Cómo entender Monster Hunter y empezar a jugar

Por Mariola Juncal #
El personaje celebra con su palamute la victoria en la cacería de Monster Hunter Rise. Van vestidos con elementos de armaduras samurais.

Este artículo intenta acercar la saga Monster Hunter a la gente para que le dé la oportunidad que merece

Recuerdo mi primera vez en la saga: dieron un chivatazo en redes de que cambiando a la eShop rusa de la Switch era posible comprar el Monster Hunter Generations por unos 11 euros (lo comprabas en rublos). Guau, descuentazo. Pero entré y no entendí nada. Me pegaba con un monstruo y no tenía siquiera claro si lo estaba haciendo bien o no, aunque el monstruo se caía al suelo y pataleaba, dejando «lágrimas de wyvern» en el suelo. Entre lo innecesariamente cruel que era todo y la falta de información y feedback por parte del juego, lo dejé hasta que años después vi un streaming de Monster Hunter Rise y se me dio por preguntar cómo funcionaba aquello.

Monster Hunter es una saga que apela a un público muy fiel y que aprendió a jugar de la manera más hostil posible: prueba y error, y guías por internet. En cambio, a lo que pueda parecer por la premisa violenta, ha creado una comunidad bastante sana alrededor del juego, resultando especialmente agradable jugar hasta con desconocidos.

Gracias a esa comunidad y la gente con la que pude jugar, e incluso hacerme amiga, a día de hoy he jugado Monster Hunter World, Monster Hunter Rise, Monster Hunter Wilds, Monster Hunter Stories 2 y, recientemente, he adquirido Monster Hunter Stories 3. Es decir, se ha convertido en una de mis sagas favoritas.

¿De qué va esto?

La saga Monster Hunter comprende una serie de títulos desarrollados por Capcom en los que debes, como su nombre indica, ser un cazador de monstruos. Las partidas consisten en elegir misiones para iniciar cacerías que requieren seguir el rastro de estos seres, pudiendo darles caza o capturarlos mediante trampas. Con el tiempo, la parte de buscar a los monstruos por el escenario ha perdido peso y puedes dirigirte directamente a por él (como en Monster Hunter Wilds).

Habitualmente tienen una historia, no demasiado profunda y bastante prescindible, que intenta dar sentido a cómo interactúan los monstruos con el ecosistema, además de inventarse excusas peregrinas de por qué masacrar y casi extinguir monstruos, que parecen sacadas de una revista de Jara y Sedal.

Ojo: aunque existen los títulos Monster Hunter Stories, estos son spin-off en formato RPG con sistema de coleccionismo de monstruos. Son muy simpáticos, pero no hablaré de ellos en este artículo.

Derrotando a un Rey Dau (Monster Hunter Wilds) a golpe de arco en medio de un desierto. Se ve el nombre de otros jugadores en pantalla.

Cómo se juega o que debo tener en cuenta para jugar

Monster Hunter es una saga cuyo bucle jugable se centra en atacar y derrotar enemigos, con su propio set de ataques. Estos enemigos pueden enfadarse y cambiar este set de movimientos, incluso puntos débiles, requiriendo por parte del jugador aprendérselos. Por lo que es un juego que beneficia el repetir cacerías, además, porque para crear armas y armaduras, se debe conseguir partes concretas de monstruos. En juegos más actuales, especialmente en Monster Hunter Wilds, no son tan exigentes para conseguir estas partes hasta el late game.

Por tanto, en estos juegos no especializas al personaje como tal (no hay clases u oficios), pudiendo jugar libremente con cualquiera de las armas y armaduras disponibles, limitándote el acceso a mejoras que dependen del uso que les des (no puedes hacer un mejor arco si habitualmente usas espada larga, por ejemplo) y los monstruos que vas descubriendo (tienes que derrotar un monstruo para hacer una armadura con su cadáver). Estos monstruos con los que puedes luchar a su vez tienen un rango mínimo que debes tener para enfrentarte a ellos.

Con respecto a cacerías, durante su transcurso se debe tener en cuenta algo muy importante, que es lo que más descolocó cuando jugué: la falta de feedback habitual. Otros juegos te dan muchas más indicaciones o indicios para entender si lo estás haciendo «bien» o «mal», en cambio Monster Hunter no. Los monstruos son esponjas de daño y sabes que están más o menos débiles en función de las partes del cuerpo dañadas y otras evidencias, como que ya no pueden volar o cojean. En Monster Hunter Wilds se indica un marcador de calavera sobre el monstruo en el mapa, dejándote claro que ya está muy dañado, pero no siempre fue así.

Cuando el monstruo está muy dañado suele irse a su nido, donde puedes prepararle una trampa o, bien, acabar con su sufrimiento. Pero nunca tienes un medidor de vida o sabes de primeras la vitalidad que tiene cada uno de ellos.

Derrotando a un Bishaten (Monster Hunter Rise) a flechazos en medio de un bosque.

