La pasion por los videojuegos de lucha

¿Qué tienen de especial los videojuegos de lucha?

La satisfacción de superar activamente los retos dentro de nuestro papel como videojugador es nuestra recompensa personal. Todos tenemos nuestro género de videojuegos con los ingredientes que encienden la llama de autosuperación. Puede que sea un JRPG con una historia cautivadora o esos juegos soulslike donde prima la perseverancia tras múltiples intentos con estrategias para superar al jefe. En mi caso, no hay otro género que me haga vivir mil emociones de forma tan intensa como los videojuegos de lucha. Sí, esos donde escoges un muñequito dentro de una plantilla de muchos otros muñequitos, dan golpes, hacen combos y después de un número preestablecido de stages vas a pelear con un jefe diseñado para acabar con tu paciencia y quitarte el dinero en la máquina de arcade (o al menos así era cuando estos centros de entretenimiento estaban en su apogeo).

Este género es muy particular y puede ofrecerte un todo en uno: historias interesantes que pueden cambiar dependiendo de cuanto tiempo tardes en terminar el modo arcade o si acabaste el combate con movimientos específicos, una dificultad que va en gradual aumento, poder medir tus habilidades con otros jugadores gracias al PvP y, lo que considero el meollo del asunto, el desarrollar las habilidades necesarias para hacerte con la victoria. Seguramente más de uno se quedó perfeccionando sus capacidades en los títulos de Capcom o SNK.

La pasion por los juegos de lucha

De los arcades hasta el día de hoy

Cuando los videojuegos de lucha debutaron en la época de las salas recreativas, se volvió extremadamente popular. Todos los locales querían tener Street Fighter II  en su espacio, las ganancias que generaba no dejaban indiferente a nadie. Y es que todos los apasionados querían jugarlo y dejar plasmado en la pantalla su puntuación, marcando con propiedad quién era el vencedor. Por supuesto, esto generaba una reacción, el querer romper esa marca y coronarse como el mejor.

En un inicio, las plantillas eran bastante reducidas y no había tantas opciones de personajes. Bastan con ver el repertorio de personajes de la primera edición de Street Fighter II o Mortal Kombat para darnos una idea del panorama. Con el tiempo, no solo se fueron añadiendo más personajes, también aumentó el abanico de variables a tomar en cuenta para comprender la mecánica del videojuego, haciendo que los jugadores tuvieran un motivo más para seguir jugando y superarse. No en vano, las re-ediciones del exponente de Capcom resultaban tan atractivas. Nuevos combos, nuevos movimientos especiales, modificaciones en las físicas, nuevos frames activos… Vamos, que tenías que actualizarte y entrenar si no querías quedarte atrás.

El género de los videojuegos de lucha sobrevivió la crisis de los salones recreativos y siguen estando entre nosotros, principalmente en consolas caseras. Gracias a la distribución digital, podemos echarnos unas partidas a juegos clásicos como los primeros títulos de The King Of Fighters o Street Figther. A día de hoy, seguimos teniendo entregas no solamente de los anteriores mencionados, también de otros juegos de respeto como Guilty Gear, Samurai Shodown o nuevas propuestas como Dragon Ball FighterZ.

La pasion por los juegos de lucha

Los detalles que hacen la diferencia

En párrafos anteriores decía que los juegos de luchan era una especia de todo en uno. Entonces, si hablamos de historia… ¿Qué podría contarnos un juego donde lo más importante es vaciar la barra de vitalidad del otro? A simple vista, parece que los videojuegos de lucha no da pie a narrativas complejas, mucho menos una forma atractiva de contarlas. Pero lo cierto es que este género es capaz de contarnos los hechos y el trasfondo de un personaje (o de varios) a través de detalles que enriquecen la experiencia.

En primera instancia, tenemos el ending del modo arcade, que puede ser fijo o que cambie según algunas acciones que realices dentro de los combates. Un ejemplo del primer caso son los juegos de Street Fighter. Como exponente del segundo caso, tenemos títulos como Soul Calibur 3, donde la historia se va tejiendo cual red de telaraña dependiendo de las decisiones que tomes en tu camino, a cual lugar decides ir primero, etcétera…

Y sí, es cierto que solo hay un final verdadero y puede que muchos vean como un sinsentido llegar al final del arcade con todos los personajes. Parte de la motivación para derrotar a ese difícil jefe con varios de los luchadores disponibles es conocer aún mas a tu personaje con respecto a su pasado, presente y posiblemente su futuro. Sin contar que, justificado por la historia, las frases de victoria, derrota e incluso diálogos especiales entre los participantes de los combates nos puede dar muchas pistas sobre su personalidad, enriqueciendo aun más la experiencia. Es una forma de satisfacción personal muy particular.

La pasion por los juegos de lucha

Diferentes personas, distintos reflejos

Una parte muy importante de la experiencia en juegos de lucha recae en la interacción que tienes con otro videojugador. Los combates contra la CPU no se parecen en nada  a las contiendas que tendrás con otro jugador. Como individuos, es normal que reaccionemos de formas distintas ante una misma situación y los videojuegos no son una excepción. Esto se traduce en que dos personas pueden estar usando el mismo luchador pero las estrategias y el patrón de movimientos sean distintos. Incluso podrías llevarte más de una sorpresa al ver como tu contrincante usa movimientos de la forma en que menos te imaginabas, cosas que seguramente no verías contra la inteligencia artificial.

Muchas veces me he encontrado con la frase “los videojuegos de lucha solo son para aporrear botones” y, puede que visto desde fuera parezca que los jugadores de este género somos unos frenéticos ingresando comandos, pero nada mas lejos de la realidad. El nivel de coordinación visual-motriz que se debe desarrollar es bastante alto y, aun así, eso no te asegura la victoria. Esto se trata de leer a tu oponente, estudiarlo, predecir sus movimientos y empujarlo a que cometa errores. Si no logras ir un paso más allá de tu oponente, no serás mas que una presa fácil. Sobra decir que aquel que domine a varios luchadores será un rival difícil de sorprender.

La práctica es la clave del éxito. Sé que a todos nos gustaría acabar los combates con el súper especial más espectacular pero, como dicen en mi tierra, “no comas ansias”. La impulsividad por forzar un movimiento te puede salir bastante caro, de nada te sirve saber que hacer si al momento de la verdad te trabas o te tardas. Es parte de la dinámica de este tipo de juegos y, en mi opinión, parte de la sazón que despierta la pasión, sobre todo si estás combatiendo contra otra persona.

Victory!

Los videojuegos de lucha resultan ser muy únicos en todos los renglones. Ofrecen un abanico de experiencias muy intensas difíciles de describir pero que son tan satisfactorias que valen toda la pena del mundo. Las horas practicando dan sus frutos y empaparte de la historia mientras repartes tu fiesta de combos le da valor a tus vivencias si estás jugando en solitario. Porque, si bien es cierto que se da mucho impulso a los combates contra otros jugadores, también puedes recorrer el camino de la victoria en solitario. Después de todo, el mejor trofeo que puedes obtener es el de superarte a ti mismo.

Por YamiGlen

No recuerdo cuando hice mi primer Hadouken, solo sé que luego de eso me apasioné por competir en juegos de lucha. Le entro a un jueguito de cartas que tienen fama de estar poseídas por el Diablo. Exodia... ¡Manifiéstate! También me gusta desgranar juegos tratando de ver un poco más allá del simple acto de ejecutar comandos.

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Kevin

Ta bueno

Thiago

Coincido con kevin

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