Myrkur Games, este pequeño estudio afincado en Reikiavik, llegó con Echoes of the End vendiéndolo como su ópera prima. Su propuesta mezclaba aventura cinematográfica, combates de no ir a lo loco, exploración y puzles, todo ello envuelto en una identidad visual profundamente islandesa que por momentos nos daba vibras a God of War (2018). Un debut con mucho que decir y, como suele ocurrir con los debuts más ambiciosos, también con muchas leches recibidas. Pero a lo que es del César es del César. Dice mucho del estudio que haya seguido apostando por su obra: la Enhanced Edition es la prueba de que para Myrkur Games, al menos, rendirse no es una palabra que esté en su diccionario.
Myrkur Games y su negación ante el derrotismo
Cuando Echoes of the End llegó a las tiendas en agosto de 2025, lo hizo en un momento un poco jodidillo. El título tuvo que competir contra grandes nombres, como Yotei o Death Stranding 2, y eso, unido a unos problemas técnicos que lastraban la experiencia, hizo que pasara bastante desapercibido para la mayoría. Si leíamos análisis de aquella, se ve que se reconocía su potencial, pero también se criticó un combate errático, animaciones chusteras que rompían la inmersión y unos bugs que, en algunos casos, hacían el juego directamente injugable para algunos jugadores. Era un título al que le faltaban un buen remiendo para ser siquiera interesante.
Lo que ocurrió a continuación no es lo típico. En una industria donde demasiados lanzamientos quedan enterrados bajo el peso de malas decisiones o de no entender a su comunidad, Myrkur Games tuvo la decencia de atender a su público y sacar una versión mejorada para Echos of the End. Recopiló el feedback de su comunidad, y se puso a currar en una versión que va más allá de un simple parche. La Enhanced Edition, lanzada en octubre de 2025 como actualización gratuita para quienes ya tenían el juego, no es un remaster ni una expansión: es una segunda oportunidad como la que vivieron Cyberpunk 2077 o No Man’s Sky. Y en una industria donde lo habitual es mandar a tomar por c*** a todos, este gesto es uno que al menos yo he decidido tomar en consideración.

Un mundo que entra fácil por los ojos e invita a quedarse
Si hay algo que me entró bien de primeras en Echoes of the End ese es su apartado visual. Myrkur Games tomó Islandia —mirad por dónde, su tierra— como lienzo y la transformó en Aema, un mundo de fantasía épica construido sobre volcanes, glaciares, ruinas antiguas y una paleta cromática fría que transmite soledad y belleza a partes iguales. Hacen un buen uso de Unreal Engine 5, alejándonos del terror provocado por bajones de FPS. Este destaca por su iluminación, lo bien nítidas que son las texturas del entorno y el movimiento de la vegetación con el viento.
Creo también que la dirección artística es, sin duda, otro de los grandes puntos fuertes de Echos of the End. Cada zona tiene su propia identidad visual, siendo reconocible e irrepetible. Para mí es importante que atravesar unas catacumbas iluminadas por cristales mágicos no me transmita lo mismo que escalar una ladera volcánica con la lava ardiendo en el horizonte. La sensación de que estás dentro de un mundo es notoria. Esto se refleja también en las diferencias entre cada capítulo, donde el jugador nunca siente que está recorriendo el mismo escenario con una reeskin. Vale que no todos van a ser Expedition 33, pero en un título de corte AA, es una medallita que me gusta otorgarle.
Los personajes, a nivel visual, están a la altura de los escenarios. La captura de movimiento y las animaciones faciales, sin ser algo que nos vaya a reventar la cabeza de la impresión, hacen un trabajo digno transmitiendo emociones sin necesidad de forzar el drama. Ryn, la protagonista que controlamos, tiene presencia, y eso se nota en cómo la cámara la acompaña, en cómo sus gestos narran al personaje incluso antes de que ella abra la boca. En resumidas cuentas, la corteza visual del juego es uno de sus grandes pilares, y la Enhanced Edition la ha pulido todavía más gracias a ofrecer transiciones más suaves entre cinemáticas y una composición de planos que, en los momentos clave, llega a ser realmente memorable.

Una propuesta jugable que inclina la balanza hacia los aciertos
Echoes of the End es, en su núcleo, un hack and slash en tercera persona que nos sumerge en una aventura lineal. No, orgullosetes, no hay un mundo abierto: lo que hay son diez capítulos, cada uno con su propio escenario, su propio ritmo y sus propios retos. Esa linealidad, otrora considerada un defecto, es una de las decisiones más acertadas del título. En Myrkur Games saben exactamente qué historia quieren contar y cómo desarrollarla, sin que los jugadores nos distraigamos con relleno.
La narrativa es un punto con sus claroscuros dentro de la experiencia. La historia de Ryn, una vestige que lleva toda la vida temiendo sus propios poderes y que se ve arrastrada a un conflicto mayor que ella, creo que funciona porque está contada sin artificios ni pecando por ambiciosos. Es cierto que no hay grandes giros que no se vean venir, y el argumento es de estos que uno sabe qué va a pasar en la siguiente escena. Pero el juego no apuesta todo a la trama: apuesta por los personajes. La relación entre Ryn y su compañero, Abram, es lo que de verdad funciona, y su evolución a lo largo de los capítulos resulta creíble, natural y complaciente. Son dos personajes que se notan escritos por alguien que quería que se sintiesen vivos, humanos y, por desgracia, eso es algo que cada vez cuesta ver más en un videojuego.
Entrando en el combate, diría que es el apartado más irregular. No negaré que el sistema tiene buenas ideas: se pueden combinar ataques de espada con habilidades mágicas de Ryn, las cuales nos permiten lanzar enemigos, manipular el entorno durante las peleas y ejecutar parrys que, cuando funcionan, son súper satisfactorios. El problema es que, incluso en la Enhanced Edition, el combate rara vez alcanza la fluidez que se necesita para que uno esté verdaderamente cómodo combatiendo. Los enfrentamientos se vuelven monótonos con demasiada rapidez, la variedad de enemigos es muy baja y a veces nos rompe con la inmersión, incluso hay momentos en que las batallas se sienten colocadas artificialmente como excusa para llegar a la siguiente cinemática en vez de un proceso ludonarrativo. No digo que el combate me parezca malo, pero no va en sintonía con el resto del juego y chirría.
Los puzles son el otro pilar jugable, y aquí el juego tiene el talento genuino de sabotearse a sí mismo. Cada capítulo introduce mecánicas nuevas que nos permiten sacar partido de los poderes de Ryn: desde manipular el tiempo para reconstruir estructuras derruidas hasta combinar habilidades con las de Abram para modificar el entorno y así abrirnos paso. El tema es que el fundamento de un puzle bien diseñado es hacernos clic en el cerebro al resolverlo, pero en Echoes of the End hay tantos que el problema es la cantidad sobre la calidad. Los puzles infestan los mapas y acaban siendo un verdadero coñazo, rompiendo el ritmo de la aventura. Si tuviésemos un puzle o dos en cada nivel, estaría guay, pero tenerlos cada 10 minutos me hace preguntarme si estoy ante una nueva entrega de The Witness o qué c***.

