Sí, Twin Snakes es el remake del primer Metal Gear y este era muy bueno a pesar de las críticas.
El día a día en la industria del videojuego es ver cómo la mayoría de jugadores piden remakes y remasters de viejas glorias. Una de las peticiones más populares de este calibre, con permiso de la vuelta del primer y segundo Dino Crisis, es la de hacer un remake de Metal Gear Solid, sí, el que tuvimos en la primera PlayStation. No obstante, ese remake ya existe: Metal Gear Solid: The Twin Snakes.

Si ya existe un remake del primer Metal Gear, ¿por qué la gente sigue pidiendo otro?
No os voy a negar que la controversia con este juego está servida. En su momento, el autor del juego original (Hideo Kojima), le dijo al director de las cinemáticas de este remake (Ryuhei Kitamura, un conocido director de cine de acción en Japón) que no replicase la fórmula del juego anterior, sino que intentase innovar con algo nuevo y más rompedor. Esto derivó en las cinemáticas, al estilo de Matrix, que tenemos en The Twin Snakes: saltos a cámara lenta, piruetas imposibles, reacciones sobre exageradas, batallas uno contra uno que sacarían rubor a John Wick… Por supuesto, eso no gustó nada a los aficionados, pues atentaba contra el tono realista y la suspensión de la incredulidad que Kojima había conseguido con el juego de PlayStation.
Otro «error» fue traducir las mejoras mecánicas, jugables y técnicas conseguidas en Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty a la experiencia del Metal Gear Solid original, que no estaba preparada para ellas. ¿Qué produjo esta situación? Pues que los mapas, batallas contra jefes y ciertos momentos se simplificaron una barbaridad, al no estar inicialmente diseñados para jugar con la posibilidad de disparar en primera persona, usar tranquilizantes o poder desplazarte enganchado a salientes, entre otras cosas.
También fue muy criticado el hecho de que se regrabasen las actuaciones de voz. El primer juego tiene uno de los mejores doblajes que pudiese desear un juego de la primera PlayStation, da igual el idioma al que nos estemos refiriendo. Sin embargo, para esta versión, se decidió contratar a los mismos actores para redoblar todas las líneas del juego, dando como resultado actuaciones hechas con desgana, perdiéndose expresividad e incluso los acentos de los personajes ajenos a la esfera anglosajona. Esto le siguió a la grabación de una nueva banda sonora, más parecida a la del segundo juego que a la del primero, sacrificándose por el camino algunos temas emblemáticos del original.
Pero… ¿de verdad todo esto es negativo?
Sinceramente, creo que la gente se cebó demasiado con Metal Gear Solid: The Twin Snakes. Decir obscenidades del calibre de estamos ante un «mal juego» no es pasarse tres pueblos, es pecar de ignorancia. No podemos decir que es un mal juego cuando cumplió con su finalidad más básica como videojuego: ser divertido.
¿Los sistemas chirrían por ser demasiado modernos para lo que pretendía el primer Metal Gear Solid? Puede ser, pero hacían de la experiencia un trayecto súper entretenido y placentero. Así como en el primero se buscaba generar sensaciones de malestar, agonía y tensión por la escasez de recursos jugables (somos una persona contra una base militar, en resumen) con este se apuntó en otra dirección: ser la leyenda de Solid Snake y con ello, ser la peor pesadilla de nuestros enemigos. Por eso dejar a toda una base K.O. con tranquilizantes es algo sencillo. No me chirría, me parece algo coherente y a la altura del avatar que estamos controlando.
Que sí, que esto choca contra el mensaje anti-bélico que Kojima quería transmitirnos con la experiencia original. Que sí, que en realidad Snake es un John Doe venido a más por sucesivos éxitos militares cuando es su hermano, Liquid Snake, el auténtico supersoldado que heredó lo mejor de Big Boss. El tema es que todo esto lo vivimos y lo sabemos, justamente, por haber jugado al original, y como bien sabía Kojima, necesitábamos algo fresco con el remake. Controlar al mito que dio forma a la leyenda, y no al avatar real, es otra forma de disfrutar de esa historia. Algo que, por fortuna, podemos hacer al estar al mando de mecánicas que sobrepasan a unos mapas, enemigos y situaciones que no están listos para presentarnos un desafío.

