Crítica de Channel Zero

Candle Cove es la primera de cuatro historias que forman una antología de terror al más puro estilo American Horror Story, solo que cada temporada está basada en un famoso creepypasta diferente de internet. Crítica de Channel Zero.

Para hacer esta crítica de Channel Zero me parece interesante destacar que el panorama de terror actual en la televisión norteamericana le debe mucho, muchísimo a The Walking Dead, True Blood y American Horror Story, tres series que supieron llegar en el momento justo, quedarse en emisión por muchos años gozando de gran popularidad y buenas críticas, hasta el punto de incluso tener sus propios spin-offs. No es que antes de su llegada no existiese el terror en la televisión, pero evidentemente existe un boom a partir de estas tres series que hace imposible no reconocer el valor que tienen para el género actualmente. Tras ellas, faltan dedos para contar todas las series de terror de la década de 2010: Slasher, The Strain, Ash vs. Evil Dead, Penny Dreadful, Hill House y, por supuesto, Candle Cove.

Los míticos creepypastas y el origen de Candle Cove

Los creepypastas nos han acompañado desde mediados de la primera década del siglo veintiuno: el término como tal nace alrededor de 2006 en 4chan y se basa en la mezcla de creepy y copypaste; es decir, aterrador y copia-pega, en referencia a la cantidad de veces que eran compartidos en diferentes lugares de internet como, precisamente, 4chan y otros foros. De aquí han nacido personajes e historias tan archiconocidos como Slenderman, la mítica historia de terror sobre el Pueblo Lavanda de Pokémon, SuicideMouse (si no lo conocéis, no lo busquéis, hacedme caso) o el reciente Ayuwoki. Cada una de las cuatro temporadas de Channel Zero está basada en un creepypasta diferente de cierta relevancia, aunque ligeramente más desconocidos para el público mainstream. Esta primera historia es sobre un programa de televisión infantil que perturba y lava el cerebro de los niños.

Skyshale033 Subject: Candle Cove, ¿show infantil local?

¿Alguien recuerda este programa infantil? Se llamaba Candle Cove, y tenía 6 o 7 años cuando salía. No he podido encontrar ninguna referencia sobre este programa, pero creo que salía en una estación local por ahí en 1971 o 1972. En ese entonces yo vivía en Iroton. No me acuerdo del canal, pero recuerdo que lo pasaban a eso de las 4:00 pm.

Extracto de la historia original traducida.

Como veis, el relato está enteramente narrado a través de emails o el chat de un foro: unos adultos intentan recordar detalles sobre un supuesto programa de marionetas infantil (que de infantil tenía poco) para descubrir una agria sorpresa al final de la historia. No la desvelaré puesto que también es relevante para lo que cuenta la serie de SyFy. Aquí es donde se expande la historia y nos encontramos a un psicólogo que vuelve, tras treinta años, a su pueblo natal después de la desaparición y asesinato de diferentes niños con los que guardaba relación. Entre ellos está su propio hermano gemelo Eddie. Nada más llegar, estas extrañas desapariciones y asesinatos volverán a ocurrir con exactamente el mismo contexto: un puppet show de piratas que nubla el juicio de los niños del pueblo… Como premisa no me podréis negar que pinta interesante.

Crítica de Channel Zero

El efecto Mandela: explicación y papel en la serie

Me parece importantísimo recalcar que la primera temporada de esta antología no es ninguna obra maestra del género; sí ha conseguido crear (o adaptar, mejor dicho) unos personajes y situaciones tremendamente perturbadoras que, a mí en particular, me han dejado bastante mal cuerpo. A fin de cuentas, es de lo que se trata. Este aluvión de imágenes inquietantes (como las que iréis viendo por el post) mezcladas con sonidos estridentes, y su monstruo principal, del cuál prefiero no enseñar mucho para no estropear sorpresas grimosas, crean una combinación muy positiva que se ve perjudicada por el ritmo y la sensación de que en otra cadena podría haber elevado su calidad. También, volviendo a lo positivo, el concepto de los creepypastas en televisión es muy llamativo. A nivel psicológico nos deja perlas como ese efecto Mandela que reza el título de la entrada.

