Semana de oro del Mega CD: Sonic CD

Por Mario Landflyer #
Portada de Sonic CD con Sonic y Metal Sonic enfrentados, listos para la carrera más tensa de la saga.

La semana de oro del Mega CD empieza con Sonic CD. A lo largo de esta semana os traeremos un buen puñado de juegos de Mega CD que todo aquel que se considere amante de los videojuegos debe probar y conservar.

En su día, estuve a punto de comprarme un Mega CD. Desde el primer momento en que leí el primer reportaje sobre el cacharro, la ilusión y la imaginación echaron a volar y me hicieron anhelar este añadido para mi Sega Mega Drive. Era el golpe de gracia que necesitábamos los Segueros para acallar las bocas del «enemigo». Nos tenían la cabeza loca, bombardeándonos con sus «paleta de miles de colores, que si más colores en pantalla, que si Mode 7, que si mira cuántos megas tiene este cartucho, que si mira qué pedazo de chip FX»… ¡¡Coño ya!!

El hype que nos prometía el cielo

El Mega CD iba a potenciar nuestras consolas hasta niveles infinitos de diversión… eso es lo que rezaban en los vídeos promocionales de las revistas. Más de 500 megabytes de potencia… seguían rezando… ¡¡Chip de ampliación con rotación!! «Ojo cuidao» con esto. ¡¡Rotaba y ampliaba!!, que conste en acta, señoría. ¡¡Tomad mi dinero!! Yo le decía a mi padre: «Papá, tienes que comprarme esto, necesito esta mierda… fíjate, rota y amplia», y mi padre, con cara de «pero qué me estás contando», me decía: «Pues bueno, pos fale, pos me alegro», y pasó de mí olímpicamente, como es lógico con semejantes argumentos. Tocaba ahorrar y sisar en los recados para conseguir objetivos.

Sonic salta sobre una cúpula metálica en un nivel futurista de Sonic CD con montañas rosas al fondo.

Las dudas empiezan a aparecer

A punto de comprármelo, decía al principio. Tenía casi treinta y cinco mil pelas ahorradas. A medida que iban llegando más y más vídeos de las revistas, pude comprobar con mis propios ojitos cómo se las gastaba el lector de CDs de Sega y, poco a poco, fui asimilando la realidad del asunto: mi ilusión se iba desinflando.

Aquel despliegue eternamente repetido de potencia en megas, esos «más de 500 megas de potencia», de algún modo veía que no estaban del todo bien aprovechados. Se limitaban a llenarlo con horas de vídeo pocho. Por mucha potencia que tuvieran aquellos discos, los colores que Mega Drive podía poner en pantalla no eran suficientes para que aquel derroche de vídeo en reproducción satisficiera nuestros ojos biónicos. Se veía cutrón. Pixelado, oscuro, entremezclado… en una palabra, se veía como el culo. Y muchos de sus juegos tiraban de «vídeo enlatado» en vez de juego puro y duro.

Teniendo aquel pedazo de chip con «rotación y ampliación», ¿por qué carajo no se potenció más ese aspecto y sí aquellas horrendas producciones en vídeo?

Personalmente, al saber que mi Mega Drive iba a rotar y ampliar, como el Mode 7 del «enemigo», me habían vendido el cacharro. Me lo «desvendieron» con los puñeteros vídeos en FMV… ¡en cutre FMV, ojo!

La decisión que cambió mi generación

De modo que cogí mis treinta y cinco mil del ala y me compré una Super NES con un buen puñado de juegos.

El tiempo me dio la razón, en el sentido de que tomé una decisión correcta. La Super me dio incontables horas de diversión que, junto a la Mega Drive, hicieron que aquella generación de consolas fuera plena para mí.

Sonic corre por una fase de Sonic CD con fondo psicodélico de colores y arquitectura futurista en versión móvil.

La semilla del hype nunca muere

Pero aquella semilla primigenia del hype por hacerme con el Mega CD quedó marcada para siempre. El tiempo todo lo cura. La evolución gráfica queda difuminada con los años. No todo fue una mierda en el Mega CD. Como todas las plataformas de videojuegos, tiene sus «juegos potencialmente comerciales» —que se empeñaron en que fueran los de la cutre FMV—, juegos buenos, juegos malos y juegos excelentes. El Mega CD tuvo su ciclo comercial y, como las especies, fue seleccionado para su extinción en lo comercial —en la actualidad me refiero—, no así para su conservación y recuperación.

Una vez pasadas las viejas guerras de los 16 bits, a los viejos soldados no nos importa volver a ellas para… al menos en mi caso… volver un poquito al pasado, recuperar ese gusanillo que me entraba en el estómago al leer cualquier noticia sobre futuros juegos del Mega CD.

Volveremos a esta plataforma para dedicarle algún artículo si la agenda me lo permite, pero hoy este artículo trata de traer una selección de juegos para esta plataforma. Una selección que en su día me hizo replantearme si me hacía con él… pero como dije, ya era tarde. Ya tenía mi Super.

Y qué mejor modo de iniciar esta reconciliación con el Mega CD de Sega que con su buque insignia: el espectacular Sonic CD. En sucesivos artículos os iré trayendo el resto de reconciliaciones. Hasta entonces, que ustedes lo disfruten.


Dos apuntes: Los juegos son versiones portables para PC. Todos los juegos que os voy a acercar los he cogido prestados de «Juego Viejo». No dejéis de visitar la página de los compañeros; su material es oro puro.

Ahora sí:

>>Sonic CD<<


Mario Landflyer – Orgullogamers Roto y amplío solo los jueves

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