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Actualizaciones gratuitas o no, es la cuestión

Recientemente ha surgido la polémica, a raíz de la publicación de las ediciones especiales de Horizon Forbidden West, donde la versión de PlayStation 4 no podrá tener actualizaciones gratuitas de ningún tipo a la versión de PlayStation 5, ni siquiera pagando los famosos diez euros. Teniendo que, los usuarios que quieran disfrutar de la versión nativa de la nueva consola de Sony, comprar la versión de nuevo.

Más allá de esto, que me sirve de excusa para hacer el artículo, quiero hacer un repaso de cómo han sido los juegos intergeneracionales en el pasado y qué ha pasado en esta generación para que el consumidor esté alzando la voz.

A long time ago, in a galaxy far far away…

Y es que la exigencia de tener juegos de generaciones pasadas en máquinas nuevas no es algo reciente; la famosa retrocompatibilidad lleva muchos años, Mega Drive podía ejecutar los juegos de Master System, con un periférico externo eso sí. PlayStation 2 podía ejecutar juegos de PSX y Wii tenía literalmente una GameCube dentro.

Como vemos no es algo nuevo, pero nunca fue un estándar, al igual que no era habitual que esos juegos estuvieran mejorados más allá de cuatro filtros gráficos, como en el caso de PS2. Esto, que como vemos no era aislado, no era la norma, y de una generación a otra las máquinas eran muy diferentes. Por tanto, o metías la anterior o no había manera. Forzando también a que si un equipo quería sacar un mismo juego en dos generaciones, tuviera que hacer literalmente dos versiones del mismo juego, ya que las limitaciones de la máquina que cerraba su ciclo eran muy grandes en comparación con la nueva.

Esto lo vimos durante mucho tiempo con los 8 y 16 bits, dos generaciones que, gracias a la salud de hierro de NES, convivieron mucho tiempo, y cuyos juegos tenían no ya que ser porteados de una a otra, sino ser hechos desde cero. Con la anterior premisa se ha vivido mucho años, y máquinas que no incluían a su hermana pequeña en sus tripas tenían dos opciones para ejecutar los juegos de la anterior generación: o hacer un port directo o hacer un remaster. En ambos casos, código adaptado a la máquina nueva y por tanto, técnicamente, un juego nuevo; de ahí la veda a cobrarnos de nuevo.

Esto fue así hasta la generación de PS4 (con algunos matices, ya que las primeras versiones de PS3 tenían una PS2 dentro, o Xbox 360 emulaba algunos juegos de la Xbox original, como así lo hizo One con 360).

Mega Drive image

Pero ¿qué ha pasado con la nueva generación?

Mucho se ha hablado de que las nuevas consolas no son más que PCs camuflados. Bueno, esto es así desde la generación pasada, ya que tanto Xbox One como PlayStation 4 son máquinas x86, o sea PCs. Tanto es así que las nuevas máquinas no sólo mantienen esta compatibilidad, sino que el fabricante de su CPU y su GPU sigue siendo el mismo, AMD cómo no.

Básicamente es como comprarte un PC y, claro, la duda estaba servida; si cuando me compro un PC nuevo tengo acceso a mi biblioteca de siempre, ¿podré hacer lo mismo con estas nuevas consolas? Y Microsoft fue la primera en dar el golpe, con un rotundo sí.

Técnicamente es posible, eso hay que dejarlo claro. Con mayor o menor esfuerzo, dependiendo del Software Development Kit (el famoso SDK) que cada compañía haya desarrollado, y que sabemos que en el caso de Xbox es total, ya que permite bajo un mismo abanico desarrollar para PC, Xbox Series y Xbox One.

Si bien esto también es posible en el SDK de PlayStation 5 pero con matices, como ciertas limitaciones a la hora de acceder a la CPU por parte de los juegos en modo retrocompatibilidad, aunque nada insalvable tocando ligeramente el código, como ya se ha visto en las actualizaciones para juegos como The Last Of Us 2, Days Gone u Horizon Zero Dawn.

Entonces… ¿dónde está el problema?

El problema siempre ha estado en el «money». Anteriormente, con la excusa de máquinas distintas que no podrían ejecutar versiones anteriores, era muy jugoso ofrecer un remaster a precio de novedad (o casi) con mejoras. Tenemos muchísimos ejemplos de esto, como Uncharted: The Nathan Drake Collection, Devil May Cry HD o Gears Of War Ultimate.

Antes había un dinero extra que venía muy bien al comenzar las generaciones mientas los pesos pesados llegaban. Ahora la gente pide una política similar a la de PC, donde sólo compras una versión del juego.

