El
juego que lo cambió todo. El primer juego de Super Mario Bros para
la NES supuso un cambio de perspectiva para toda la industria del
videojuego. Su estela aún puede notarse en muchos de los
videojuegos actuales, especialmente en los juegos de plataformas.
Aparte de ser la carta de presentación del personaje más icónico
de la Gran N en una videoconsola doméstica, supuso una revolución
en la forma de diseñar y pensar un videojuego: la curva de
dificultad es excelente, el diseño de las fases inmejorables, los
enemigos tienen personalidad propia, etc.
Hay
mil cosas que se han dicho y se dirán sobre Super Mario Bros para
NES; es simplemente uno de los mejores videojuegos de la historia. No
pretendo realizar un análisis minucioso ni presentaros las mil y una
curiosidades que existen sobre éste juego. Hoy os traigo algo mucho
más personal: un pedazo de mi historia en el mundo de los
videojuegos. Super Mario Bros fue mi primer videojuego. Pero hagamos
un poco de memoria.
Finales
de los 80/principios de los 90 (no lo recuerdo), 6 de Enero,
Interior, primera hora de la mañana. El día que todos los niños
esperábamos había llegado. Tras una noche inquieta, mi hermano y yo
corrimos hacia el salón, gritando y llenos de ilusión para ver lo
que los reyes nos habían dejado. No me acuerdo que más regalos
teníamos (algún He-Man, probablemente, y seguro que un par de
libros) porque una caja grande lo eclipsaba todo. La abrimos, con el
frenesí propio de la infancia, para encontrarnos con la Nintendo. Al
lado, dos cartuchos: el Soccer y el Super Mario Bros. Con la ayuda de
mi padre, enchufamos la consola a la televisión, metimos el cartucho
del Super Mario y dimos al power. Seleccionamos dos jugadores (yo era
el hermano pequeño, así que jugué siempre con Luigi) El resto es historia. Aquí os presento los cinco momentos que nunca podré
olvidar del Super Mario Bros.


PRIMERA
VEZ O CÓMO MORIR EN 5 SEGUNDOS
Mi
experiencia en el mundo de los videojuegos se reducía, hasta ese
momento, a unas breves partidas con la ATARI en casa de mi primo,
casi siempre como espectador mientras mi hermano y mis primos mayores
jugaban con ella. Por fin tenía un mando en mis manos. La primera vez
es inolvidable. Mi hermano había conseguido esquivar a un enemigo,
coger la seta mágica y morir cruelmente ante los siguiente goombas.
¿Yo? No conseguí saltar el primer enemigo. Y eso que me preparé:
probé los botones, la cruceta, incluso el botón START y el SELECT.
Ahí se acercaba el enemigo; di al botón A una vez, mientras se
acercaba: estaba convencido que conseguiría espachurrarlo contra el
suelo o por lo menos saltarlo por encima. Nada de eso: pulse el botón
demasiado pronto y caí justo delante de él. Pero nunca se me podrá
olvidar la sensación de ser el que manejaba a aquel señor de verde,
la sensación de poder y libertad que me recorría todo el cuerpo.
Morí bochornosamente, eso sí, pero con una sonrisa en la boca.
Había comenzado en el mundo de los videojuegos, y como casi todas
las primeras veces, fue algo rápido y vergonzoso. Pero era mi
primera vez, nadie podía arrebatarme eso.
EL
PRIMER CASTILLO O EL INFIERNO EN NUESTRA PANTALLA

Poco a
poco nos hicimos con el juego. Aprendimos a jugar los dos con Mario,
a vida o a pantalla. Dimos saltos imposibles, conseguimos descubrir
dónde se encontraban las setas, las flores y las estrellas de los
primeros tres niveles del juego. Incluso descubrimos un atajo en el
primer mundo con un montón de monedas (no sabíamos para que servían
las monedas, pero estábamos seguros de que era importante). Pero no
podíamos pasarnos la tercera pantalla. Habíamos estado a punto,
pero al final siempre aparecía el GAME OVER y teníamos que empezar
desde el principio. O mi madre nos manda apagar la Nintendo para
poner la mesa.
Pero
un día, por fin, conseguimos acabar la tercera pantalla. Gritos,
júbilo y alegría ilimitada. Nervios ante lo que se avecinaba: lo
desconocido. Habíamos visto un mundo exterior, un mundo subterráneo
y un mundo con setas gigantes. Sabíamos que tenía que ser algo
especial, porque al final del nivel se veía un castillo más grande
de lo habitual. Y entonces apareció antes nuestros ojos el mismo
infierno.

