Hoy está de aniversario Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty. El juego de Hideo Kojima nos llegaba en 2001 prometiendo algo que no dio. Gracias a eso, 20 años después, tenemos una joya vigente en nuestros días.

“Hay algo que te quiero dar… Solid Snake de nuevo en la mejor aventura táctica de espionaje”. Con esta frase en la contraportada, y siendo toda una declaración de intenciones, salía a la venta Metal Gear Solid 2: Sons o f Liberty hace hoy 20 años. Parece mentira que ya hayan pasado dos décadas de la esperada secuela del MGS de la primera PlayStation, pero así es. Hoy es el aniversario de Metal Gear Solid 2. Un juego digno de ser uno de los grandes de la industria; por lo que supuso en su salida y por cómo ha evolucionado nuestra relación con él hasta hoy. Y que, personalmente, tiene una de las mejores introducciones de todos los tiempos en un videojuego.

Hay juegos, al igual que ha pasado con multitud de películas, que en su lanzamiento han tenido peores críticas de las esperadas. A principios de los 2000 tenemos algunos ejemplos aparte del MGS 2 de Konami, como The Legend of Zelda: Wind Waker. Su peculiar estilo ‘cartoon’ le pasó factura, sobre todo por un público que esperaba algo más serio después del gran ‘Majora’s Mask’. Esto, junto a una demo técnica que mostraba una lucha entre Link y Ganon con el estilo que veríamos ver en Twilight Princess, y sumando las bajas ventas de GameCube, le granjeó unas críticas muy duras al título de Nintendo.

¿Adivináis lo que ha pasado con el paso de los años? Por supuesto. El juego es recordado con muchísimo cariño por multitud de fans de la saga, consiguiendo que lo reeditasen con una versión mejorada en HD para Wii U. Metal Gear Solid 2 es otro ejemplo de esta lapidación post-salida, causado por un elemento clave: su verdadero protagonista. Pero hablaremos de ello más adelante.

Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty - 1

Un juego importante en lo personal

La continuación de MGS tiene un gran valor para mí en lo personal, ya que fui mi primer contacto con la saga. Si, es un suicidio, ya que el juego es una sucesión de referencias al “incidente de Shadow Moses”. Y si no has jugado la anterior entrega, no te enteras de nada. Apenas me costó tres euros de segunda mano en 2013, y fue una compra que me cambió, sin saberlo, la vida. Después de toda una vida jugando y, algunos años teniéndolo como un hobby secundario, este título fue el punto en el que los videojuegos volvieron a ser un pilar fundamental en mi historia.

Ya conocía el nombre de la saga y de ese tal “Solid Snake” gracias a las revistas de la época, pero nunca pude echarle el guante. Al acabarlo, tuve la sensación de haber jugado una obra de arte, de la cual no me enteré de nada. Horas de cinemáticas y conversaciones, algo que a muchos jugadores le tira para atrás, para mí fue un gran atractivo. Conversaciones muy profundas acerca de lo que podemos hacer con nuestra voluntad y qué pasaremos a las generaciones venideras. Un experto en explosivos con sobrepeso que se desplaza en patines para colocar bombas. Una soldado a la que ninguna bala puede darle. Un expresidente con tentáculos al más puro estilo Doctor Octopus. Un señor mayor con el brazo de un cadáver donde este toma el control de su mente o un coronel ficticio que anda mal de dinero. ¿Cómo no amar este juego?

Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty - 2

Kojima, always Kojima

Disclaimer: a partir de aquí, habrá spoilers del juego.

No hace falta que mencionemos a la mente que hay detrás del juego, todos sabemos su nombre. Pero es que lo que hizo con Metal Gear Solid 2 fue una de las jugadas más conocidas de la industria. Bien la recuerdan aquellos presentes en el E3 del año 2000, donde los extractos de gameplay y escenas mostrados solo hacían referencia al episodio del buque petrolero. Sí, ese que tiene a Solid Snake como protagonista. La presencia de Raiden, y de todo el episodio del Big Shell, brilla por su ausencia, incluido en la portada y contraportada del juego.

Una jugada por lo que sería muy criticado, tanto el juego como su director. Motivo por lo que para la tercera entrega jugaría sobre seguro, presentando a Big Boss en sus antes de convertirse en leyenda.

Raiden, el gran infravalorado

Tal vez sea nostalgia por ser mi primer Metal Gear, pero le tengo mucho cariño a Raiden o, más bien, a Jack. Un personaje con un pasado traumático que vamos conociendo a lo largo de la aventura, al que el presente le va cuesta arriba. El coronel y su novia Rosemary no hacen más que mentirle (a pesar de no ser ellos realmente y formar parte de un complot mucho mayor) y el resto de personajes le tratan como si fuese un cero a la izquierda.

Se ha hablado en muchos artículos sobre el papel que cumple Raiden en el juego. No sobre su misión en la historia, sino como la representación del jugador se pone tras el mando. Un papel guionizado para seguir paso por paso lo ocurrido en Shadow Moses, intentando calzarnos las botas del veterano Solid Snake. Pero al final, acabamos siendo una copia sin personalidad que va al vaivén de lo que le ordenan.

Es sabido que Kojima no acabó demasiado contento con el mensaje que interpretó gran parte del público de MGS: el ser un héroe de acción es algo que mola. Los tiros no iban en esa dirección, más cuando el título lleva implícito un mensaje antibélico. El mismo Snake nos recuerda más de una vez que no es ninguna leyenda, algo que repite en muchas ocasiones en las dos primeras entregas, incluso llega a aburrirnos con ello en MGS 4.

