Análisis de MOUSE: P.I. For Hire – Ratones, noir y tiros por doquier

Por Marcos Casal #
Jack Pepper al volante con gesto serio en una cinemática cartoon de MOUSE: P.I. For Hire.

MOUSE: P.I. For Hire es lo que sale cuando metes en una batidora al Mickey Mouse de los años 50, la estética noir del cine policiaco negro y DOOM. Un batido con un sabor bastante curioso que, a mi gusto, no termina de funcionar.

Estoy ante un análisis que va a doler hacerlo. MOUSE: P.I. For Hire no es que sea un mal juego en absoluto, pero tiene algo que no me termina de convencer. A primera vista, que un juego traiga consigo elementos clave de los boomer shooters para mezclarlos con investigación y una trama cojonuda no puede sonar mejor sobre el papel, pero tras darle la oportunidad, me encuentro con que lo que realmente funciona —para mí— en este género es la fórmula del menos es más. Ahora paso a explicarme mejor, orgullosetes, así que seguid leyendo.

Combate en primera persona contra un jefe en un escenario en llamas de MOUSE: P.I. For Hire.
El juego también nos hará vernos las caras contra jefazos. Son combates muy energizantes donde tendremos que atender al escenario y darle al coco aparte de disparar.

Lo que funciona: estética, personalidad y desafío

MOUSE: P.I. For Hire se erige sobre un estilo visual cartoon que no puede molar más. Siguiendo técnicas y arquetipos que en su día marcó Cuphead, MOUSE: P.I. For Hire es toda una obra de arte en blanco y negro en movimiento, donde un cell shading muy detallado da vida a animaciones y sprites que son un sueño para muchos, entre los que yo me incluyo como amante obseso que soy de la estética retro de los boomer shooters. Una estética que no consiste simplemente en soltar el bote de pintura y a campar, pues todo está en armonía con sus menús, iconografía o elementos de ayuda al jugador, dándole esa personalidad tan noir cincuentona muy bien estudiada y riquísima. Algo que acompaña al sentido del humor, negro, muy negro, que me hizo relamerme con situaciones cómicamente macabras, sin llegar a lo explícito.

Esto también afecta a los niveles, los cuales, a diferencia de un boomer shooter clásico, son pseudolaberínticos y muy bien interconectados, casi llegando a la exquisitez de un soulslike, donde tendremos que ir abriéndonos paso usando el intelecto aparte de a tiros. Mecanismos, puertas y algún que otro puzle sencillo salpican estos escenarios para abrir atajos, desbloquear áreas secretas o, simplemente, para tener una posición ventajosa ante los enemigos —pillándolos con menos coberturas o cerca de elementos interactivos como barriles explosivos—.

Porque si decidimos tirar como mulas hacia delante, vais a morir de formas peores que Krillin en Namek. Los enemigos, incluso los que nos vienen cuerpo a cuerpo, son implacables y se nos exigirá tener buen pulso disparando sin que la atención se disperse. Conforme vamos avanzando en la trama y accedemos a nuevas áreas, el reto se incrementa, aunque no a la par que la frustración, pues el sistema de mejoras y gadgets de este juego está muy bien acompasado. Las armas tienen munición limitada, pero la cantidad de balas va a juego con su poder de fuego, mientras que podemos sacarle jugo a los dispositivos que vamos encontrando —como los muelles que nos otorgan el doble salto—, los cuales también se integran bien en la exploración de los distintos escenarios.

Por supuesto, ante un reto tan exquisito y un arte tan delicioso, la banda sonora no iba a fallar, con temas de jazz que le van como anillo al dedo. Todos siguen la misma estela, pero son lo suficientemente diferentes para que los asociemos a momentos y batallas concretos, y acabemos haciendo el meme del silbido de Di Caprio cuando los escuchemos fuera del juego.

Mapa isométrico en blanco y negro del barrio hub de MOUSE: P.I. For Hire con edificios y NPCs.
Podremos explorar con nuestro coche toda la ciudad para ir de misión en misión o entrar en zonas donde recabar pruebas, entre otras cosas.

