Crítica independiente de videojuegos indie y otras aficiones
Jugador de mucho, sabedor de nada. Me molan los juegos de acción en todas sus vertientes: FPS, TPS, rogue likes o metroidvanias: casi todo me va bien. Nunca me busques en un juego online ✖️
Me va la marcha: me gustan los juegos de acción en todas sus variantes, desde los que te piden reflejos felinos hasta los que solo exigen aporrear botones como si no hubiera mañana. Sigo sin saber diferenciar muy bien los Snake de Metal Gear —la familia es grande y confusa—, pero el 3 es el santo al que siempre rezo cuando necesito una guía espiritual pixelada. También disfruto como un crío con Pokémon; lo siento por mí, por mi equipo y por todos los pobres contrincantes que se cruzan en mi camino sin saber que mi misión es atraparlos… o por lo menos intentarlo con dignidad.
Mi historial de juego es una mezcla caótica de títulos clásicos, rarezas incomprensibles y obsesiones pasajeras que se alargan más de lo que debería admitir. Juego por diversión, por nostalgia y, en ocasiones, para sentir que alcanzo un pedacito de épica en mi día a día.
Platinar videojuegos, o conseguir todos sus trofeos/logros, puede chocar frontalmente con la naturaleza misma de las obras: divertir.
El primer paso que marca el final de Kimetsu no Yaiba juega con la brillante idea de dotar de fuerte personalidad el contexto de sus…
La llegada del precio de Silksong ha levantado ciertas suspicacias entre el público y, sobre todo, entre los desarrolladores independientes.
El penúltimo videojuego de From Software es perfecto por elevar una simple mecánica a su máximo exponente.
El rogue like de Dogubomb tiene una premisa soberbia que tropieza con la necesidad de tener buena suerte.