Nervios en aumento… integridad de la consola en peligro…

   De nuevo me
hallo ante la hoja en blanco de Word que vosotros tendréis la comodidad de ver
llena de letras, que a su vez forman palabras y éstas, agrupadas y ordenadas
forman frases, que en combinación forman párrafos, el conjunto de los cuales es
denominado redacción o, en este caso, artículo para Orgullogamer.

   Artículo Especial, por cierto; nada tiene
que ver con la irritante industria actual, ni con mis secciones de “Géneros”
(sección de la cual llegará un artículo en menos y nada) o “Easter Eggs” (que
ese ya tardará un poco más).

   Hoy toca hablar de la fase insuperable. Esa
parte del juego de turno que colma nuestros nervios hasta el apocalíptico punto
de querer agarrar nuestra lamparilla de mesa y desprotonizarla (palabra
cuidadosamente inventada, pero que suena muy bien) contra nuestra consola o PC.
Un artículo, esta vez sí, dirigido a todos los gamers, puesto que cualquier
jugador de este planeta habrá pasado por uno de estos angustiosos momentos.

   Aquellos jugadores que tienen especial facilidad
para cabrearse llegan hasta a cargarse realmente la consola o el juego en un
arranque de ira descontrolada. Otros, entre los que me incluyo, utilizan la
técnica de la furia moderada contra la IA o el hijo de la fruta que nos ha
eliminado en una partida online. La técnica es utilizada por la inmensa mayoría
de jugadores y consiste en gritarle una sarta de tacos, muchas veces
encadenados y sin coherencia alguna a nuestra pantalla de TV o monitor, como si
la IA del juego fuese a escucharnos y a intimidarse con las amenazas.

«Práctica mejor conocida como Rage Quit. Si rompemos cosas ya
pasa a ser Super Apocalipse Rage Quit»
   Tras la primera vez que realizamos este
ataque oral gratuito contra la pantalla, que suele ser en voz baja y aún con
una expresión tranquila
, llega la segunda, del mismo estilo que la primera pero
con una ligera elevación del tono de voz. La tercera es la línea del límite
entre la calma y el comienzo del descontrol (Y esto, repito, lo sabemos todos).
A partir de la tercera vez que nos la juegan (tanto una IA como una persona
real), empieza la fase del “me voy a ca’?r en su p¿?a madre” dicho en voz alta,
casi gritando y realizando movimientos corporales ligeramente agresivos.

   La intensidad sube progresivamente hasta
llegar al citado punto final en el que la técnica de la furia moderada roza
(sin alcanzar) el arranque de ira descontrolada. Varias situaciones son las que
llevan a este punto:

-Jugando en
solitario:

   1- La IA del juego es demasiado poderosa y
nos deja sin vitalidad una y otra vez, incansablemente hasta llegar a la cumbre
de nuestro enfado. A veces, y esto ocurre en juegos con puntos de control muy
alejados entre sí, incluso morimos antes de llegar al punto en el que habíamos
sucumbido antes, elevando esto el cabreo y provocando el nuestra mente una
desconexión neuronal que incita al suicidio del personaje que controlamos, con
la excusa de “Voy a saco, a saco… ¡A saco y no me paran!”. Haciendo esto, el
personaje viaja más rápido por el escenario eliminando objetivos más rápido
debido al aumento de adrenalina y concentración en nuestro cerebro, aunque
terminamos muriendo igualmente en el punto maldito o antes de él. Tras este
desesperado intento final, apagamos la consola, irritados
, en el mejor de los
casos o la destruimos o maltratamos en el peor de ellos.

   2- Desesperación por bugs y errores
técnicos.
Fase insuperable por culpa de algún elemento mal programado del
escenario que ha surgido imprevisiblemente y que nos obliga a reiniciar el
punto de control, reiniciar el juego o reiniciar el sistema. Este error suele
ocurrir una sola vez, por lo que el cabreo no es elevado. Si ocurre más de una
vez, el caso suele ser el mismo al del punto uno. Aumento progresivo de los
nervios, apagado o destrucción de la consola y un extra: el odio a partir de
ese momento a la compañía desarrolladora. Si estamos echando una partida a un juego
que no incluye guardados automáticos y llevamos dos horas avanzando sin
habernos acordados de guardar, un bug que nos obligue a reiniciar puede
provocar la desinstalación directa del juego. Me ha ocurrido, remarco; y no he
vuelto a jugar. Soy muy rencoroso.

«Cuenta la leyenda que alguien superó una vez el último nivel
conocido de la ira gamer»
   Frases que suelen utilizarse cuando la culpa
es del juego.

   -Eh… paso, este juego está mal hecho.
   -¿Pero cómo esperan que alguien supere esto
si los enemigos son inmortales?
   -(Muere) Me cago en… no hay guardado
automático. Pffff, venga hasta luego.
   -Sí, claro. Y con esta mie— de vitalidad
voy a derrotar a ese tipo… nada.
   -¡¡¡Es que no hay formaaaaaaaa!!! ¡¡¡¡Jo?¿r
— os?¿a — pu?¿ — mi?¿da yaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!