Lo que no funciona: hacer complejo un género que no lo necesita

Aunque esto no funcione para mí, entiendo que es un atractivo para muchos, así que no lo toméis a pies juntillas. La «gracia» de los boomer shooters es no andarse con tonterías: coger tu arma, acribillar lo que te salga delante y, como mucho, buscar alguna llave. Así ha sido la fórmula desde el primer DOOM de Carmack y Romero y, aunque entiendo que debe evolucionar —y más tras tantos años—, creo que SOLO debe hacerlo en términos de hacer más espectacular y vertiginosa su acción. Es por ello que las partes que no incumben a los propios tiroteos de estos juegos las siento muy tediosas y suelo sacármelas de encima rápido. En el caso de MOUSE: P.I. For Hire, esto viene dado por el barrio de Jack Pepper, nuestro detective protagonista, y otras localizaciones donde debemos interactuar con NPC o recabar pruebas. Volviendo al barrio, este actúa de centro neurálgico de operaciones al que regresaremos con nuestro coche al acabar cada misión, donde podremos visitar nuestro piso para gestionar las pruebas conseguidas, jugar a un minijuego que mezcla las cartas con el béisbol, ir a la tienda para comprar mejoras, comprobar los coleccionables que hayamos encontrado y hablar con los vecinos por si tienen alguna misión secundaria para nosotros.

Esto… a mí me sobra. Si el juego fuese de misión en misión, me habría encantado, pero el tener que volver a hacer las gestiones pertinentes en el barrio me corta el rollo y me hizo querer plantar el juego en más de una ocasión. Y eso que la trama y los personajes no me parece que estén mal llevados, pero lo dicho: a estos juegos no vengo por la trama, vengo a reventar cabezas (y qué gustoso hacérselo a estos ratones, por cierto). Es que, además, tiene un ligero aroma a los primeros Max Payne en la forma en que el prota se relaciona con los demás; la prosa y la traducción están muy bien hechas y me traen a la mente los juegos de Remedy y eso, queridos orgullosetes, es buena señal, a pesar de que «no quiera historia en mi videojuego de tiros».

Problemas de optimización que me parecen curiosos

Esto me escama. El juego, aunque a nivel artístico es súper potente, creo que en lo que es músculo técnico no es algo que debería costar mover a ningún PC que se precie. Sin embargo, la realidad con la que me topé es algo distinta. Primero probé el juego en Windows y tuve stuttering momentáneo, sobre todo en las partes de explorar el barrio y en algunos momentos concretos de algunos escenarios. Este stuttering lo tenía independientemente de la configuración gráfica que escogiese en los menús. Después, probándolo en Linux, tuve otros problemas. Corriéndolo en esta distribución —Bazzite, basado en Fedora, por cierto— no tuve stuttering de ningún tipo y los fotogramas por segundo bailaban entre los 120 y los 144 sin tener que moderar ninguna opción gráfica. No obstante, los problemas venían de la resolución, la cual «no se cambiaba» al aplicar la que yo quería: el juego se me veía a 5K en vez de a 2K o 4K o, directamente, se me abría en monitores aleatorios cada vez que lo iniciaba, lo que inevitablemente impactaba en el rendimiento. En el caso de Linux, podemos achacarlo a la versión de Proton: jugando con la que venía de base (Experimental) me daba estos problemas, pero cambiándola a la GE Latest no he vuelto a tener más inconvenientes y se jugó de lujo.

A lo que voy con todo este tocón es que, si jugáis en Windows, el juego no rinde lo que debería rendir dada su condición visual y, si jugáis en dispositivos con Linux, como pudiese ser Steam Deck, vigilad bien la versión de Proton que usáis, porque os puede dar problemas. Sea como sea, es perfectamente jugable en Linux, pero eso no le salva de que resulte negativo que no vaya bien de serie en ningún sistema operativo. Al día en que escribo estas palabras, el juego ha pasado por varias actualizaciones que a buen seguro lo habrán dejado más fino. El que sigan sacándole actualizaciones habla bien de sus desarrolladores, queda dicho.

Dicho esto y en resumen, MOUSE: P.I. For Hire no lo recomiendo a abueletes gamers que buscan un DOOM con estética de Cuphead, que era lo que yo me esperaba encontrar, sino más bien a otro perfil de jugador que busque una historia disfrutona de cine noir junto a un gameplay muy sólido y carismático. Si eres de los segundos, MOUSE: P.I. For Hire es tu juego sin lugar a más dudas.

Pincha aquí para saber más de MOUSE: P.I. For Hire

Este análisis ha sido posible gracias a una clave otorgada por PlaySide. MOUSE: P.I. For Hire está disponible en PC, vía Steam, y puedes conseguirlo por 29,99€.


Jack Pepper al volante con gesto serio en una cinemática cartoon de MOUSE: P.I. For Hire.
  • La estética es poderorísima.
  • Desafío curtido y adictivo.
  • Buen diseño de niveles.
  • Demasiado "narrativo" para el género.
  • El barrio corta la acción y distrae demasiado.
  • Problemas de compatibilidad y optimización.
0 0 Votos
Article Rating
Subscribe
Notify of
0 Comments
Oldest
Newest Most Voted
0
¡Dinos lo que piensas, comenta!x