Exit 8, juego del que os quiero hablar hoy, es el calco de mi experiencia, de mi primera vez en metro, hace unos años. Una chica de pueblo, que no ha subido en metro en la vida, abrumada por tanta salida, cartel y pasillo que no terminaba nunca.
Hoy os hablo de Exit 8. (¡Cómo me gusta a mí un buen espacio liminal!)

¿Pero cómo va a ser tu primera vez en metro hace un par de años? A ver, en mi zona no hay; a los 18 te sacas el carnet de conducir o estás perdida, porque el tren y el bus pasan cuando pasan. Y a pesar de que en la capi hay metro, no lo había utilizado jamás, porque todo está cerquita. Peeero la cosa cambió al ir a Barcelona y Esther se convirtió en Paco Martínez Soria en La ciudad no es para mí.
Es curioso lo que cambia la gente cuando se mete en ese espacio tan sumamente abrumador, claustrofóbico y de prisa continua. Las caras cambian, las actitudes; todo son caras largas y lo único que esperas, mejor dicho, lo que deseas es encontrar una salida. Algo bastante parecido a lo que ocurre en este juego.
Buscando la salida
El juego te suelta en mitad de un pasillo desolado y sin nadie a la vista, de un metro de Japón. Con un par de indicaciones a modo de texto inicial y sin tutoriales, te guía y te dice que tu destino es la Salida 8. Bastante lógico llamándose el juego así.
PERO OJO, una cosa tan sencilla como buscar tu puerta de salida se complica viene con una advertencia: Si ves una anomalía, no sigas adelante, da la vuelta inmediatamente.

¿Cómo que una anomalía? ¿Que el tren venga puntual? ¿Que haya sitios libres para posar el culo? ¿Que no haya carteristas?
Pues va a ser que no. Son anomalías más sobrenaturales, de las que le gustan a Dean Winchester, vamos, cosas rarunas, susticos y esas cosas que me molan en un videojuego.
Exit 8 funciona a manera de un «busca las 7 diferencias». El primer pasillo, el 0, es el original. En él debemos fijarnos en los carteles, puertas, luces… cómo son, dónde están y cómo actúan. Incluso en el señor transeúnte del maletín. Cómo camina, qué lleva; todo son pistas para lo que vendrá después.
Vamos, como mi primera vez en un metro: ¿Dónde están las salidas? ¿Y el mapa? Los aseos, el puesto de desinformación… ¿Dónde me tengo que bajar?
¿Escaleras mecánicas? Noooo, quiero escaleras normales. ¿Por qué corre la gente? ¿Qué pasa?
Y de fondo un grito de: pickpocket, pickpocket. Cautioooon. Y entonces lo entendí todo: estaba en un videojuego y solo quería acabármelo y conseguir el logrito de «Has superado tu primer día en el metro». A partir de ahora irás en modo automático, y sabrás por dónde está todo sin problemas, a no ser que cambiemos algo… Se escucha una risa infernal.
Pasillos y más pasillos, el bucle que no me deja salir
Pasillo 1, todo normal.
Pasillo 2, todo normal.
Pasillo 3, todo normal.
Pasillo 4, todo normal… o eso creía yo. Pues, al coger mi salida, estaba de nuevo en el pasillo n.º 0, es decir, al inicio de todo.
Algunas diferencias, o anomalías, son muy evidentes, pero otras cuesta lo suyo darse cuenta de que ha cambiado y cómo. Como la de la lucecita de la cámara de vigilancia de la esquina superior izquierda, que ahora hasta sueño con ella.
No todas van a ser pasillos de sangre a lo Kubrick; algunas son tan imperceptibles que cuesta mucho notar la diferencia, pero si lo conseguimos, llegaremos a la Salida 8 sin problemas.
No esperéis jumpscares, ni sustos desagradables; como buen juego liminal, es tu cerebro el que empieza a molestarse y te insta a poner el turbo para pasar los pasillos corriendo y salir de ahí cuanto antes. Nada recomendable hacer esto, a no ser que tengáis una visión espacial de la leche.
Después de mil vueltas por esos pasillos, los andaba en plan robótico, sin pensar. Fijándome en las diferencias conocidas, el patrón del suelo, los carteles, las paredes y la puerta.
Ay ilusa de mí; hasta que me di cuenta de que los sonidos también eran importantes.
El tintinear de las luces, el extractor de aire, un grifo que gotea, voces, pasos… cosas casi imperceptibles, pero que al mínimo cambio me tocaba poner la 5.ª y salir echando leches dando la vuelta.
Conclusiones

Mi primer viaje en metro no fue tan traumático, debo confesar que me he tomado ciertas licencias y lo cierto es que fue hasta aburrido. En cambio, el juego es bastante disfrutón.
El juego es un bucle continuo de prueba y error. A no ser que seáis muy espabilados, es casi imposible llegar a la Salida 8 en una primera vuelta.
No es un juego de terror; es más un juego perturbador y que juega con la desesperación de la gente, la poca paciencia y la nula espera; factores bastante predominantes en la generación TikTok. Pero, vamos, como milenial de pro que soy, tengo bastante paciencia, y he jugado y rejugado bastante para sacarme el logro de pillar todas las anomalías.
Como pequeño aviso, hay cosas que sí que nos pueden dar susto, como carteles de personas que te miran y te siguen con la mirada, maniquís, sangre en paredes… cosas nimias como fotos y pósteres que parecen sacadas de una campaña de FUMAR MATA. Perturbadoras sí, pero que no te harán tener pesadillas.
Exit 8 es un juego pequeñito, de jugar y rejugar varias veces. No tiene historia, a pesar de las múltiples historias y teorías que andan por la web, de las cuales han sacado una peli que tengo ganitas de ver. El juego solo nos cuenta que estamos atrapados en un metro y para salir deberemos seguir las normas y evitar las anomalías dando la vuelta. Una vez la encontremos, toda iluminada y deslumbrante, saldrán los créditos y hasta aquí todo.
Si lo vuestro son los espacios liminales y los juegos rarunos de narices, meteos de lleno en este metro de pasillos interminables y teorías pululantes por la red, porque no os va a defraudar.
Podéis conseguir Exit 8 en Steam aquí mismo.

Redactora en mis ratos libres, en Orgullogamers, en Nivel Oculto y en mi blog, de mi pasión favorita: los videojuegos.
En mis ratos ocupados, soy directora y apuntadora de un grupo de teatro infantil, jefa de Comunicación de Orgullogamers y responsable de comunicación de ElectroJocs.
También hago otras cosas, pero son muy aburridas.

- Espacios liminales y terror psicológico del bueno
- Muy rejugable
- Juego perfecto para Steam Deck
- Es muy corto si consigues salir a la primera, menos de 20 min
- Algo de historia o lore no habría estado mal
- Le falta mucha accesibilidad para que lo pueda jugar todo el mundo


