Análisis de PANIK – una master class de diseño y de cómo presentar un juego

Tres figuras con coronas resuelven un rompecabezas isométrico en el nivel “Acrobacias” de PANIK.

Resuelve niveles con los personajes más asustadizos en PANIK, el juego de puzles español

PANIK es el juego debut de ChusmasGames, publicado con la editora Dojo System. Pude conocer PANIK tanto por la entrevista que le pudo hacer el dúo DUNKENA en la feria GUADALINDIE 2024 como por su posterior anuncio a través de Ñ3 2025. Lo cierto es que el tráiler, entre tantos que se marcan un Christopher Nolan o que buscan impresionar, llamó la atención hasta del bueno de Johny, quien retransmitió el Ñ3 desde el Twitch de Orgullogamers. ¿El motivo de esta increíble primera impresión? La humildad con la que se nos presentó PANIK y las ganas de transmitir sus mecánicas, sin necesidad de engrandecerlas hasta límites absurdos. Sin efectos especiales, sin explosiones, sin colores. Solo PANIK.

Podría resumir mi análisis en que este juego es una máster class de diseño. Pero eso no ocuparía ni de lejos el espacio que se le suele destinar a un análisis, así que espero en este artículo transmitir el porqué me ha impresionado tanto PANIK y cómo también ha sabido conquistar mi corazón desde el primer momento. Combina los tutoriales sencillos, la falta de distracciones de cada nivel, lo intuitivo que parece incluso cuando añade nuevas mecánicas continuamente y una estética minimalista muy elegante.

Logotipo principal de PANIK con una figura coronada integrada en la letra “I” sobre fondo gris.

¿Qué es PANIK?

PANIK es un juego de puzles, sin camuflarse en una historia ni gaitas (como los Profesor Layton, que, ojo, me encantan) y sin pretensiones más allá de brindarnos eso, puzles. Su elemento diferenciador es el uso de los panikers, que son los muñecos que puedes manejar, ¡y que no pueden moverse si sufren pánico! Así que los primeros niveles y los del tutorial implican moverlos juntando al que lleve la corona, que es el que no sufre de pánico. Es decir, en cada nivel debes mover a este líder innato hacia el resto de panikers para que no tiemblen y después puedes mover a estos. El objetivo es completar y cubrir las casillas con suelo de cuadrícula (la meta) con estos personajes. Esto va dificultándose y volviéndose complejo: calcular casillas máximas de movimiento, panikers con movimientos diferentes, número de movimientos máximos… y la escala de dificultad es continua y bien ideada. Saben plantear retos en los niveles más avanzados y he tenido que estrujarme bien los sesos para avanzar.

Además, se dividen los puzles por mundos temáticos, con panikers nuevos y retos diferentes. Es complicado aburrirse y me ha pasado el quedarme absorta más tiempo del que me gustaría admitir resolviendo los niveles más complicados.

Las casillas disponibles varían en cada nivel, así como la disposición de las metas y panikers, por lo que con un mínimo cambio entre niveles se puede complicar mucho la cosa. Se agradece que sepas en todo momento el área a la que puede moverse un paniker cuando lo seleccionas, así como se agradece poder ocultar o hacer visible la cantidad de movimientos disponibles.

Escena inicial del nivel “KALM” donde una figura coronada aparece sola en el tablero y un texto irónico comenta su atuendo.

El perfecto engranaje

Es innegable que es un juego sumamente cuidado, desde su estética a sus mecánicas. A nivel estético tenemos una interfaz sencilla, cuidada, con monigotes reconocibles en un escenario sin florituras. No hay margen para perderse o distraerse, siendo un juego que a veces roza lo zen. Mecánicamente va como un tiro, presentando a los diferentes panikers poco a poco para que entiendas sus particularidades y las pongas en juego. Todo lo que es tutorial o indicaciones son claras, sencillas y no se alargan, incluyendo chascarrillos simpáticos, sin agobiar y sin resultar vergonzosos, es decir que, en conjunto, PANIK es una obra simpática.

La interfaz te permite mostrar u ocultar la cantidad de movimientos que cada paniker puede hacer, también te indica los controles para reiniciar el nivel o retroceder varios pasos sin necesidad de abandonar la escena. El juego nunca te obliga a perder el tiempo, cosa que considero especialmente valiosa.

Cuando destaco al juego a nivel mecánico, entiendo que decir que va bien y es una pasada es porque para las dos cosas que tiene que hacer, lo hace de forma fluida y va al grano. Simplemente es seleccionar el personaje, lo mueves por las casillas, indicándote siempre el margen que tienen de movimiento y puedes visualizar la cantidad de movimientos disponibles. Ya está, sin complicación. Si metes la pata, recibes feedback inmediato oscureciéndose la pantalla del juego, por lo que puedes seleccionar si reiniciar nivel o retroceder varios movimientos.

Lleva el minimalismo mecánico al estético, incluyendo su música, para generar una experiencia realmente cozy, donde siento que se me respeta como jugadora. Que lo piensas y dices: bueno, qué estupidez, pero es que llevaba una racha de juegos triple AAA donde acabo gritándole a la pantalla «por favor, dejadme jugar» que el encontrar un juego donde efectivamente te dejan hacer y deshacer, sin romperte la cabeza, resulta para mí algo digno de elogio y mención.

Es decir, PANIK es un juego de los de tumbarse en el sofá con la Steam Deck y echarse una tarde sin ver el reloj, de desconectar del mundo que nos arrolla con esos ritmos difíciles de seguir. Tiene un planteamiento muy relajante, pero a la vez compites contra ti mismo y contra sus retos, además de contra tu propia paciencia, esa que creías que ya no tenías.

Vista isométrica de una línea de producción con trabajadores en casillas amarillas y negras estilo tablero de ajedrez.

Conclusiones

PANIK es un juego que brinda una experiencia respetuosa con el jugador para que juegue con calma y disfrute todos sus niveles, de dificultad ascendente y genialmente pensados. Su propuesta es humilde y honesta, haciendo hincapié en sus mecánicas que, siendo sencillas, pueden complicarse por la disposición de casillas y panikers en los niveles. Reitero que todo lo que envuelve a este juego es cozy y relajante, rozando lo zen. No busca una estimulación constante, sino la concentración, la pausa y el proponer retos adecuados.

Es por ello que le doy todas las cervezas y más para este juego, que me ha dado tanta paz y me ha resultado una lección de cómo diseñar y presentar un videojuego en los tiempos que corren, con tantas novedades tratando desesperadamente de hacerse un hueco en el mercado. PANIK es solo PANIK, nada más. ¡Una ronda más por PANIK!

Nota: Esta clave ha sido proporcionada por ChusmasGames para su análisis.

Tres figuras con coronas resuelven un rompecabezas isométrico en el nivel “Acrobacias” de PANIK.
  • Estética cuidada
  • Experiencia respetuosa
  • Cozy
  • No tiene
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