No
puedo describir con palabras el miedo que recorrió mi cuerpo
infantil cuando vi el primer castillo. Lava, fuego, bloques blancos
que no se podían romper. Una música infernal y barreras giratorias
envueltas en llamas. Y al final, el rey Koopa. No se cuantas veces
nos mató hasta que conseguimos llegar al otro lado del puente y
pisar esa especie de hacha que hacía que se derrumbara el puente. Y
entonces, iluso de nosotros, pensamos que habíamos acabado el juego.
Hasta que vimos al bueno de Toad indicándonos que muchas gracias,
pero que la princesa estaba en otro castillo. No sentimos desilusión
entonces, sino un gran placer al comprobar que teníamos muchos
mundos que recorrer hasta llegar a la princesa. Y eso significaba
muchas más horas de diversión.

MUNDOS
SECRETOS O COMO PASARSE EL NIVEL CORRIENDO POR EL TECHO
Pantalla
1-2: Mario atraviesa una tubería y llega la mundo subterráneo. A
las profundidades, a las alcantarillas del mundo champiñón. Una
melodía pegadiza sale de mi televisor. Dios, como adoro esa música.
Ya llevábamos muchas partidas a nuestras espaldas. Incluso habíamos
derrotando a un Koopa o dos y rescatado a un Toad en más de una
ocasión. Habíamos visto mundos bajo el agua, incluso nocturnos,
pero nunca habíamos llegado muy lejos en el juego. Y entonces se me
ocurrió. ¿Porqué no subir hasta el techo, hasta donde marcaba el
tiempo y las vidas y simplemente recorrer todo el nivel?

Llegamos
a una zona donde se podía intentar tamaña proeza. Y lo hicimos.
Corrí por todo el nivel

viendo pasar la fase por debajo de mis pies.
Llegue al final, donde unas plataformas suben como si fueran
ascensores. Y en vez de tirarme hacia la tubería que nos lleva al
exterior de las profundidades y al final del nivel, salté por
encima. WELCOME TO WARP ZONE. Y tres tuberías con números: 2, 3 y
4. Nuestro inglés no daba para traducir eso de WARP, pero
inmediatamente sabíamos que estábamos en un sitio mágico; podíamos
llegar hasta el mundo 4 del juego directamente: simplemente
maravilloso. Y no nos lo había dicho ningún amigo en el recreo del
colegio, ni lo habíamos leído en una revista especializada
(¿Internet? ¿ordenador? Eso no existía, o por lo menos no en
nuestra casa). Habíamos descubierto uno de los mejores secretos del
juego, y había sido gracias a nuestra habilidad. Sin duda alguna,
uno de mis mejores recuerdos en este mundillo.


LAKITU
BROS O ¿POR QUÉ COÑO ME PERSIGUE POR TODA LA PANTALLA?
Habíamos
encontrado la WARP ZONE del mundo 1-2. Sabíamos que la tubería
marcada con el número 4 nos conduciría a donde nunca habíamos
llegado antes en el juego. Entramos y aparecimos, como era de
esperar, en el la fase 4-1. Y ahí estaba él. Montado en una nube,
como Goku, tirándonos mierdas por toda la pantalla. Eran conchas con
pinchos que no podíamos aplastar. No se despegaba de nosotros; era
muy frustrante. En los momentos más jodidos, allí estaba él,
inmortal (por aquel entonces pensábamos que no se podía matar)
esperando a que saltáramos para arrojarnos una de esas conchas con
pinchos y acabar con nuestra última vida.
Es,
probablemente, uno de los enemigos que más he odiado en un
videojuego. Siempre en las alturas, inalcanzable, con una nube que
esbozaba una sonrisa burlona. Mi plan en este nivel era correr sin
descanso, con el botón B siempre apretado, e intentar pasarlo cuanto
antes. No tenía táctica para matarlo, me sobrepasaba. Simplemente
corría y, si tenía suerte, conseguía llegar al final del nivel.
Así fue durante muchos años, hasta que alguien me dijo que si
saltabas sobre él, o le disparabas, o le tocabas con una estrella de
invencibilidad podías matarlo. Me daba igual. No quería enfrentarme
a él, simplemente quería evitarlo a toda costa. Como fuera. Y
ahora puedo decir que soy todo un experto en el nivel 4-1; puedo
igualar cualquier speedrun de ese nivel que hayáis podido ver
en Internet. FUCK YOU LAKITU!
HE
ACABADO EL JUEGO O SOY EL PUTO JEFE.
He de
confesaros una cosa: yo no me pasaba los juegos. Sólo las aventuras
gráficas. Pero los plataformas o aventuras de la NES nunca me los
acababa. No era capaz, simplemente. Ahora si. Gracias a los
emuladores he completado muchos juegos que me hicieron la vida
imposible en mi infancia. Sin embargo, tengo una historia que
contaros sobre como terminé el primer Super Mario.

