Análisis de Skautfold Shrouded in Sanity

Bienvenido a la mansión Berelai. Firma el contrato para leer el análisis de Skautfold: Shrouded in Sanity.

Los juegos de FromSoftware llevan sirviendo de inspiración a los desarrolladores durante más de una década; en concreto, Bloodborne es la mayor inspiración sobre la que han trabajado para dar vida al juego del que hoy vamos a hablar -a pesar de haber salido tan solo un año después de su mayor influencia-. Concebido con cariño, y como un juego que podremos completar en poco tiempo, es momento de adentrarnos en el análisis de Skautfold: Shrouded in Sanity.

El juego no trata de ocultar sus influencias en ningún momento; más bien se podría decir que rinde homenaje a los juegos que lleva en su ADN: Castlevania, la saga Souls e, incluso, Eternal Darkness -según reza en su descripción, el genial juego de GameCube también fue una fuente de inspiración-. Y se nota en cada paso que damos, ya que nuestra protagonista es una suerte de mezcla entre Sefirot y Alucard -incluida la estética idéntica del bastón que utilizamos, muy parecido a una espada-. Pero el juego no se mantiene solo en base a referencias a grandes obras, brilla con luz propia en una jugabilidad sencilla de aprender pero difícil de dominar.

A pesar de ser un juego de 2016, hemos disfrutado de su recién estrenada versión de PlayStation 4 gracias al código cedido por Red Art Games.

Análisis de Skautfold: Shrouded in Sanity

La muerte solía ser permanente…

Skautfold: Shrouded in Sanity nos lleva a un alternativo 1897 en el Imperio Angélico de Britania, en donde el contrato que vamos a firmar nos llevará a la mansión Berelai -muy influenciada por la mansión Spencer de RE 1-, un lugar en donde una extraña niebla se ha apoderado de los sirvientes que deambulan por los pasillos, los cuáles nos pondrán las cosas bastante peliagudas. No estarán solos: cuatro caballeros se han propuesto vencernos, y tendremos que derrotarles empleando todo lo aprendido en nuestra aventura.

Nuestra muerte solo supone la vuelta a empezar de cero: con un fuerte tinte rogue-lite, cada enemigo caído dejará una sustancia llamada ‘Vitae’ -muy similar a las almas o la sangre en los souls y Bloodborne-, con la que podremos obtener beneficios, como aumentar el número de balas de nuestro cañón. También podremos hacer uso de ellos para recuperar salud, por lo que serán un elemento valioso -a pesar de lo tedioso que se puede volver el tener que recogerlos, ya que tendremos que hacerlo de forma manual sobre el cadáver de los enemigos caídos-.

Es el momento de descubrir la verdad de lo que está sucediendo en la mansión, y averiguar qué es la dichosa niebla que ha aparecido.

Análisis de Skautfold: Shrouded in Sanity

 

Mecánicas sencillas, inicios complicados

Los controles de nuestro personaje son uno de los puntos que no han sabido introducir de manera orgánica: Si bien no son complicados, te los meten todos de golpe y sin progresión. Hay juegos que han sabido iniciarnos de manera perfecta, como ya lo hizo hace décadas Super Mario Bros: nos obligaba a saltar, esquivar o correr de manera que aprendíamos probando y casi sin darnos cuenta. Aquí nos sueltan en una zona lineal con unos pocos enemigos y algún obstáculo para ir probando, pero hasta que no llegamos a la sala principal de la mansión, no encontramos unos pequeños mensajes con los comandos correspondientes.

Para habituarnos a los controles, nos tocará practicar para hacernos correctamente al manejo de nuestro personaje. Por suerte, no necesitaremos mucha práctica para dominarlos: con los gatillos derechos haremos un ataque ligero y otro fuerte pero lento, y con los izquierdos, disparar y bloquear ataques. También tendremos un dedo siempre en el cuadrado, botón asignado para poder rodar y esquivar ataques. Lo que voy a contaros ahora va sujeto a mi manera de jugar: se trata del poco uso que le he dado al comando de bloqueo. Sí, es útil en algunas ocasiones, pero rodar acaba siendo bastante más eficaz para evitar ataques, lo que hizo que apenes recuerde haber invertido tiempo en detener embestidas. Siempre me parecía más eficaz rodar.

Otro elemento a tener en cuenta es el escenario en sí: existen varios caminos, muchas salas por explorar y no disponemos de mapa, por lo que tenemos que ejercitar nuestra memoria y recordar donde se encuentran los diferentes jefes y lugares a los que queramos volver.

Análisis de Skautfold: Shrouded in Sanity

Gráficos y sonido correctos, pero sin destacar

El apartado gráfico y artístico está hecho con mucho cariño; la influencia lovecraftiana se hace palpable en cada paso por los diferentes lugares que componen la mansión Berelai, así como algunas criaturas que nos encontraremos. Pese a tener unos años a sus espaldas, su estilo píxel art es resultón, pero queda alejado de obras que visualmente ofrecen mucho más y mejor, como Blasphemous o Owlboy. El juego se impregna del mismo aire que Bloodborne pero, donde en la obra de FromSoftware nos encontrábamos con un juego oscuro, pero muy colorido y lleno de contrastes, aquí nos encontramos con tonos muy oscuros y con una paleta de colores muy reducida, llegando a hacerse muy monótono.

El juego se limita a darnos diversión en el apartado jugable con un lore que quiere contar una historia, y que nos hace estar pendientes de cualquier conversación o narración que nos encontramos, pero es el apartado sonoro el que más pasa desapercibido, sin ninguna duda. Escuchamos melodías de fondo y diversos efectos, pero poco más para acompañar a la aventura. Una buena banda sonora puede cambiar para bien un juego, y en este aspecto han pecado de demasiado plano.

¿Merece la pena?

Por los 9,99 € que cuesta -en su versión de PS4– es un rotundo sí. Por supuesto, es recomendable que sepáis que nos encontramos ante un juego en el que tendremos que repetir combates hasta conocer los movimientos de nuestros enemigos, y que no es un estilo para todos los jugadores. Pero más que un juego estilo souls, nos encontramos con un juego 2D que casi parece evocar más a los Castlevania de NES, pero con mucha más fluidez, y un lore que tendremos que ir descubriendo mientras leemos todo lo que se nos cruce -sí, incluimos descripciones de objetos-.

La duración depende totalmente de vuestra habilidad a los mandos, y de si solo queréis acabar con los cuatro caballeros sin leer diálogos, u os gusta enteraros del trasfondo. Personalmente, he llegado casi a las diez horas de juego tras mucho morir y explorar. Si queréis un juego con cierta rejugabilidad, y que no os lleve muchas horas completarlo, Skautfold: Shrouded in Sanity es una muy buena opción.

 

Por Jorge Ruiz Diaz

Siempre detrás de una pantalla, escribiendo o jugando.

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