Quiero hablar de un videojuego muy especial para mí: Sonic Manía. Una entrada especial para un título que guarda muchas tardes de vicio en sus cartuchos. Un punto de partida desde el ayer hasta el hoy.
Corría un mes bastante caluroso y bochornoso.
Un mes en el que lo mejor que podías hacer era ir a la piscina o, si los padres te dejaban, ir a la playa para refrescarte y apaciguar el sofocante calor que azotaba al pueblo donde vivía. Pero la fecha más esperada estaba cerca y yo no podía parar de pensar en que ese día llegara, pero no sin antes pasar mi cumpleaños (6 de agosto).
Un niño que cumplía ese mismo día los 14 años y con un sueño que llevaba tiempo esperando: tener una consola de Sega en su casa, en este caso una Sega Saturn.
Aunque mi primera consola fue una Super Nintendo y le tengo un cariño muy especial a lo que ha sido esa consola para mí, siempre he tenido la debilidad por un personaje. Y ese es ni más ni menos que Sonic.
Nunca tuve una Mega Drive y mis ganas por tener una Sega Saturn se multiplicaban por mil, y todo por culpa de esa fecha tan entrañable (15 de agosto de 1997).
Sega Saturn, la apuesta de Sega para la batalla de las 32 bits
Así que el día de mi cumpleaños llegó y, como regalo, obtuve la famosa Sega Saturn con ClockWork Knight. Un juego de plataformas muy chulo con gráficos prerenderizados al estilo Donkey Kong Country de SNES. Pero yo ansiaba otro juego en esta consola. Un juego con el personaje más querido hasta el día de hoy, de color azul y zapatillas rojas. Sonic. Pasaron los días y mi espera a la fecha señalada se hizo más amena gracias a ClockWork Knight y a esas tardes de piscina, playa y fútbol.
Así que el 15 de agosto llegó y desperté muy temprano con el nerviosismo de poder adquirir ese título que tanto ansiaba, pero no sin antes hacer de recadero en mi casa. Desayuné bien fuerte y, después de ello, me dispuse a bajar a comprar el periódico a mi padre (115 pesetas), ir a la panadería para comprar el pan (35 pesetas) y algún que otro recado más para cumplir en casa antes de que mi padre me llevara a la tienda de videojuegos que mi hermana poseía en otro pueblo.
Así que, después de todas las «misiones» (un niño como yo de 14 años me lo tomaba como misiones), nos pusimos en marcha a por el regalo más grande de todos: tener mi propio Sonic.
Cuando llegamos, mi hermana nos recibió con esa sonrisa de quien sabe la ilusión que me hacía tener el juego de mi personaje favorito.
Entré y vi unas 20 copias en la estantería de Sega Saturn del famoso erizo que, después de las grandes entregas que obtuvo su hermana mayor (Mega Drive), era el juego que seguía la misma senda, pero aprovechando el potencial de Saturn.
Y no era ni más ni menos que Sonic Mania.

El sueño se desvanece
Cuando me dispuse a coger el juego con mis propias manos, empecé a oír un sonido muy a lo lejos, pero que cada vez se iba acercando y escuchando más fuerte. A la par, la imagen de mis manos tocando este gran videojuego se desvanecía poco a poco, como si de un sueño se tratara.
Y sí, era un sueño.
Un sueño muy bonito del que no quería despertar, pero ese sonido acabó siendo tan fuerte que me hizo abrir los ojos. No era ni más ni menos que la alarma del móvil.
Al mirar la pantalla, lo primero que vi fue la fecha y, al comprobar que era «15 de agosto», volví a sonreír. Pero 20 años más tarde de la fecha del gran sueño.
Así que me dispuse a levantarme y a desayunar, pero sin tener que hacer recados a mis padres: solo las tareas de la casa y comprar alguna cosa que faltaba en la despensa, con euros y no pesetas. Una vez hechas todas las misiones diarias, solo quedaba esperar a que viniera el repartidor para traerme esta gran joya que nos dejó este 2017. Sonic Mania.
Un homenaje a toda una generación
Un Sonic que rinde un gran homenaje a toda la época dorada de este famoso personaje, porque la palabra más acertada es «homenaje».
Muchos años hemos tenido que esperar para que llegara un título como se merece a todos los que vivimos esa gran época del mejor Sonic 2D, pero la espera llegó a su fin y ese es Sonic Mania.
Como he narrado en el sueño, este juego me trasladó a esa década en la que, a mi parecer, era la entrega que tendría que haber tenido la difunta pero querida Sega Saturn.
Una época en la que la persecución de los gráficos 3D era muy obsesiva y en la que el éxito de la consola de Sony ayudó a sentar las bases de lo que conocemos hoy en los videojuegos de nueva generación.
Aunque puede que tampoco fuera el momento para traer este Sonic a esa consola, dada la novedad de las 3D, donde el adversario número 1 sí aprovechó ese cambio y con sobresaliente Mario 64. Este título hubiera sido una digna continuación, cambiando la palabra «Mania» por el número «4» en Sega Saturn.

¿Por qué Sonic Mania hubiera encajado en Saturn?
Porque este título le hubiera venido como anillo al dedo a la potencia de esta consola: gráficos 2D pero con chispas 3D en los escenarios o en el modo 7 en los bonus para conseguir las «esmeraldas del caos».
Un título que, insisto, homenajea a toda una generación que vivió aquella década de los 90 con los grandes cambios que trajo el paso a las 3D. Pero que, dos décadas después, aún vemos con buenos ojos estos títulos que nos sacan más de una sonrisa por lo que un día fuimos. Niños con una sola cosa en mente: disfrutar de los videojuegos y los personajes que más queríamos.
Ese «15 de agosto de 1997» nunca llegará y quedará como un sueño, pero 20 años después esos sueños se han podido hacer realidad con este Sonic Mania.
Así que solo podemos decir una cosa: «GRACIAS, SEGA».
Gracias por escuchar al fan del Sonic 2D. Gracias por traer un Sonic hecho por fans y para fans.
A partir de ahora, recordaré este «15 de agosto de 2017» como un gran día para el fan de Sonic. Sin tener que soñar. Solo con recordar.
— Por MahonyVK para Orgullogamers —
Orgullogamers es tu web favorita de videojuegos, cine, series, cómics y curiosidades sobre todos tus hobbies.