Lo más normal es que te estés preguntando qué narices tiene que ver Nelson Mandela con una serie de terror. Lo cierto es que este efecto social y de la psicología en masa tan curioso guarda bastante mayor nexo de lo que parece con la historia de Candle Cove. Fiona Broome, aficionada de lo paranormal e investigadora norteamericana, fue la creadora de este concepto basado en la muerte en 2013 de Madiba. Se basa en una idea o concepto que una gran parte de la sociedad comparte de forma errónea. Ejemplo: cuando Mandela murió en 2013, miles de personas estaban seguras de que éste había muerto en su estancia en prisión, pero evidentemente no fue así. ¿Queréis más ejemplos? Yo os los doy.

  1. Blancanieves: jamás se dice «Espejito, Espejito».
  2. En Casablanca no se menciona jamás la famosa frase «tócala otra vez, Sam».
  3. No, en El imperio contraataca nunca se dice «Luke, yo soy tu padre» sino «No, yo soy tu padre».
  4. La mascota del Monopoly no lleva monóculo, aunque casi todos lo recordemos con uno.
  5. Lo que el viento se llevó: jamás se nombra «francamente, querida, me importa un bledo» sino «francamente, querida, eso no me importa».
  6. Muchos de nuestros padres, tíos o familiares de cierta edad recuerdan haber visto el intento de golpe de estado de Tejero el 23F en televisión, pero solo fue retransmitido por radio.

Este efecto tan curioso, que estoy más que seguro que todos hemos compartido en mayor o en menor medida, tiene su explicación más o menos consensuada por diferentes expertos: nuestros recuerdos se van reconstruyendo a través del paso del tiempo gracias a diferentes estímulos sociales (conversaciones, información equívoca de forma repetida con el paso del tiempo…). Un gran ejemplo patrio: varios de los ejemplos listados antes se pueden ver en Aquí no hay quien viva, especialmente los relacionados con las frases míticas del cine; poco importa haber visto o no Casablanca si hemos escuchado mil veces en la cultura pop eso de tócala otra vez, Sam. Lo recuerdo, no estoy desvariando, en esta primera temporada tenemos un ejemplo magistral de este efecto. No puedo entrar en detalles profundos debido a que entramos en zona spoilers. Cuando la veáis, acordaos de mí.

Crítica de Channel Zero

¿Merece la pena? Pros, contras y resumen de opiniones

La lista de pros y puntos positivos serían los siguientes.

  • Cuidado nivel técnico y visual para tratarse de una serie de SyFy.
  • La idea tan original y fresca de usar creepypastas para una serie.
  • El uso tan inteligente que le da al ya tan usado combo de terror y niños pequeños.
  • Llena de imágenes perturbadoras y música terrorífica… y ni un solo jumpscare.
  • El monstruo principal derrocha originalidad y da una grima difícil de describir.
  • Cada temporada de Channel Zero son tan solo seis capítulos de 40 minutos.

Mientras que la lista de contras y puntos negativos (o advertencias) es la siguiente.

  • Se echa en falta un protagonista con más presencia. Al menos, que parezca que está vivo. Puede que conozcáis a Paul Schneider, protagonista de la serie, por Parks & Rec.
  • En general, el cast tiene poquito caché (excepto la gran Fiona Shaw). En algunos casos, como el sheriff, destaca la mala interpretación o pésimo guion de su personaje.
  • A medida que avanza la serie, las dudas se van resolviendo (quizá demasiado rápido) y lo que nos queda es un festival de horror a un ritmo bastante lento. Esto pesa al conjunto.
  • La sensación de que este concepto, en una cadena con más renombre y presupuesto, hubiera dado un resultado mejorado.
  • En general, creo que alrededor del tramo final de la serie, la forma en la que se nos presentan los sucesos es bastante más onírica-fantástica. Tanto, que en muchas ocasiones nos vamos a confundir o a no saber lo que está pasando.

El gran punto positivo que nos queda, aparte de todo lo comentado y de su inteligente manera de introducir un concepto tan diferente y poco tratado como el efecto Mandela, es que podemos confiar en que se pueden hacer historias de terror sin basarse en sustos fáciles y simplones o un exceso de sangre: aquí todo se basa en la historia, la atmósfera, el misterio y la intriga. Bueno, y cómo no, en los monstruos hechos a mano, sin recurrir a grandes efectos especiales innecesarios. Tenemos suerte: el terror está más vivo que nunca.

 

Por Andrés Nieve

Andaluz gafotas amante de la animación, el manga y los videojuegos. Mi cerebro está formado en un 94% de One Piece. El 6% restante es secreto.

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