Diferencias entre la Enhanced Edition y la versión original
Entrar en Echoes of the End: Enhanced Edition sin haber jugado la versión original es, probablemente, la mejor forma de hacerlo. Pero saber lo que ha cambiado ayuda a entender la magnitud del trabajo realizado.
El combate, aún siendo el pilar más débil del conjunto, ha sido sometido a una revisión casi completa. Prácticamente todas las animaciones han sido remozadas o creadas desde cero, la reacción a los botones es más precisa, fijar enemigos ahora funciona al momento y la kinestesia de los golpes es una realidad. El resultado es un sistema que, aunque sigue sin ser la panacea como dije, ya no interrumpe la experiencia con la frustración que provocaba en la experiencia original.
El ritmo, en general, de la aventura también ha mejorado. Aún siendo copiosos, se han reducido los puzles más triviales y repetitivos, la distribución de los coleccionables y recursos en las zonas de exploración es más precisa y se han añadido puntos de viaje rápido que hacen el backtracking mucho menos tedioso. Por ejemplo, en el primer capítulo, donde en la versión original teníamos que sufrir un tutorial lento de narices, ha sido reescrito y ahora resulta más ágil y directo.
A todo esto hay que sumar un nuevo sistema de equipamiento con trece atuendos y más de veinte reliquias que permiten trastear con las estadísticas y el estilo de juego de Ryn. También se nos da un nuevo nivel de dificultad intermedio, llamado Journey, y un modo Nueva Partida+ con ocho nuevos jefes intermedios para partirnos la cara. Todo se agradece, pues amplía la vida útil del juego y es la prueba de que en Myrkur querían resarcirse de haber dejado un mal sabor de boca a la comunidad.

Una carta de presentación que llega algo tarde, pero llega bien
Creo firmemente que Echoes of the End: Enhanced Edition es la versión que Myrkur Games siempre quiso lanzar a las tiendas. No es un juego perfecto —y tampoco creo que pretenda serlo—, pero sí es un juego honesto, con personalidad propia y con momentos donde consigue brillar y que compensan con creces sus puntos más flacos.
En Xbox Series X, la versión que he podido disfrutar, la experiencia técnica es sólida. El modo fluido va a 60 fps con resolución dinámica, y es la forma recomendada de jugar: el juego se deja querer a esa tasa de fotogramas, y en una televisión 4K con VRR y HDR, los escenarios lucen de locos. El modo cinematográfico mantiene los 30 fps de forma estable, aunque una vez que se prueba la fluidez del otro modo resulta difícil decantarse por este. Los tiempos de carga son prácticamente imperceptibles de normal —solo el primer arranque tras la instalación hace una pausa algo más larga—, y el rendimiento general diría que es limpio: sin ralentizaciones, sin crashes y con una estabilidad que hace que a uno le apetezca volver al juego sin muchas reticencias. Eso sí, en algún momento puntual pueden aparecer algunos bugs. Por ejemplo, se me repetía mucho uno donde un enemigo o un aliado se queda atascado en el escenario, lo que me obligaba a recargar la partida. Es un fallo menor, pero conviene tenerlo en cuenta porque puede dañar partidas y nuestra paciencia.
Al final, Echoes of the End: Enhanced Edition es exactamente lo que cualquier estudio debe hacer si mete la pata: levantarse y arreglar lo que la comunidad señala, pues con esa perspectiva de trabajo, una obra que puede aportar algo visual y narrativamente, no se queda en el ostracismo por salir hecha unos zorros. Ryn es una buena prota y se merece más aventuras, y Myrkur Games se merece la oportunidad de contarlas.
Más sobre Echoes of the End
Este análisis ha sido posible gracias a un código ofrecido por Deep Silver. Puedes comprarlo aquí.
Director de Orgullogamers y el terror del SEO. Me flipan los JRPG, los Hack & Slash y los juegos con historias inusuales de esas que te dejan roto por dentro. Me encargo de que Orgullogamers no se hunda poniendo parches de cinta adhesiva.

- Visualmente es atractivo.
- Parrys y fatalies satisfactorios.
- Protas de los que es fácil encariñarse.
- Al combate sigue faltándole un poco de coción.
- Los puzles saturan por cantidad.
- Historia predecible y algo anodina.