Debíamos
tener alrededor de 18 o 19 años Era un verano de esos del norte de
la península que ni son verano ni son nada. Osea, que llovía todo
el día. Mis amigos y yo teníamos un local donde nos reuníamos para
beber, ver películas y pasar el rato. El local tenía sofás y uno
de nosotros había llevado una televisión vieja de su casa.
Decidimos llevar todas las videoconsolas antiguas que teníamos por
casa, y, entre todos, reunimos casi todas las máquinas de 8 y 16
bits y muchos videojuegos. Y en ese verano, mirando a que podíamos
jugar mientras maldecíamos la lluvia, lo decidimos: teníamos que
pasarnos el Super Mario. Hablando entre nosotros, resulta que nadie
se lo había terminado. Nunca. Eso era muy grave, así que nos
pusimos manos a la obra.

No me
acuerdo cuanto tiempo tardamos, pero al final nos lo pasamos. Una
sensación de bienestar recorrió entonces mi cuerpo: había
conseguido terminar el primer videojuego que tuve. Después de tantos
años. Con mis amigos. Es como cuando acabas ese libro que tanto
tiempo llevas leyendo, o consigues ver una película que, por una
cosa u otra, nunca has podido ver entera. Pero mejor. Era cumplir un
viejo anhelo, casi olvidado, de mi infancia. Ver como Mario rescataba
a la princesa. Y lo hicimos.



Grandes
momentos, amigos, grandes momentos. Y sin embargo, todos
esos momentos se perderán… en el tiempo… como lágrimas en la
lluvia.





Espero
que halláis disfrutado de estos retazos de nostalgia. Cada uno
tenemos nuestros momentos inolvidables de éste y de otros tantos
videojuegos.¿Cuáles son los vuestros?


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Anacronismos en The Secret of Monkey Island





Por Redacción Orgullogamers

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Ricardo Floranes

Recuerdo aquel último nivel; sus peces voladores, su fuego en el mar, las malditas medusas y, sobre todo, la última bola de fuego. Recuerdo recorrer ese castillo mil y una veces hasta que, de un vez por todas, saltabas entre los martillos y sobre koopa, golpeando ese hacha. Recuerdo ese golpeo con cierta esperanza e incertidumbre. Habremos llegado al final? Recuerdo aquella lluvia, aquel verano y aquel local, amigo. Y ya que cierras el post con una pregunta nostálgica sobre los 8 bits, te dejo otra en forma de adivinanza. Dolor punzante en el dedo índice de apretar el A a causa del premio de una tómbola que según una "investigación policial" nos autorobamos para estafar a un seguro (creo que inexistente, aunque no estoy seguro). Videoconsola y juego????

Unknown

jajaja, grande Ricardo! Videoconsola: la famosa polystation (¿No?) Y el juego no me acuerdo…pero fueron grandes momentos; y podemos decir, orgullosos, que nos pasamos el Super Mario Bros! UN abrazo socio.
PD: Ricardo hace referencia a que un yonki entró en el local t nos robó TODAS las videoconsolas y los juegos que tanto nos había costado reunir; la poli dijo que nos habíamos robado a nosotros mismos para cobrar el seguro (¿Seguro? Pero si no teníamos ni para comprar pipas…)En fin, una cosa más para no fiarse de los esbirros malvados del gobierno (me dan mas por el culo que Lakitu tirándome conchas de pinchos)

Ricardo Floranes

Jajajaja, exacto. El juego era el Track & Field, aquel en el que se competían en distintas disciplinas olímpicas. Orgulloso amigo!!
P.D.; A.L.A.B.

Unknown

Que tiempos la verdad … ahora solo nos queda trabajar, comer y dormir…

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