Las expectativas en Final Fantasy VII Remake

Final Fantasy VII Remake fue uno de los juegos más esperados de la década y cuando al fin lo presentaron al gran público, ¿estuvo realmente a la altura?

Un ave cruza el cielo. Las nubes dejan paso a una ciudad en auge, llena de vida y progreso. Los residuos de los reactores mako impregnan el ambiente y la noche se hace con la escena.

En un callejón una joven aparece en pantalla y contempla, triste, una fuga de mako en una de las miles de tuberías de la ciudad. Algo la asusta, siente una presencia en el callejón, y decide huir de allí. Al salir se tropieza con un viandante y se le cae una flor con tan mala suerte de ser pisada por gente distraída.

La cámara se aleja, dejando ver como la impresionante Midgar destrona a la oscura noche con sus luces.

La energía mako es el progreso. 

El logo aparece en pantalla y la característica banda sonora inunda nuestros oídos en todo su esplendor.

A toda prisa, un tren rompe en la escena. En su interior se puede oír el traqueteo natural de las ruedas rozando con las vías. En el primer vagón van ellos; Avalancha, el grupo ecoterrorista que intenta acabar con la tiranía de Shinra; la compañía que explota la energía vital del planeta matándolo en el proceso.

De repente, el tren se detiene y tú, nuestro protagonista, salta del tejado haciendo una entrada espectacular. Una pose digna de un vengador blandiendo la conocida espada en mano.

Las expectativas en Final Fantasy VII Remake

¡Abajo las expectativas!

Estamos en enero de 1997. En España debutaba el mítico Final Fantasy VII junto a un comercial que prometía entregarnos el mejor videojuego de la historia.

La superproducción más esperada de todos los tiempos no se estrenará en los mejores cines. Sólo en PlayStation.

Cuando se anunció que Final Fantasy VII Remake estaba en desarrollo, allá por el E3 de 2015, el corazón nos dio un vuelco y al fin llegaba el videojuego más esperado de la industria. Por fin nos sentimos escuchados por Square Enix. Un remake de Final Fantasy VII, nada menos.

Todos esperábamos esta entrega. Algunos fans, haciendo alarde de su radicalidad, insultaban y arremetían contra aquellos que les parecía bien que este remake no fuese un calco milimétrico del original alegando que no se puede disfrutar de algo tan distinto. Y esto solo con una demo de apenas una hora de duración. Las redes no tardaron en explotar desde el principio y era evidente que las expectativas en Final Fantasy VII Remake orbitaban cerca de júpiter.

Debía de estar a la altura.

Este remake debía redimir a la compañía por todos esos años de espera, era su obligación; o eso decían esos mismos fanáticos, pero ¿realmente lo estuvo? ¿Quién decide si fue así o no? ¿El público general, los medios especializados, los creadores de contenido? Es evidente que hay muchas personas a las que les maravilló recorrer este universo totalmente renovado y muchas otras para las que las novedades solo entorpecían su recuerdo del original.

Pero no puedo dejar de preguntarme si cualquier versión habría estado a la altura de nuestra memoria.

La respuesta es un gran y rotundo: no. Es imposible alzarse hasta el nivel de la nostalgia, de lo que sentimos en tiempos pasados. Y tantos, yo incluido, al jugar a este remake buscamos encontrar emociones dispersas en la memoria, propias de tiempos pasados. Un recuerdo manchado por los años, una nube en nuestra mente que emborrona la realidad que conocimos.

Todo depende bajo el prisma por el que miremos, pero ninguna obra llegará nunca a  estar a la altura de nuestras expectativas mientras el prisma este manchado de nostalgia.

Dos de las quejas más recurrentes que he escuchado se refieren al sistema de combate que, según decían, arruinaba el combate. Y la otra ponía el foco en la historia, que se alarga como un chicle para pasar de un tramo jugable de un par de horas a unas seis.

Creo personalmente que, siendo justo, lo combates por turnos son cosa de los noventa, están anticuados y ya no funcionan como antes. Hace muchos años que Square Enix desea alejarse y evolucionar el clásico sistema de combate y ha ido probando distintas fórmulas con cada entrega hasta llegar a un muy buen sistema.Las expectativas en Final Fantasy VII Remake

Un híbrido más que digno entre la acción en tiempo real y la estrategia que brinda los combates por turnos.