Desde que Microsoft dio por perdida la generación de One, viró su política, intentando ser más amigable con el consumidor. Ofreciendo, primero, retrocompabitilidad de 360 vía emulación en One, con un amplio abanico de títulos si bien no todos, ya que está técnica, es más limitante y, aparte,, se topa con el tema de las licencias. De ahí que juegos tan demandados en la «retro» de 360 como Project Gotham Racing 4 nunca hayan visto la luz. Además, con el lanzamiento de Series esta política ha dado un paso más allá.

actualizaciones gratuitas

Smart Delivery es lo que siempre tuvo bueno el PC llevado a las consolas

No, no es publirreportaje; tras el nombre rimbombante se esconde lo que los PCs han hecho siempre: darte lo mejor de sí mismos. Subir texturas, resolución, fps (si tu máquina te llega), y Xbox ahora hace esto (si es que la compañía que publica el juego quiere, claro). Compras la licencia y, dependiendo de donde te lo bajes, tienes una versión u otra.

Además, en su afán por, como digo, ser lo más user friendly posible, Series es retrocompatible de facto como One (al igual que PlayStation 5 con PS4), y muchos parches también han salido para sacar beneficio de las bondades de la máquina en aquellos títulos cuya resolución o fps estaban fijos ya que, si eran dinámicos, tanto Play 5 como Series suben al tope estas mismas.

Y esto es lo que tienes en Xbox: siempre la mejor versión del juego que compres para tu máquina, más updates gratis de juegos de One y otras lindezas, como el auto HDR o el FPS boost.

Entonces ¿qué hace Sony?

La vida consiste en saber qué ofrecer, siempre mirando desde la posición en la que estés. Antes dije que Microsoft ha centrado sus esfuerzos es ser la buena con el usuario. Ha traído una serie de novedades para la retrocompatibilidad como nunca se ha visto. Todo ello, también en parte forzado por su posición respecto a las ventas, con Sony dominando con mano de hierro.

Visto así, Sony no es que se haya dormido, es que juega al gato y al ratón. Meses de rumores sin confirmar si PlayStation 5 sería retrocompatible o cómo lo sería, y luego una política un tanto «rara», por decirlo suavemente, para los upgrades de sus juegos.

Como he dicho, han sacado varios parches para sus títulos estrellas donde han desbloqueado fps, y sientan como un guante, sólo para luego sacar Uncharted 4 (juego de 2016) como un remaster (o sea, cobrando) y rematar con el caso de Ghost of Tsushima, que es el que desencadena la polémica del todo, y de este articulo, dicho sea de paso.

El fantasma de Tsushima que ha levantado polvareda

Y es que Ghost of Tsushima tuvo primero un parche en PS5 que desbloqueaba los fps, pero seguía siendo la versión de PS4. Con la salida de la Director’s Cut, PS5 recibe una versión nativa, con más mejoras, tanto en su control, resolución y fps, pero pagando. Y claro, las comparaciones son odiosas, e Internet (Twitter más bien) estalló.

Si bien cobrar por contenido nuevo como el que trae la expansión es normal, muchos no entendieron por qué había que pagar por el upgrade de tener una versión nativa en PS5 cuando la competencia ofrece eso gratis. Polémica servida.

actualizaciones gratuitas

Y cuando las aguas estaban revueltas, apareció Horizon 2 Forbidden West y el circo se montó

Estábamos teniendo unos días de diversión en Twitter con el upgrade de pago de Ghost, cuando salió la preventa de Horizon 2. Otra elección de Sony cuanto menos, de nuevo, desconcertante. Si comprabas la versión estándar de Horizon 2 Forbidden West en PlayStation 4, no podías hacer ningún tipo de upgrade a la versión de PS5, ni siquiera pasando por caja.

Y digo podías, ya que Internet ardió; nadie entendía nada, ni los fans más acérrimos a la marca lograban comprender semejante decisión. Al final Sony reculó y el upgrade será gratis. Eso sí, bien se prestaron a señalar que futuros títulos «first party«, como God of War Ragnarok o Gran Turismo 7 ofrecerán esta opción por 10 euros. Lo dicho, nadie sabe por dónde puede salir Sony al siguiente mes.

No me malinterpretéis, me encantan las consolas de Sony por los videojuegos que ofrecen y siempre digo que mucho criticarla pero siempre acabo con sus máquinas, pero esta política errática, poco transparente y poco amigable con el usuario, cuando ya se ha comentado que, técnicamente, es más fácil que nunca, no hace más que confirmar lo que siempre he pensando de este mundillo: cuando estás muy arriba, a veces, no eres capaz de ver el suelo. Le pasó a Nintendo, le pasó a Sony con PS3… y le puede volver a pasar.

 

Por Pepalex

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