Ave y Lune luchan por salvar un mundo moribundo en Lunarium, un ARPG que enamora por el ojo y puede que también por los mandos
Cuando un estudio indie se pone a dibujar a mano, podemos echarnos a temblar porque en la mayoría de las ocasiones tendremos una pieza de arte indiscutible. Ahí tenemos a Silksong, a Nier: Automata marcando el listón de la belleza melancólica, o a los propios Metaphor: ReFantazio y Persona demostrando que el trazo cuidado vende más que mil polígonos. Pues bien, con esta idea bajo el brazo llegamos a Lunarium, la ópera prima de Lunarium Game Studio, publicada por Imperfect Games, y salí de la experiencia con la sensación de que en China se están poniendo las pilas a la hora de entender la melancolía del medio.

Una caballero y una viajera de las estrellas se cruzan en un mundo que se muere
Lunarium nos pone en la piel de Ave, una caballero ligera de armadura, que pronto se topa con Lune, una misteriosa viajera estelar que parece que ha salido de la nada. Juntas emprenden un viaje para intentar salvar un mundo abocado a la destrucción, mientras buscan que Lune recupere la memoria y descubrir el origen de sus poderes de las estrellas. El juego es un híbrido entre los RPG de acción y los Hack & Slash, que consigue algo que muchos intentan y pocos consiguen: que a través del combate conectes con sus dos protagonistas y te importe su viaje. Ave y Lune se irán conociendo poco a poco, con rifi y rafes constantes en un inicio pero terminarán congeniando en una trama que, dicho sea de paso, tampoco es la más original del mundo; pero lo que engancha realmente es el viaje y el cómo se van conociendo, más que el trasfondo en sí de la aventura.
Desde una perspectiva isométrica, recorreremos ruinas cubiertas de musgo, bosques sobrecrecidos y santuarios olvidados, todo ello narrado con un mimo visual que recuerda, salvando las distancias, a esos paisajes tristes y bañados en colores apagados que tan bien dominan juegos como Nier: Automata. Los monstruos tienen sentido en su mundo: son animales que han mutado por fuerzas oscuras y desconocidas donde encontramos una decadencia elegante, casi poética, como si cada una de ellas fuesen palabras de un mismo poema: el escenario. Pues simplemente con sus trazos y disposición entendemos que son sus habitantes desde su nacimiento, sin necesidad de textos complejos que lo expliquen.
En cuanto al combate de Lunarium, tengo que decir que hace un par de cosas bien. Tenemos ataques ligeros, ataques cargados, esquivas… Pero la guinda del pastel se la lleva un sistema de parry bien equilibrado que mutará los combates de aburridos machaca botones a disputas de precisión y reflejos. Si venís de los souls-like clásicos, aquí encontraréis un pulso más cercano a Sekiro que a Dark Souls, por hacer el símil rápido. La cadencia es más rápida y más tensa, premiándose antes el ser agresivos de manera inteligente que el esquivar como locos y soltar pocos ataques siendo cautos.