Y si hablamos de la historia. Es cierto que aprovecharte del formato episódico, que no suele calar demasiado bien en el gran público, es una estrategia de ventas que suele denotar un afán extremo por los resultados rápidos. También es cierto que la historia se ha visto lastrada a sus necesidades, pero ¿esto la convierte, necesariamente, en algo malo?

Si me permitís pecar de optimista, ahora podemos ver los entresijos de Midgar y ser conscientes de las consecuencias de un ataque de una célula ecoterrorista con todo lujo de detalles. Cuando ocurre, los bomberos atienden a los heridos, la ciudad se cae a trozos y la gente se desploma ante el miedo.

Es evidente que Final Fantasy VII Remake peca de muchos de los errores que comenten las grandes producciones, sí, pero la retribución me resulta mayoritariamente positiva.

Como decía, todo depende del prisma por el que deseemos mirar. A veces estamos condicionados por el cúmulo de hype que se fermenta a fuego lento con la salida de nuevos tráileres, demos e información de las entregas que más esperamos, pero que acaba estallando de repente, tiempo antes del lanzamiento, como viene siendo propio de las redes sociales.

Como dice un buen amigo mío:

No podemos apropiarnos de las experiencias de los demás.

No debemos, ni podemos, negar la experiencia a nuevos jugadores. Algunos jugamos al original en su momento y esperábamos más de lo mismo. Y ese fue nuestro error. En mi caso, cuando el juego salió en España, me quedé embobado con el anuncio en televisión. Fuimos al bazar de al lado de casa y mi padre me dio a elegir entre el Tenchu: Stealth Assassins y el Final Fantasy VII. Era de esperar que escogiese este último, ¿cómo iba a perderme la superproducción más esperada de todos los tiempos?

En su momento apenas entendía nada, el sistema de combate me cautivó y los gráficos me parecieron el máximo jamás conseguido. Durante años fui un fiel seguidor de la franquicia, y Final Fantasy que salía, Final Fantasy que caía en mis manos a día uno. ¿Cómo iba un videojuego estar a la altura de todas esas experiencias? ¿De los recuerdos de un niño que lleva años cociendo a fuego lento el amor por una saga?

Las expectativas en Final Fantasy VII Remake Los tiempos cambian y las fórmulas evolucionan. Es ley.

¿Qué sentido tenía, entonces, esperar exactamente lo mismo?

Supongo que es algo que depende de la compañía de la que estemos hablando. Por ejemplo, uno de los claros ejemplos de un remake que estuvo claramente a la altura de las expectativas puestas en él fue Resident Evil 2 Remake, alabado por las críticas, por los fans y por nuevos jugadores.

Pero es que esa entrega es un milagro, nunca la norma. 

Parémonos a respirar un poco. Debemos diferenciar un detalle. Sin romper ninguna lanza a favor, adaptar Resident Evil 2 a los nuevos sistemas resultaría más sencillo por la duración del título; rondando las 10 horas, mientras que la de Final Fantasy VII las 38 horas. ¿Es esto una digna excusa o es que, tal vez, resultó que a Square Enix la gallina de los huevos de oro le quemaba entre las manos y decidió soltarla lo más rápido posible?

Es cierto que estas comparaciones son injustas. La duración no implica calidad y los juegos no se venden al peso, por mucho que exista una tendencia hacia ello. El proceso de rehacer una obra conlleva una enorme cantidad de trabajo: ¿hacemos todo de nuevo o remasterizamos elementos? Como la banda sonora y los efectos de sonido, los assets si es en 3D o los sprites en 2D o ambas si es 2.5D, rehacer la programación, cuidar que el estilo artístico no denote un juego totalmente distinto al original… Hay tantas cosas que podrían salir mal que, siendo sincero, me sorprende la calidad con la que salen ciertos videojuegos.

Comparar ambos remakes es un gesto absurdo, así que respondamos a la pregunta: no, no es una excusa. Ni digna ni indigna, simplemente no lo es.

