Wario Land 4: La culminación de una saga

Wario Land 4: La culminación de una saga que empezó con Mario como protagonista

Wario es uno de los personajes de Nintendo que arrasan entre el público. Pero por mucho que queramos a Mario, le falta el toque socarrón y bobo de su contraparte “malvada”. Y digo malvada entre comillas. Ya que en su primera aparición era el villano principal de ‘Super Mario Land 2: 6 Golden Coins’, pero a estas alturas sabemos que ha sido un personaje que ha dado mucho de sí. Además de que no quedó en un simple boss. En esta saga Mario era el protagonista original, pero, en un giro muy interesante, Wario la hizo suya para traernos unos de los mejores plataformas de Game Boy Advance: Wario Land 4.

Super Mario Land

El origen: Un ‘Super Mario Bros’ para Game Boy

Pero antes de eso, tenemos que ver el recorrido de una saga que se gestó para la primera Game Boy. Una que traía el sello Nintendo al ámbito portátil. ‘Super Mario Land’ nació como una versión de bolsillo de Super Mario Bros. Ya que para el estreno de la nueva portátil de la gran N era imprescindible que la cara más famosa de los videojuegos estuviese presente. Y no se equivocaron con la elección, ya que el juego fue un éxito tanto en venta como de crítica. Incluso llegó a estar en el top diez de videojuegos más vendidos de Super Mario. Lo hizo con más de dieciocho millones de unidades vendidas. Además, en el hizo su debut la princesa Daisy, que llegó para quedarse en el universo Nintendo.

Con este gran éxito estaba cantado que habría una secuela para la misma consola. La cual se hizo esperar tres años que valieron muchísimo la pena. ‘Super Mario Land 2: 6 Golden Coins’ llegaba a las tiendas japonesas en octubre de 1992, mejorando muchísimo tanto jugabilidad como gráficos. Vendió menos de la mitad que la primera parte y, aun así, le superaba en todos los aspectos. Se encuentra entre mis juegos favoritos de la primera Game Boy. Ya que rebosa genialidad en sus niveles, siendo muy divertidos y variados, y teniendo algunos power ups muy interesantes (como en Super Mario 3) que le daban más variedad a la jugabilidad. El tiempo pasa volando cuando lo jugamos, pese a su corta duración.

El punto más importante que marcará el devenir de la saga es la aparición de un nuevo villano. El mismo es muy parecido a Mario pero más regordete, con un bigote más largo y tosco y, a todas luces, más malévolo. Pero esto solo era el inicio, ya que Wario llegaba para quedarse.

Super Mario Land 3

Una saga que nace: Wario Land

La siguiente entrega numerada de Super Mario Land es, en realidad, la primera aventura de Wario como protagonista. Esta nacía bajo el título ‘Wario Land: Super Mario Land 3’, en donde ya se dejaban ver varias diferencias en los movimientos con respecto a Mario. Aún faltaba pulirlo para que se sintiera como un nuevo personaje. Un juego que gráficamente era inferior al anterior título pero que nos presentaba a un nuevo protagonista. La ambición de este no era salvar princesas, sino amasar fortuna. Casi podríamos decir que es una representación de la actual Nintendo (esto último es broma, aunque, por desgracia, no demasiado).

Para la Game Boy clásica y su nueva versión ‘Color’ llegaba la nueva entrega de esta saga derivada de Super Mario Land en 1998. Una que nos mostraba a un Wario menos “cabezón que el diseño original”, el cual prevalecería de cara al futuro. Nuestro rechoncho protagonista ya tenía su particular codazo a toda velocidad, con el que romper muros y despeñar a enemigos, o transformaciones como su versión obesa, con la que romper partes del suelo. Una aventura mucho más pulida que predecesora, y que ya podíamos disfrutar a todo color.

En el año 2000 llegaba su última aventura antes de dar el salto a Game Boy Advance. Estamos ante una que nos dejó un buen sabor de boca con Wario Land 2, una entrega muy continuista. Sin embargo, ya había afincado a Wario como un personaje sólido dentro del mundo Nintendo. Y no es para menos, ya que en ese momento se cumplían ocho años desde su primera aparición.

Wario Land 4: La culminación de una saga

Wario Land 4: Uno de los mejores plataformas de Game Boy Advance

Tan solo un año después, y con tan solo unos meses de vida para Game Boy Advance, llegaba esta cuarta (y única para esta consola) entrega de Wario Land. Un salto que necesitaba para notar por fin la diferencia de calidad técnica. Wario Land 4 nos llevaba a una pirámide dorada escondida en medio de un bosque, la cual Wario no puede ignorar y decide ir en busca de tesoros.