Un Hack and Slash cenital donde dos personajes actúan en sincronía
Otra cosa que me gusta mucho de Lunarium es su sistema de Resonancia, que nos permite alternar y combinar las habilidades de Ave y Lune sobre la marcha para generar sinergias muy interesantes. Una puede mermar la barra de defensa del enemigo mientras la otra lo remata con un golpe cargado, o una puede curar mientras la otra tanquea todo lo que le viene encima. Cuando hacemos clic, los combates se vuelven divertidos y energizantes, destacando las batallas contra jefes, donde tendremos que usar todo lo aprendido casi al milímetro para no morder el polvo.
Para llegar a ese punto, podemos echar mano de los Embroideries, unos amuletos que otorgan bonificaciones pasivas para aligerar el desafío de las contiendas. Los hay que aumentan nuestro daño cuanto más encadenemos golpes seguidos, otros que hacen a los enemigos vulnerables a los ataques por la espalda, y muchos más que iremos desbloqueando y combinando conforme avancemos. El sistema no alcanza la profundidad de gestión de otros exponentes del género, pero tampoco lo pide. Creo que cumple de sobra su función: nos incita a experimentar con builds distintas para cada tramo de la aventura, en vez de limitarnos a equipar lo último que hemos encontrado y ya está.
Todo este proceso de mejora ocurre en el Temple, una suerte de santuario o centro neurálgico al que acudir tras cada expedición, donde podremos invertir los materiales recolectados en nuestras armas y equipo, y de paso respirar un poco antes de volver al mundo inclemente de Lunarium. Es un remanso de calma bien pensado, que además sirve como excusa perfecta para que Ave y Lune compartan esos momentos de complicidad de los que hablaba antes.
La ambientación de Lunarium es probablemente su mayor virtud. El estudio ha optado por un mundo decadente, casi fúnebre, en el que las ruinas, los bosques y los santuarios olvidados cuentan una historia propia sin necesidad de un solo diálogo. Los colores apagados, los contrastes entre la luz de las estrellas y la oscuridad que se come el paisaje, y ese aire de misterio cósmico que envuelve a Lune, construyen una atmósfera que engancha incluso en los tramos donde el guion hace bomba de humo.

Bello y con potencial para los amantes de ambientaciones íntimas
Y en cuanto a sus problemas, Lunarium ha salido al mercado con algún que otro bug que me dejó atascado en el escenario, diálogos que se saltaban solos durante los combates o logros que se desbloqueaban sin razón, pero bueno, nada que me fastidiase la aventura. Si tenéis pensado jugarlo con teclado y ratón, no lo recomiendo. Funciona como una escopeta de feria, por lo que es casi esencial tener un mando para poder disfrutarlo (también digo, ya hay que estar loco para querer jugar a un juego así con teclado). Dicho esto, el juego suele recibir actualizaciones constantes, así que tampoco me preocuparía. Seguro que lo dejan fino filipino.
Por lo demás, el rendimiento me ha sorprendido para bien: lo he podido disfrutar a 144 FPS sin despeinar a mi 9070 XT de AMD, y en PC consolizados también corre de forma más que digna, aunque con algún tirón ocasional en combates con mucha tensión visual. A nivel reto, diría que Lunarium es bastante aceptable. Sí que he muerto mucho, pero más por tonterías o despistes míos que por momentos que considerase injustos. Si dominas el sistema de combate a nivel quirúrgico, notarás que el juego está afinado como un bisturí cortando piel. Posiblemente este sea el apartado más redondo de todo el videojuego. Eso si, si no haces clic con él, vete olvidándote, porque quitando a los jefes, el resto del juego no va hacer por ti para que te esfuerces en dominarlo y puede que te acabes aburriendo de matar enemigos una y otra vez haciendo lo mismo.
En definitiva, Lunarium es un ARPG con alma de souls-like, que bebe mucho de los juegos de Yoko Taro en arte y forma, pero que tampoco alcanza la excelencia en lo que se propone. Sí que me ha parecido un juego notable y muy bonito, pero que no recomendaría a gente que quiera desconectar el cerebro ni tampoco a súper expertos en souls-like o Hack and Slash, pues pueden encontrar la aventura algo sosa para sus estándares.
Pincha aquí para ver dónde conseguir Lunarium
Lunarium ya está disponible en Steam desde el 29 de julio, con un precio de lanzamiento de 17,99 euros. Nosotros hemos podido acercaros esta reseña gracias a un código ofrecido por Imperfect Games.
Director de Orgullogamers y el terror del SEO. Me flipan los JRPG, los Hack & Slash y los juegos con historias inusuales de esas que te dejan roto por dentro. Me encargo de que Orgullogamers no se hunda poniendo parches de cinta adhesiva.

- Ambientación minimalista y preciosa.
- Combate profundo gracias al sistema de parry.
- Relación interesante entre ambas protas.
- El nivel de reto puede volver sosa la experiencia.
- Algunos bugs menores.
- Escenarios algo líosos para orientarse.


