Análisis de Ninja Gaiden 4: The Two Masters

Dos guerreros ninja empuñando espadas gigantes en pose dinámica en el DLC de Ninja Gaiden 4: The Two Masters.

The Two Masters consta de tres capítulos narrativos cuyas protagonistas son las armas nuevas y de una Torre de Batalla a la que echar horas y horas

Los máximos exponentes del Clan del Cuervo y del Clan Hayabusa, estos son, Yakumo y Ryu —los protagonistas de Ninja Gaiden 4—, todavía no han dicho su última palabra. Platinum Games ha tenido la buena idea de alargar un poco más el periplo de este par de personajes: así nace The Two Masters, el DLC del juego que, aunque con sus sombras, alarga la experiencia de Ninja Gaiden 4. Y eso no está —ni estará nunca— de más.

Filos nuevos

The Two Masters arranca con un contenido narrativo que sirve como acicate para exhibir dos armas nuevas: la Solitaire, de Yakumo, es una especie de guadaña/báculo que se puede lanzar a los enemigos para controlarlos desde la distancia, pero que también golpea desde cerca en su forma normal. Los Jakotsumon, de Ryu, hacen el efecto contrario: son unos guanteletes capaces de disparar una cadena que atrae a los enemigos hacia Ryu para, una vez cerca, cercenar con sus acabados puntiagudos.

El modo básico de Solitaire, como comentaba, permite golpear cuerpo a cuerpo, de cerca; es cuando activamos la forma Cuervo de Sangre (L2 en PlayStation 5) cuando se lanza y golpea a los enemigos lejanos. Cuanto más tiempo se mantenga pulsado el botón, más aguanta la guadaña girando sobre sí misma e infligiendo daño. Tengo mis diferencias con ella; pese a que es útil, el rango de acción no es tan largo como el de la Kage-Hiruko. Muchas veces me he quedado corto al querer impactar a un enemigo, por lo que utilizarla en el modo Cuervo de Sangre no me ha resultado tan útil como, por ejemplo, la Yatousen siendo una mecánica idéntica: la de mantener pulsado el botón de ataque mientras ejecutamos.

Los Jakotsumon me han encandilado y me han dado rabia; creo que uno de los fallos de diseño de Ninja Gaiden 4 es la imposibilidad de acortar distancias con el enemigo mientras se ataca, ya sea atrayendo o acercándonos (como se ve en cientos de hack and slash). Los guanteletes te permiten eso: aproximar, acortar distancia y reducir rangos de acción para matar rápido. Me hubiese encantado que esta mecánica, ya sea a través de un arma o de otro elemento, estuviera desde el principio; y a poder ser, con ambos personajes. Como arma, es bestial: en cuanto tienes al masilla de turno cerca, solo tienes que recrearte, ya sea en el suelo o en el aire, y darle su merecido por osar enfrentarse a ti.

Durante la hora y media o dos horas —tres capítulos en términos de diégesis narrativa— que dura esta experiencia nos encontramos con varios jefes finales, cuatro para ser más exactos. Estos son, evidentemente, el otro atractivo de la parte narrativa; el jefe final es insufrible, con ataques que fulminan de un solo golpe y con patrones imprevisibles y muy veloces. Esta experiencia sigue siendo puro Ninja Gaiden 4, y el jefe final es buena prueba de ello: un combate trepidante, lleno de acción y movimiento, que sirve como guinda del pastel a toda la historia de la obra (mención especial a las secuencias cinemáticas de apertura y cierre del DLC; soberbias y brillantes).

No son solo estos tres capítulos lo que incluye The Two Masters; la experiencia definitiva de Ninja Gaiden 4 la tiene la Senda Abisal. Es la clásica Torre de Batalla: hay que ir avanzando fase a fase, nivel a nivel, hasta llegar al último piso, que es el número 100. Cada piso es más difícil que el anterior, y es la mayor prueba de honor y sacrificio de la que dispone el juego. La Torre cada vez se pone más peleona, con encuentros multitudinarios o con jefes finales. Es lo último y máximo que puede desplegar el juego para seguir dándole horas de una manera natural.

El contenido descargable cuesta 15 euros; si vienes aquí por la narrativa, por pasarte el contenido extra y probar las armas, se me antoja un poco carete. Sin embargo, si eres un fan acérrimo de Ninja Gaiden 4, tienes que tenerlo; el simple hecho de que incluya la Senda Abisal es lo que te va a hacer echarle horas y horas hasta perfeccionar tu dominio con las armas. Buen DLC, buenas ideas, buen contenido, aunque creo que algo más barato hubiese sido mejor (como todo en…).

Dos guerreros ninja empuñando espadas gigantes en pose dinámica en el DLC de Ninja Gaiden 4: The Two Masters.
  • Las cinemáticas de apertura y cierre son soberbias
  • Los Jakotsumon resuelven uno de los problemas de diseño del juego base
  • La Senda Abisal ofrece rejugabilidad casi infinita
  • La Solitaire resulta menos útil que armas ya existentes
  • El precio de 15 euros se antoja elevado para quien solo busca la narrativa
  • Los jefes finales tienen patrones demasiado imprevisibles y letales
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