y abandona el complejo de «Skyrim 2» que parece que busca. Bethesda debe asumir que no volverá a triunfar como con Skyrim si repite los mismos esquemas jugables de hace 15 años. Solo si evoluciona, si en lugar de fijarse en su «propia Tierra» busca las estrellas, explora nuevos horizontes y toma nota de los avances ya existentes, solo entonces hablaremos de otro gran juego de Bethesda. Hasta que eso no cambie, fuera del seno de Bethesda encontraremos cosas mejores.

Pincha aquí para saber más de Starfield

Starfield se estrenó en PS5 el pasado 5 de abril de 2026 junto a contenidos adicionales. Puedes hacerte con el en la tienda digital de PlayStation por 49.99€. Este análisis de la versión de PS5 fue posible gracias a un código ofrecido por Bethesda.


Nave espacial de Starfield surcando el espacio junto a un planeta azul con anillos y una luna en órbita.
  • Es un juego muy bonito
  • El sistema de combate es mejor de lo esperado
  • La trama coge mucha fuerza al final
  • Se pierde en tonterías que no aporta nada
  • Más planetas no lo hace más interesante
  • No sabe llevar el hilo narrativo

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