Recuerdos que traicionan

Aunque la definición de la RAE del concepto de recuerdo es distinta, yo, en un alarde de grandilocuencia absurda, lo definiría más como: «Una grabación de un momento concreto bajo el sesgo subjetivo de nuestra percepción de un acontecimiento pasado que se pierde en el tiempo y es imposible de reproducir de forma totalmente fiable en cualquier otro instante».

En Feria: Terror en lo patrio, comenté que la falta de detalles propiciaba que el espectador, o jugador en este caso, rellenase los huecos con su propia imaginación. Creando, así, una relación más estrecha con la obra. En Final Fantasy VII las limitaciones técnicas permitían que, como en muchos otros juegos por aquél entonces, estuviesen llenos de huecos que, como digo, el jugador rellenaba con su imaginación.

Actualmente las limitaciones técnicas se reducen casi hasta el absurdo. Las consolas suelen ser sistemas cerrados con los que es más «fácil» trabajar, en comparación a un ordenador con un hardware variable, y adaptarse a ellas, así que estas limitaciones se suelen reducir a un poco de popping y unos bajones de fotogramas cuando hay fuego en pantalla.

Hemos derribado los límites.Las expectativas en Final Fantasy VII Remake

Los videojuegos y las novelas son obras que comparten algo que los hace medios muy especiales para contar historias. Un ejercicio por parte del lector/jugador. Leer, al igual que jugar, resulta en una actividad proactiva: nos debemos a la imaginación y sin esa parte (y perdonadme quienes sufráis de afantasía porque desconozco como es en vuestro caso), toda la lectura carece de inmersión. Pierde su <<magia>>.

Al ser los videojuegos un medio más complejo y, generalmente, grandilocuente, este ejercicio de inmersión y suspensión de la incredulidad resulta más complejo al ser un medio en constante evolución y mejora; sin desmerecer al resto. Mientras una obra no rompa la coherencia de sus propias reglas, no hay ningún problema. Pero cuando eso sucede, y en los videojuegos es bastante fácil caer en ello, comienza el declive, y desde ese instante casi cualquier cosa puede sacarte a patadas de la obra.

Cada obra funciona bajo sus propias normas, ignorarlas es expulsarte de ella.

Por todo ello, no podemos esperar leer una obra, escuchar una canción o jugar a un videojuego y esperar que las mismas emociones de aquella primera vez te invadan porque ni tú, ni la obra, sois la misma persona ni estáis en la misma realidad. Conforme creces, la vida se convierte en una fuerza de cambio y tú, quieras o no, te ves arrastrado a adaptarte a sus condiciones.

Las expectativas en Final Fantasy VII Remake

Para vosotros, jugadores

Como ya he dicho, yo pertenezco al grupo de los que querían un Final Fantasy VII Remake idéntico al original con la única diferencia de verse más bonito, y que sus sistemas estuviesen más pulidos. Pero con el tiempo acabas aprendiendo que la obra original nunca dejará de estar ahí, para nosotros, los jugadores, dispuestos a revivir la nostalgia en su gameplay.

A no ser que las compañías decidan cerrar las tiendas digitales ¿verdad?

A estas alturas, quedémonos con lo bonito. Con esa parte más visceral; pero alejado de la crueldad. Con escuchar la introducción a Midgar, esa banda sonora que te retumba en los huesos y vuelve a hacerte sentir como el crío que fuiste al escucharla por primera vez.

Final Fantasy VII se ha convertido, con el paso de los años, y como muchas otras obras, en un rincón especial. Un lugar al que volver cuando la vida me apaliza y solo necesito descansar del mundo. Cuando quiero que todo deje de girar. Un universo que recorrer, con sus fallos y aciertos, y una maravillosa, e incompetente, traducción al castellano.

Esa es la razón por la que me apasionan los videojuegos.

Nos permiten vivir mil vidas alejadas de la nuestra. Quedémonos con eso y disfrutemos, ¿no?

Por José de la Sierra

Redactor orgulloso y niño viejo. Apasionado de los videojuegos, el cine y One Piece. Escribo en mis ratos libres, hago mapitas de fantasía y reseño libricos en la biblioteca olvidada. Cualquier jueguico con algo de crafting y un poco de supervivencia me absorbe el alma cual dementor. Fiel defensor del doblaje al castellano de Control; sí, soy.

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