Cada arma, un gameplay diferente

Una característica de la saga que me gusta especialmente es que cada arma cambia muchísimo cada cacería, como si jugases a juegos diferentes. Cada una tiene sus propias particularidades, fortalezas, debilidades y combos. No hay una mejor que otra; puedes elegir por la que más te guste.

Por ejemplo, empecé usando arco, ya que me daba miedo acercarme mucho a los monstruos. Es un arma rápida, claro, aunque si te golpean casi puedes darte por muerta. Afortunadamente, con el arco no tienes que preocuparte por si tienes flechas, pero sí debes gestionar la resistencia, porque disparar las consume (y debes comer). Si bien no tienes que preocuparte por si se desafila el arma, como sucede con las armas de filo, sí se pueden usar viales para intentar envenenar o dormir al monstruo. En cambio, nada de esto se aplica a otras armas: cuando empecé a jugar con la lanza-pistola —sí, es un invento curioso—, tuve que aprender a mantenerme muy cerca del enemigo, protegida detrás del escudo, esperando el instante correcto para colar un combo y recargando el arma para disparar. Mientras esperas, puedes ir dando «pinchacitos» al enemigo con la lanza. Los combos son más poderosos, pero tu personaje es tremendamente lento.

Así que al principio toca encontrar con qué arma te sientes más cómodo y familiarizarte con lo que te ofrece. Los juegos ofrecen salas de entrenamiento para que puedas comprobar el daño que hacen y conocer los movimientos que poseen. Aunque siempre puedes quedarte con la espada y escudo o con alguna que a priori parezca más sencilla. Si no recuerdo mal, es la que los propios juegos sugieren.

Menos toxicidad

Como dije al inicio del artículo, es una saga que se presta a jugar online, incluso con desconocidos. Las cacerías resultan más amenas y se puede sacar mejor partido a las diferencias que tienen las armas entre sí. ¿Qué está fomentando esto? Por una parte, nunca ves cuánto daño hacen tus compañeros, por lo que no puedes saber qué contribución estás haciendo en la cacería, pero tampoco la de ellos. No hay comparaciones.

En Monster Hunter Rise incluso hay una mecánica de agradecimiento tras las sesiones para decirle a los demás si te ha gustado cómo han jugado, otorgándoles recompensas por ello.

Por otra parte, una de las mecánicas clave del online es lanzar bengalas de auxilio. ¿Un combate se te hace bola? Pide ayuda. La gente va a entrar en la cacería y te va a ayudar, porque también les beneficia: pueden farmear recursos y mejorar su rango.

Sin olvidar que la saga era tan dura de jugar que quienes vienen de los primeros juegos están dispuestos a ayudar y animar a que la gente siga jugando: muchos recibieron ayuda en esos tiempos y fueron acogidos por jugadores experimentados, lo que permitió que la saga siguiera viva. Así que pueden recomendarte mejores armas, darte consejos, resolver dudas o acompañarte durante varias cacerías. Por mi parte, siempre me he sentido muy acogida por estos jugadores.

Celebrando una mejora de atributos tras comer en Monster Hunter Rise. La del puesto de comida celebra de forma especialmente efusiva mientras mi personaje marca músculo. En escena se ve un perro y un gato celebrando.

Vale, me has convencido: ¿por dónde empezar?

Si tu ordenador es relativamente potente, o bien no te importa jugar a gráficos mínimos en una Steam Deck, mi opción es que pruebes Monster Hunter Wilds, porque está más orientado a un público masivo y no tan de nicho; además, recibe actualizaciones que mantienen al fandom bastante activo y no te faltará nunca con quién jugar.

Si quieres una experiencia más «pura» con lo que te cuento en el artículo, tiraría de Monster Hunter World, porque, además de seguir jugándose, la base de jugadores viene de juegos anteriores mucho más obtusos y tienen mayor paciencia con la gente nueva, a la que encantará ayudar. Las funciones online son también mucho más sencillas de entender que en Wilds. Como opción más conservadora, ya aviso de que los escenarios se deben patear y que no hay monturas.

Monster Hunter Rise es otra opción maravillosa: si lo que te atrae es la idea de que existe una historia principal, aquí hay una clara división entre esta y la funcionalidad online. Además ya existe la montura —viajas subido a un perro—, que permite recorrer los escenarios más rápido. En cuanto a cómo se juega y qué hacer en cada escenario, está bastante mejor explicado que en World, por lo que si tienes menos paciencia, es la opción ganadora.

Los tres juegos funcionan perfectamente en Steam Deck, y eso siempre está bien. Realmente cualquiera de ellos es una buena opción para empezar.

Conclusiones

La saga Monster Hunter ha ido avanzando y, con ella, ha crecido una base de jugadores que son unos supervivientes de tiempos peores. La funcionalidad online, si bien no es obligatoria, se integra muy bien en el juego, por lo que no requiere la interacción o una implicación emocional, sino la necesidad de cooperación pura y dura. Los juegos que recomiendo son de echarle tanto tiempo como desees, ya que tienen una historia principal y muchas otras misiones o aventuras, que al fin y al cabo implican lo mismo: cacería de monstruos.

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