A diferencia de los juegos antes mencionados, esta entrega contaba con un apartado gráfico para quitar el hipo. Usando unos colores muy vivos y con unos fondos muy detallados y vistosos, exprimiendo como pocos la potencia de la nueva Game Boy Advance. Y eso que llegó cuando la consola tan solo tenía unos meses de vida.

Lo que hace a este juego tan especial no es destacar en un aspecto, sino hacerlo en varios y de manera tan sobresaliente. El level design es uno de los mejores que he visto en el género, ofreciendo unos niveles muy imaginativos y que aprovechaban al máximo las transformaciones o estados especiales de Wario. Podíamos convertirnos en murciélago para llegar a lugares altos, aprovechar las rampas para rodar y romper bloques pequeños, el estado zombie para deslizarnos a superficies que estaban por debajo de nosotros… y así podría continuar un largo rato.

Si bien algunas ya se vieron en los juegos anteriores, en esta entrega todo estaba colocado en el lugar perfecto para crear escenarios muy divertidos. Nos invitaba a descubrir todos sus secretos.

Wario Land 4: La culminación de una saga foto 2

Una jugabilidad adictiva

Wario Land 4 es un juego relativamente corto, ya que dispone de cuatro fases con su respectivo boss final, en la que teníamos que encontrar cuatro piezas de oro por nivel para acceder al jefe de nivel, la llave para desbloquear la siguiente zona, y un disco de música de manera opcional, si queremos ser completistas e ir a por el 100% del juego. Y no siempre es fácil, ya que en algunos niveles están muy bien escondidos y nos tocará rebanarnos los sesos para hacernos con ellos. Mención a parte para las salas con puzles que hay repartidas por cada nivel, ya que para conseguir el diamante escondido tendríamos que hacer virguerías (otra muestra de niveles con un diseño brillante)

Los jefes finales tampoco son moco de pavo ni un mero trámite: batallas muy divertidas en las que tendremos que pensar como golpearle y que, a diferencia de entregas anteriores, no se limitan a golpearle por encima de la cabeza. Incluso suelen contar con dos fases diferentes en donde cambian radicalmente su comportamiento. No solo tendremos a un jefe por nivel, ya que tendremos el esperado ‘final boss’ al final del todo: La Diva Dorada, pelea que se antoja algo exigente en la primera vez que jugamos y que nos dará bastante guerra.

Una decisión que condiciona totalmente el juego, para bien y para mal, es la cuenta atrás que activamos en todos los niveles. Una vez llegados al punto final, accionamos un dispositivo con explosivos, y tendremos que volver al inicio del nivel mientras luchamos contra el crono. Es el elemento que más lo diferencia de los juegos de Mario, y para mí es totalmente un acierto, aunque he escuchado muchas opiniones en las que este elemento no acaba de cuajar, ya que pone al jugador en una situación de tensión. El hecho de tomar riesgos y meter mecánicas así me parece una de las mejores decisiones de pudieron tomar y, visto con la perspectiva del tiempo, muy acertada.

Wario Land 4: La culminación de una saga foto 3

Utilizando todo lo aprendido

No podemos entender esta cuarta entrega sin mirar atrás, ya que por sí mismo no fue una revolución: cogía cada elemento que habían introducido sus anteriores juegos y lo mejoraba a su máximo exponente. Uno de ellos fue el movimiento de Wario: se aprovechaba mejor su movimiento más rápido y fuerte para demoler ciertos bloques, que solo eran posibles de destrozar si conseguíamos una velocidad desorbitada o nos lanzábamos desde gran altura.

La potencia de Game Boy Advance no solo era patente en los gráficos. El apartado sonoro también era apabullante, dejando a sus entregas anteriores totalmente obsoletas y regalándonos una banda sonora muy entrañable. Una que queda perfecta para terminar de rematar esta aventura.

Decir que es uno de los mejores juegos de la consola no es exagerado: Las horas que nos ofrece se disfrutan muchísimo. Posee una rejugabilidad excelente, con niveles que no nos llevarán mucho tiempo y con la posibilidad de volver para conseguir los secretos escondidos en cada nivel.

La saga no terminó con esta cuarta entrega, ya que en 2008 llegaba para Wii ‘Wario Land: The Shake Dimension’. Se trata de un juego que bebía demasiado de su anterior entrega y que lo más destacado era la evolución de su apartado gráfico, que era sobresaliente y nos entregaba a un Wario animado muy resultón. Pese a la gran calidad del título, no me parece tan carismático como su cuarta parte. Una entrega para reivindicar y que, si tenéis oportunidad, debéis lanzaros a jugar.

 

Por Jorge Ruiz Diaz

Siempre detrás de una pantalla, escribiendo o jugando.

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