Elegir nuestro propio destino. Una lección para recordar

Raiden y la persona que juega a Metal Gear Solid 2 son la misma persona. Ambos quieren meterse en la piel de Solid Snake, la leyenda. Todos querían más de lo mismo, ser ese ente que puede con todos los malos y sale vivito y coleando de cara al apuro. Un héroe de acción al más puro estilo ochentero. Para, al final, solo ser manipulado por todos y seguir un guion escrito de antemano.

Después de ser durante todo el juego una representación del jugador, Raiden se separa del jugador de una manera muy original. En un post-game muy intenso, en donde Snake habla de los genes y de lo que debemos pasar a generaciones futuras, le pregunta a Raiden que de quién es la placa de identificación que lleva colgada. La misma placa que el juego nos insta a firmar al inicio de la aventura.

Nos pregunta que de quién es ese nombre, a lo que Raiden contesta: “Nunca he escuchado ese nombre antes”. Momento en el que se separa definitivamente del jugador para decidir su destino (obviando el futuro como cyborg ninja que le depara y que conoceremos en MGS 4).

Dead Cell: Antagonistas sacados de una imaginación

Es imposible abarcar en un solo reportaje todo lo que trata este juego, por eso me he centrado en uno de los mensajes que más me impactaron del juego. Metal Gear Solid 2 esconde tanto, que me resulta el más brillante a nivel de guion con diferencia. Obviamente, si no contamos con que hay un tipo llamado Vamp al que no se hace difícil deducir que es un vampiro, o que Ocelot lleva un brazo implantado de Liquid Snake que le posee cuando le apetece. Aunque se le vaya de las manos, siempre querremos a Hideo.

Mención a los bosses del juego: la unidad Dead Cell, que ya tenían que ser buenos para ser mas míticos que los FOXHOUND de Metal Gear Solid. La verdad, es que los enfrentamientos contra ellos me parecen bastante entretenidos, sin ser de lo mejor de la saga. Mi premio se lo lleva Fat Man. Sin duda, el boss que más pereza me da hacer en un videojuego. Tener que desactivar las bombas en un helipuerto, y no encontrarlas mientras un señor con sobrepeso en patines me dispara, acaba siempre con mi paciencia. Tan absurdo, que recuerdo la batalla desde el mismo día en que la hice por primera vez. Fortune no me parece muy carismática, pero a medida que el juego llegaba a los compases finales podemos conocerla un poquito mejor y conocer sus motivaciones.

El enfrentamiento con Vamp siempre me ha parecido bastante bueno, y no me sacaba tan de quicio como el de Fat Man. El personaje más surrealista se llevó uno de los combates más divertidos del juego, aunque también fue el más odiado después de acabar con la vida de Emma.

Uno de los mejores juegos del catálogo de PlayStation 2

Echando un vistazo atrás, Metal Gear Solid 2 es uno de los mejores juegos de la consola más vendida de la historia hasta la fecha de hoy. En lo técnico, mejoraba muchísimo a la anterior entrega, con detalles tan locos como hielos derritiéndose en tiempo real, o sartenes, que al dispararlas, tenían sonido propio. Con una trama complicada hasta decir basta, con momentos de vergüenza ajena (Raiden escapando desnudo) y mil detalles más, como el plan S3 «Selection for Societal Sanity”.

El momento que más me ha dado «mal rollo» se encuentra en la recta final. Juegos con temática de miedo, o que indagan en la psique, no me dan repelús, pero MGS 2 lo consiguió gracias al ficticio Roy Campbell. El momento en que GW empieza a presentar problemas a causa del virus de Emma. A una trama ya de por si muy densa, se le juntó el no conocer la primera entrega con la actitud rara del Campbell, hasta el punto que creía que el juego se había pillado. Las incoherencias que soltaba, más una banda sonora un tanto tenebrosa, fue el cóctel perfecto para ponerme los pelos como escarpias.

Y no es el único momento en el que nos quiere confundir, ya que hasta nos pone una falsa pantalla de Game Over. Sí, Kojima, eres lo que en el actual internet se conocer como un «trolaso». Incluso tenemos a un Otacon liberal, defendiendo el sector privado.

aniversario de Metal Gear Solid 2

Combate en el Federal Hall

Pese a la extensión del artículo, me he dejado fuera a muchos personajes del juego: Olga Gurlukovich, Peter Stillman o Richard Ames, el actual presidente (ficticio) de EE.UU durante los eventos del juego. Voy a acabar con el combate final del juego, que me parece uno de los más míticos de la saga, solo por detrás del Solid vs Liquid. La escena del Arsenal Gear chocando contra Manhattan, que ya es bastante surrealista, aderezada con la rivalidad de Solidus y Raiden. Una lucha motivada por liberación de la influencia de los Patriots.

Uno de los momentos más épicos de todo el juego nutridos por un combate con espadas de alta frecuencia. La pregunta es, ¿por qué no? en un juego donde vemos de todo, y aun así nos encanta.

aniversario de Metal Gear Solid 2

Si algo es Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty es una obra densa, y de la que podríamos sacar varios artículos. Pero hoy he recordado los eventos más principales y que más me marcaron durante todas las veces que lo he jugado, que han sido bastantes. A día de hoy, sigue siendo mi top, porque me gusta cuando se le valora tanto, incluso por encima de los todos poderosos Metal Gear Solid y Snake Eater. Si aún no lo has jugado, no deberías perder más tiempo y ponerte con el ahora mismo.

 

Por Jorge Ruiz Diaz

Siempre detrás de una pantalla, escribiendo o jugando.

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