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James Wan se atreve con el terror más estrambótico, festivalero y provocador. Crítica de “Malignant” (2021)

Es octubre, y eso en mi vocabulario es sinónimo de Halloween. Hoy os recomiendo Malignant (2021), una cita indispensable en estas fechas para los amantes del cine y, sobre todo, para los aficionados al terror. Una joya incomprendida que es una de las cintas clave del año, de la mano de James Wan. El cineasta malayo-australiano nos hizo interesar por lo paranormal a través de las investigaciones del matrimonio Warren en la saga The Conjuring. Nos puso los pelos de punta con los rituales de Insidious y nos escandalizó con la violencia de los comienzos de la franquicia Saw. Una película que, con los años, sigue la estela de convertirse en una obra de culto.

malignant - violencia

El terror entre lo sádico y lo traumático

Para los amantes de lo terrorífico y de lo fantástico, James Wan se ha convertido en uno de los cineastas vertebrales en los que pivota el cine del género del s.XXI. Sus largometrajes y proyectos siempre son celebrados y aplaudidos, incluso antes de su estreno. No es de extrañar que el anuncio de su regreso al horror tras blockbusters como Aquaman o Fast and Furious 7 entusiasmase a los fans. Además, lo haría con unas declaraciones intrigantes, explicando su último proyecto como «la Frozen del género del terror».

Malignant significa el retorno a los orígenes del cineasta, donde se condensan parte de sus características temáticas como son la exploración de la infancia traumática, el fino límite entre el bien y el mal, las imágenes violentas o las psicopatías escondidas.

Así, la película sigue a Madison Mitchell (Annabelle Wallis), una joven con problemas matrimoniales que comienza a sufrir proyecciones. Estas la sitúan en violentos crímenes cometidos por un sanguinario asesino. Así, en una clara estructura de thriller sobrenatural, Madison inicia una investigación que la obligará a indagar en su pasado para descubrir la verdad. ¿Quién es esta figura monstruosa? ¿Qué conexión tiene Madison con el asesino? Incógnitas que van a ser el epicentro del film. Wan va a desarrollarlas de manera muy distinta del terror sugestivo y demoníaco del universo Warren.

malignant - giallo

Los subgéneros, la clave de Malignant

En una primera impresión, Malignant es una película que descoloca, precisamente, por alejarse de las producciones del género que se realizan en la contemporaneidad y las que nos tienen mal acostumbrados. Pasamos del clasicismo extremo lleno de jumpscares – cada vez con menos sorpresa – dentro de las convenciones del cine mainstream y que va enfocado a una audiencia mayoritariamente adolescente, por un lado, a tramas en las que el terror actúa como vehículo para reflexionar sobre problemáticas sociales, enmarcadas en un claro contexto de cine de autor, por otro. Dos vertientes que, en definitiva, son aquellas por las que apuestan las exhibidoras y las que llegan al público mayoritario.

Así, Malignant puede considerarse como una rareza en la cartelera general. Chocará con las expectativas del público no tan acostumbrado a semejantes formas de abordar el terror; y, por terror me refiero a su estética e iconografía re-formulada. James Wan obliga al espectador a salirse de su zona de confort creando una progresión en la historia que se maneja entre los lugares comunes del terror y la re-imaginación de los subgéneros.

Desde la aproximación a la narración, personajes y diálogos propios de la estética de los 2000s, con un toque entre lo camp y lo paródico, pasando por referencias a doctores maníacos y alteraciones mutantes corporales del concepto de “Nueva Carne” del cine de David Cronenberg, cercanos a Videodrome o The Brood. Y culminando con la re-apropiación visual e iconográfica del giallo italiano de Dario Argento como los thrillers Tenebrae o Rojo Oscuro y, sobre todo, de Frank Henenlotter aprovechando la imaginería del villano en gabardina, guantes y puñal en la mano que solo aparece a través de sombras. Esto último, un sadismo característico del cine de Wan que se multiplica por diez en el tercer acto de Malignant, que es una auténtica salvajada.

*Nota aparte: si pensáis iniciaros en el cine de autor de serie B, os recomiendo echarle un vistazo a los cineastas y películas mencionadas anteriormente.

malignant - estilo

Wan prometió no repetirse… y lo ha logrado

Por todo esto, tal vez nos encontramos ante el largometraje más deliciosamente tramposo del año. Un trampantojo genérico donde su director abraza un estilo desenfrenado e hiperbólico carne de público festivalero 100%. Una vez más, el virtuosismo de su puesta en escena y la originalidad de James Wan para plantear su historia superan la simpleza y los clichés que pueda tener una trama  bien hilada con una sorprendente solidez.

Malignant es una película con la que hay que dejarse llevar por su locura, perversidad y excentricidad, así como por el amor al género que demuestra Wan a la hora de exponer sus referentes de los que no copia, sino que suma y revaloriza. Si ella misma no se toma en serio, tampoco debería hacerlo el público.

Por NuriaVT

Profe de videojuegos y cine de animación. Intentando que la cultura popular entre en la academia y se tome en serio. Amante del cine de terror, aunque los survival horror no los puedo ni tocar. No me llames "cinéfila" porque no me gusta repartir carnets. También me podéis leer en Grupo RIRCA.

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