Puntuales a nuestra cita de cada miércoles, nos acercamos con o sin permiso a vuestras casas para traeros vuestra ración de relatos solidarios. 

«El último Guerrero de Erangel»

Esto cada vez está cogiendo mejor pinta. Ya llevamos unos cuantos relatos, unos excelentes relatos me atrevería a decir, que formarán parte del libro, libro que es la auténtica finalidad de estas entradas de los miércoles. Aún debemos esperar un poco. Necesitamos más relatos para ofreceros a todos un libro bien nutrido. El camino va a ser largo, pero nadie nos ha dicho que tengamos prisa. Paso a paso. Hay que hacer las cosas bien y con calma. Vamos a necesitar toda la ayuda posible cuando se tercie. Como siempre, os iremos contando por estas tierras de orgullogamer. 
El siguiente relato pertenece a nuestro compañero JohnnyDarkLight que como bien sabréis, es integrante y compañero de letras de esta vuestra página. Os dejo con su excelente relato. Que ustedes lo disfruten damas y caballeros.

EL ÚLTIMO GUERRERO DE ERANGEL


 – PRÓLOGO –


  
-Ubicación: avión militar en vuelo sobre la
isla de Erangel
-Hora: 18:00
-Clima: soleado, sin nubes, puesta de sol
-Misión activa: sobrevivir
   Ya estábamos todos en marcha. Cada uno
venido de una parte del mundo para participar en esta locura. ¿Por qué? Esa era
la pregunta y no había una sola respuesta para ella. En ese avión, cada
persona, cada hombre, cada mujer, tenía un motivo distinto para estar ahí
sentado, con un paracaídas abrochado a su espalda a la espera de que la luz
roja se tornase verde. Algunos simplemente lo habían perdido todo en la vida y
querían pasar sus últimas horas como auténticos guerreros. Otros estaban locos
y creían que saldrían victoriosos de la masacre que se avecinaba. Y algunos
otros ya lo habían vivido todo y simplemente querían darse un final digno, un
final a la altura de la maravillosa vida que habían llevado.

   ¿Por qué estaba yo entre ellos? ¿A cuál de
esos grupos pertenecía? Mi historia estaba entre el primer y el tercer grupo. Y
quizás también tenía algo en común con los del segundo.

   No puedo decir que me haya ido mal en la
vida. He alcanzado todas mis metas, he logrado cada objetivo que me he
propuesto y he sido plenamente feliz durante los 38 años que llevo en este
mundo. Tengo una mujer que trabaja y dos hijas guapísimas que ahora mismo
estarán en casa preocupadas por mí. Saben lo que estoy a punto de hacer… y lo
entienden. ¿Pertenezco entonces al tercer grupo? No.

   Hace dos años me diagnosticaron un cáncer
incurable en un estado avanzado de expansión. La metástasis estaba en marcha y
ningún tratamiento lograría hacerlo remitir. A día de hoy, tan solo me quedan 6
meses de vida, por lo que ya me queda poco, o nada, por perder. Pertenezco a
dos grupos, pero también a otro, pues fui militar durante 15 años de mi vida. Y
en muchos de ellos estuve presente en conflictos armados. Quizás también
pertenezca al grupo de los que creen que pueden ganar. Y el que lo hace, no se
va con las manos vacías. Si sales de Erangel con vida, te esperan 5 millones de
dólares. Lo suficiente como para asegurar el futuro de tus hijos y de 5
generaciones más.

   -¡Entrando en tramo 1 en 60 segundos!
Recuerden: a partir del tramo 1, tienen 80 tramos más para decidir dónde
quieren lanzarse. El recorrido del avión dura 20 segundos. Si no se lanzan en
ningún tramo, serán expulsados por la fuerza al llegar al tramo 80. Buena
suerte –el piloto del avión cerró la comunicación.

   Hora de analizar.

   Abrí mi data-pad y observé la entrada del
avión en el mapa. La suerte no estaba de mi lado: el primer destino era
Kameshki y siguiendo la ruta del avión en línea recta, este cortaba el mapa en
diagonal hacia Primorsk. No había opción de caer directamente en Georgopol o en
Sosnova Military Base, que eran precisamente los dos terrenos en los que mejor
me desenvolvía y, por supuesto, en los que mejores armas y equipamientos podía
encontrar.

   La luz cambió a verde y nada más hacerlo,
más de 10 personas abandonaron el avión en caída libre. Yo esperaría un poco
más. Yasnaya-Polyana no era mala opción, pero había demasiados edificios y
lugares estrechos entre los que alguien podría matarte fácilmente sin que te
diese tiempo a reaccionar. Lanzarse en la escuela sería un suicidio, así como
hacerlo cerca de ella. Allí irían claramente los del grupo 1, aquellos que no
tenía ya nada que perder en la vida. En esa zona, no dependes de tu habilidad,
sino de tu suerte. No quería que ocurriese eso.