   Jugando online:

   1- El
lag (Rey de los infiernos en un juego online).
Disparas, disparas, recargas,
recargas, recargas, ves que el tipo muere, vuelve a morir, vuelve a morir,
vuelve a morir, revive un segundo más tarde, mueres, mueres, otra vez, mueres,
mueres, pantalla de muerte una vez, dos veces, tres veces, pantalla negra, un
segundo, dos, tres, diez, reapareces, repites el proceso. Tres veces son
suficientes para acabar desconectando la red e irte a jugar en solitario
(con
un cabreo de nivel 8 en escala de 10), soltando maldiciones contra tu compañía
telefónica. Tranquilo, jugando en solitario te esperan los infiernos de fase
insuperable de un jugador.

   2- Oponente superior a nosotros. Reapareces,
caminas, disparas, recargas, mueres. Reapareces, caminas, disparas, mueres.
Reapareces, caminas, mueres. Reapareces, mueres. Otra vez. Otra vez. Reapa…
mueres. Consigues reaparecer y esquivar el respawn-kill. Consigues una
oportunidad contra el hijo de pruna que no te deja respirar. Te lo encuentras
de frente, empieza un duelo épico en el que lo único que haces es cubrirte y
huir mientras él te persigue con aires de grandeza. Te pasas huyendo dos
minutos hasta que el miedo se esfuma y lo sustituye la ira dirigida contra tu
perseguidor. Te giras, te enfrentas a él, sabiendo que esta vez ganarás. Lo
debilitas, le tienes… le vas a matar… mueres y como regalo final, se cachondea
de ti
por chat o micrófono. Se repite el proceso inicial. 
   
«Normalmente este eres tú cuando te ha matado diez veces
el mismo tipo»
   A la tercera vez, sales
de la partida con un nivel de cabreo de 10 sobre 10 queriendo destruir el mundo
existente y sobre todas las cosas, torturar al pobre infeliz que te ha amargado
la partida hasta que los testículos le salgan por los ojos. Si hay dignidad en
tu cuerpo, permaneces en la partida
, intentando derrotarle aunque solo sea una
vez para recuperar el honor, pero aumentando tu rabia cada vez que te derrota.

   En el mejor de los casos (y este me ocurrió
a mí), la primera vez que me batí en duelo con él, quedé humillado y aplastado
por su sabiduría. Tuve la suerte de volverlo a encontrar en muchas más
partidas. Era un jugador de Estados Unidos y el destino parecía unirnos en cada
partida
solo para que él estuviese en el equipo contrario y nos fulminase a
todos. Como no, yo era su favorito. De entre todos sus abatidos, en todas las
partidas, yo figuraba el primero. Parecía que solo me mataba a mí. Con el
tiempo aprendí a odiar a esa persona.
Le tenía en mi lista negra de jugadores
que no merecían vivir. Pero con el tiempo también ocurrió otra cosa: aprendí
sus técnicas y cómo esquivarlas y en las partidas finales, el aprendiz superó
al maestro. Terminé superando al jugador contra el que nunca había podido y
cuando me di cuenta de que ya no perdía contra él ni contra jugadores de
habilidad similar, me encariñé y subí su nombre al pedestal del maestro y
mentor que todo me lo enseñó en Halo: Reach.
Hoy por hoy, sin conocerle, le
tengo gran respeto. Su nombre era: RedHotSystem y desde aquí le mando un saludo
por ayudarme a mejorar a base de derrotas.

   Frases que suelen utilizarse cuando es culpa
del oponente o el lag:

«Recomendación para vivir un Rage Quit de primera mano: Dead
Space 2 en modo imposible. Leed atentamente y buena suerte»
   -El sistema de juego está mal optimizado.
Por eso hay lag.
   -Que conste que me ha matado porque ha
habido un bajón de frames, eh… ¡sino lo fundo!
   -Este lag no es normal. Seguro que alguien
está haciendo trampas para jodernos.
   -Es hacker, mírale; está claro.
   -Ese tío no tiene vida social. Es un maldito
obeso mórbido que se alimenta de patatas y Pepsi y no ha visto la luz solar en
veinte años. Normal, así yo también.
   -¡¡Venga, macho, venga, venga…!! ¡Qué
mentira! ¡¡Que mentira!! ¡¿Tú has visto lo que ha hecho?! Bah, tío… en mi vida
me creo eso.
   -¡¡Pero qué escoria, tío, que basura, hijo
de mil y una p?¿as!! ¡¡Vete a pasear ya, hombre!!

   Momentos imposibles encontraremos de muchos
tipos, como hemos podido ver, ya sea por un oponente invencible, por bugs, por
la dificultad del juego, por lag… el caso es que siempre recurrimos a echar las
culpas al prójimo
por errores que realmente (a excepción de los bugs) son
nuestros; y que sigan sucediendo estos errores solo hace que convencernos aún
más de que la culpa es de otro. 
   
   Esto no debería ser así y lo suyo sería tomarse
más tiempo en practicar
, con calma, hasta conseguir batir al enemigo… aunque no
voy a negar que la próxima vez que me eliminen en online, será porque el
oponente es un hacker sin vida. Admito que soy el primero en caer en la rabia
de la fase insuperable. Buenas tardes.

   John – Orgullogamer – Eso sí, nunca he
destrozado una consola. Como mucho, casi parto por la mitad el disco de Reach
una noche. Si, RedHotSystem.

Por John Sánchez

Jefe de Redacción en Orgullogamers. Corrijo ortografía, gramática y formato, pero no puedo corregir mi vida. En fin... Soy el que está tras la barra en el podcast La Taberna de Orgullogamers REDUX y casi todos los días dando la turra en nuestro canal de Twitch.

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