Añadidos que suman, no restan (a diferencia de lo que se suele decir)
No sabéis lo que me flipó en su día la tontería de que se pudiese interactuar con los cuerpos de los enemigos, como bien nos descubrió en su momento la segunda entrega. Asaltar a un enemigo ahora convergía en diferentes situaciones que podíamos abordar. Desde encañonarle por la espalda para que levantase las manos, para posteriormente obligarle a que nos soltase objetos o chapas de identificación en función de la parte, «punto débil», del cuerpo a la que apuntásemos, hasta derribarlos con técnicas CQC, para terminar arrastrando los cuerpos noqueados a la taquilla o al escondite más cercano.
Claro está, esto significó que los enemigos también se adaptaron a las nuevas posibilidades de nuestro renovado Solid Snake. Ahora forman patrullas para localizarnos cuando sospechan de actividad inusual, se pertrechan con equipos antidisturbios para hacernos frente, examinan todo rincón susceptible de ser un escondite y la alarma ahora se divide en tres procesos, para indicarnos el estado de alerta de los soldados.
Sumado a todo esto, está la posibilidad de apuntar y disparar en primera persona con todas las armas (en la entrega original solo podíamos con el PSG-1, el rifle francotirador). Parte de la polémica venía por esta característica, la cual nos simplificaba enormemente el duelo contra Ocelot y la batalla final contra Vulcan Raven. El tema es que es una feature opcional, no es obligatoria para pasarte el juego, como bien sabemos todos. Si decides disparar en primera persona al pobre de Ocelot o al punto ciego de Raven, es porque tú, querido jugador, lo has decidido así, como bien pudiste decidir apuntarles de manera automática en tercera persona, siguiendo el estilo de la entrega original.
¿Las cinemáticas? Literalmente: ES CINE
El público que creció disfrutando de las escenas del primer Metal Gear Solid estaba en pleno apogeo en los años 2000, siendo adolescentes y surfeando las vibes que gobernaban aquella época: ir de duro, lo bestial… Ser edgy. Esto fue una corriente que acompañó a todo: series, películas, videojuegos… Con ejemplos claros en la industria del videojuego, como el cambio drástico que dio Prince of Persia con su secuela, The Warrior Within, los anuncios de Game Boy Advance SP, con sus tribales, o el nacimiento de franquicias como Devil May Cry, sustentadas en lo gótico, la sangre y la chulería.
Por supuesto, Kojima no era ajeno a esto, y por eso escogió a quien escogió para las cinemáticas de este remake. Kitamura es una eminencia en Japón por dirigir películas como Versus o Azumi, películas que recogen bien esta corriente «dosmilera», por lo que el resultado estaba claro: había que hacer escenas donde Snake molase más, donde se reflejase también ese sentimiento de estar a los mandos de una leyenda capaz de todo, simplemente por molar. Solo hay que comparar algunas escenas de The Twin Snakes con los juegos previamente mencionados, para encontrar toda clase de paralelismos. Por ejemplo, la escena donde Snake patea un cohete del Hind-D, es similar a la escena donde Dante, en Devil May Cry 3, se monta en un cohete de Lady, como si de un skate se tratase, simplemente porque puede.
Entiendo que en pleno 2025, descubrir la franquicia de Metal Gear y dar el salto del primer juego a este remake es demasiado chocante. Es un juego que responde a una época, a diferencia del original, que sigue siendo una obra maestra atemporal. Por ello, es lógico que para gente como yo, que nos pilló siendo adolescentes más edgy que el filo de una cuchilla en aquellos años, estando cansados de que el ocio digital nos tratara entre algodones por un lado, pero siendo demasiado chavales todavía por el otro, The Twin Snakes nos entrase como si fuese agua fría en el desierto.
Pero esta corriente no solo se pegó a las cinemáticas. Afectó también a algunos elementos estéticos, dejándonos menús más darker y cyberpunk que el original, también influenciados por la corriente de la segunda entrega, a la par que hizo que el juego fuese bastante más sangriento. Usar armas de fuego ahora nos dejaba marca al ver cómo una bala atraviesa un cuerpo, dando forma a un agujero sanguinolento a su paso y un posterior chorro rojo que ensuciaba la ropa y el suelo. Por no olvidar al Cyborg Ninja y su aparición estelar, cercenando la mano a Ocelot y después dándose un festín gore con los pobres soldados del pasillo que daba a las oficinas de Otacon. Queráis que no, venir de un juego donde lo más sangriento que podíamos ver era una espuma de píxeles y algunas líneas rojas en las cinemáticas, estas cosas impactaban.

Si saliese una remasterización de Metal Gear Solid: The Twin Snakes, ¿me la jugaría?
Joder, claro que sí. De hecho es uno de mis sueños más húmedos. Me encantaría poder tener una remasterización para, por ejemplo, Nintendo Switch 2 y gozarme el juego en 4K nativos y un framerate sólido, el cual ya iba a 60 FPS en su versión original, a pesar de algunas caídas en momentos puntuales de la aventura, que para nada ensombrecían al conjunto (aunque IGN se empeñase en afirmar lo contrario).
Tampoco me cerraría en banda a otro remake de la entrega original, siendo consciente de la reciente remasterización con The Master Collection o su versión de GOG, la cual permite jugar a 1080p a este Metal Gear Solid, siendo un juego del año 1999. Esto no significa que lo considere necesario, al revés, no lo echo en falta como bien se la echo a un remake de Metal Gear (y su secuela) de MSX, puesto que son juegos cenitales en dos dimensiones, a los cuales, volver al ruedo, con el estilo de Metal Gear Solid: The Phantom Pain, les vendría como anillo al dedo.
Sea como sea, creo que a Metal Gear Solid: The Twin Snakes le ha caído la del pulpo por parte de un fandom que quería otra vez lo mismo pero con gráficos bonitos. Fandom, que ahora va a recibir el remake de la tercera entrega: Metal Gear Solid Delta: Snake Eater. Y sí, orgullosete, es básicamente el mismo juego con mejores gráficos y poco más. Yo seré el primero que se lo meterá por la garganta profunda, pero puestos a escoger, soy de los que prefieren que se arriesguen con los remakes para darnos algo diferente, aunque salga rana, como le pasó a Final Fantasy VII Remake. La experiencia original siempre la vamos a tener ahí y ya que estamos, si se curran un remake, qué menos que nos den una nueva visión construida desde cero. Creo que tenemos el mejor ejemplo con los remakes de Resident Evil.
Pero bueno, que me voy por los cerros de Úbeda. Si vais con las pretensiones de devorar otro Blockbuster Kojimero, pues sí, la decepción con Metal Gear Solid: The Twin Snakes será palpable, peros si vais con la mente abierta para disfrutar un juego de sigilo, súper divertido, con escenas épicas y viviéndolo como si vieseis una película de John Wick, os va a saber más a gloria que una buena jarra fresquita de grog 😎

Director de Orgullogamers y el terror del SEO. Me flipan los JRPG, los Hack & Slash y los juegos con historias inusuales de esas que te dejan roto por dentro. Me encargo de que Orgullogamers no se hunda poniendo parches de cinta adhesiva.