   Lo mismo podía decirse de Pochinky. Una
mezcla de Yasnaya y Escuela. Un matadero total. Ya solo podía elegir entre
Quarry y Primorsk… y la primera me parecía una buena opción. Una mezcla entre
estrategia al saber dónde caer y rapidez para alcanzar un lugar alto desde el
que dominar toda la zona.

   Al pasar el avión por Pochinky, me di cuenta
de que más de 15 personas se lanzaban al vacío y de que tan solo 20
permanecíamos en el avión. La cantidad de locos que se habían arrojado en la
Escuela era abrumadora… y eso me daba ventaja, pues iba a tener menos rivales
en el terreno desnivelado y rocoso de Quarry.

   Inspiré con fuerza cuando el avión se acercó
al almacén que había al lado de la cantera, me levanté justo al mismo tiempo
que 4 personas más y corrí como un descosido hacía la rampa del avión. El sol
me dio en la cara antes de saltar, mis pies se despegaron del suelo y lancé un
grito al aire, al igual que dos de los otros participantes.

   Bajo mi cuerpo, Erangel, la cantera de
Quarry, armas, chalecos, cascos, botiquines, vendas, bebidas y multitud de
herramientas que debería utilizar con astucia si quería salir victorioso.

   El factor “suerte” era importante en este
juego macabro, pero influía más en unos lugares que en otros. Aterrizar en
Quarry, un lugar codiciado por algunos, pero no por demasiados, suponía que
tendrías tiempo de entrar en dos o tres de edificios, por lo menos. Y había una
alta probabilidad de encontrar un arma de largo alcance en alguna de ellas.
Caer en sitios con más enemigos por metro cuadrado, suponía una mayor
influencia de ese factor, pues solo dispondrías de una sola casa (o incluso
ninguna) para saquear antes de exponerte al fuego de las decenas de personas
que habían aterrizado a tu lado y habían tenido mejor fortuna que tú. Definitivamente,
Quarry era un buen lugar. Un lugar en el que la táctica y la habilidad se
premiaban más que el azar.

   La caída en picado estaba llegando a su fin.
El marcador de mi reloj ya estaba por debajo de los 150 metros, pero no iba a
ser yo el que tirase de la anilla. Dejaría que mi paracaídas se abriese
automáticamente al llegar a la altura mínima permitida. Eso me daría ventaja.

   A los 100 metros del suelo, el sensor
detectó la altitud y mi mochila se abrió. Inmediatamente, una feroz sacudida
retumbó por todo mi cuerpo. Controlé con eficacia el retroceso causado por el
paracaídas y comencé a mover mi cuerpo para dirigirme al tejado del edificio
rojo de 3 plantas que dominaba toda la cantera, desde el que se veían
prácticamente todos los lugares que los enemigos podían ir a saquear.

   Una vez estuve seguro de que el rumbo era el
correcto, observé a izquierda y derecha para ver con cuantos hostiles iba a
tener que enfrentarme. Vi a un par caer en el centro de la cantera, en la parte
más baja; a otro aterrizar en una caseta en la parte más alejada de mí, en la
otra punta. Era la parte más alta de Quarry, la única capaz de tener
visibilidad de mi posición. La cuarta persona que caía con nosotros, cambió de
rumbo en el último instante e hizo ademán de dirigirse al almacén militar que
había a 100 metros de la cantera, pero algo debió salir mal en su maniobra,
pues terminó con el paracaídas enredado en las ramas de un árbol. Por defecto,
a los 10 segundos de detectar que estás atascado, el paracaídas se corta él
solo y te suelta sobre el terreno, pero ese idiota iba a perder esos 10
valiosos segundos… y quizás la caída le costase un esguince o una rotura en la
pierna si no caía bien.

   A dos metros del suelo, presioné el botón
para desenganchar la mochila de mi cuerpo. Esta salió eyectada hacia atrás junto
con el paracaídas y cayó en la parte baja del edificio. Mis botas tocaron el
hormigón del tejado, mi cerebro se activó rápidamente, la adrenalina comenzó a
fluir y mi expresión cambió. Esta situación tan solo tenía dos formas de
afrontarse: cazar… o ser cazado. Di mi primer paso.

   Comenzaba el juego…

   —–CONTINUARÁ—–

   No es para nada complicado averiguar de qué
juego estoy hablando. Muchos de vosotros lo tenéis o habéis escuchado hablar de
él, pues ya es famoso en el mundo entero. Estamos hablando de 
>> Playerunknowns Battlegrounds<<

Por Mario Landflyer

Doctor en Filosofía. Campeón del mundo de futbolín. Mira la magia de mi melena. Practico el deporte y la cultura. Rey Emérito de Orgullogamers.

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