Skyward Sword aniversario

Se cumple el décimo aniversario de Skyward Sword, la entrega de la saga «The Legend of Zelda» que establecía un origen en la historia de la Trifuerza.

En pleno 2021, The Legend of Zelda sigue más vigente que nunca en el mundo de los videojuegos, y no solo por todo lo que se ha mostrado de la esperada secuela del aclamado Breath of the Wild. Justo este año es el décimo aniversario de Skyward Sword, la aventura de Link que nos llevaba al principio de la línea temporal de la veterana saga. La entrega era muy ambiciosa a nivel de la saga: nos llevaba al punto de inicio de la historia de la Espada Maestra y serviría como base hasta el momento en el que la historia se ramifica en varias líneas temporales. ¿Cómo era Hyrule mucho antes de los eventos de «Ocarina of Time» o del «The Legend of Zelda» de Nes?

Nintendo ha tenido buen hacer con la resurrección del juego, originalmente para Wii, adaptándolo a los nuevos tiempos. Posibilidad de controlarlo solo con botones, unos gráficos algo mejorados para la ocasión… Novedad que no ha estado exenta de polémica. ¿Hasta qué punto es lícito sacar un ‘remaster’ a precio de juego nuevo? Sea como fuere, y dejando aparte toda controversia, ha servido para que muchos jugadores descubran (o redescubran) la entrega que nos mostraba cómo se forjó la historia de Zelda, Link, la Espada Maestra y el Reino de Hyrule.

Especial Aniversario: 10 años de The Legend of Zelda: Skyward Sword - 1

El inicio de todo

La cronología oficial de la saga ha sido algo improvisada y se le ha ido dando forma con el paso de las entregas. Después de una entrega de buen nivel, tanto en calidad como en recepción, como fue Twilight Princess, tocaba pensar en el futuro. El juego fue concebido y preparado a fuego lento, ya que desde la llegada de Twilight hasta Skyward Sword tuvieron que pasar cinco años.

Las diosas Din, Nayru y Farore fueron las responsables de crear toda vida, dejando a la diosa Hylia encargada de custodiar la Trifuerza, una reliquia que esconde un inmenso poder. El reino de Hyrule, que en tantas entregas hemos visitado, aún no existía como tal. Una isla en el cielo, al más puro estilo Skypiea de One Piece (y que tal vez sirvió como su inspiración), es el punto de partida de la aventura, con un Link muy en la línea de lo que estamos acostumbrados a ver y una de mis versiones favoritas de Zelda de la saga. Todo esto sucede antes de que quede sellado el ciclo de reencarnaciones que ocurrirán a lo largo de muchísimas generaciones.

Especial Aniversario: 10 años de The Legend of Zelda: Skyward Sword - 2

Altárea: la excusa perfecta para surcar los cielos

Como ya pasase años antes con Wind Waker, en Skyward Sword tenemos un distintivo a la hora de explorar el mundo y, en este caso, es poder surcar los cielos. Altárea es el punto de inicio del juego: un conjunto de islas que podremos explorar; en ellas viven los humanos, llamados ‘hylianos’ en honor a la diosa Hylia.

“Cuando somos jóvenes, cada uno de nosotros encuentra a su pelícaro bajo la gran estatua de la diosa. Es un gran momento, y estoy seguro de que es así como lo recuerdas”. Así es como define Gaépora a los pelícaros, aves que sirven como vehículo a los Hylianos. Y, como todos, Link tiene a su compañero, el cual nos acompañará durante toda la aventura, tanto surcando el cielo como dejándonos caer a las inexploradas tierras inferiores.

Una mecánica atractiva en el papel, pero que en ejecución siempre se ha antojado un pelín sosa debido a la falta de mimo depositada en la creación de las islas. Explorar la Hyrule inundada con ‘Toon Link’ fue bastante más placentero, acompañado el viaje de una banda sonora para el recuerdo. Aun así, tenemos mucho más por explorar en las tierras inferiores, pero adolecía la falta de variedad. Volvíamos en varias ocasiones a las tres zonas principales: Bosque de Farone, Volcán de Eldin y el Desierto de Lanayru.

Principalmente, la vuelta a estas zonas se realiza para desentrañar los juicios de espíritu, o ‘Hypneas’, una serie de pruebas de valor que habremos de superar para demostrar que somos merecedores de obtener las reliquias de las diosas.

Especial Aniversario: 10 años de The Legend of Zelda: Skyward Sword - 3

El control por Wii mote, revolución a los mandos

Si por algo destaca, para bien o para mal, el juego de Nintendo es por su revolucionario control mediante el Wii mote. Este fue el culpable de tener un Link diestro, y de que golpeásemos todo lo que se ponía en nuestro radio de acción. Sin duda hicieron genial en implementarlo, y casi de obligado uso, para hacer al título único frente a los juegos del resto de compañías.

Pero no todo el mundo disfrutaba de los zarandeos y vaivenes a los que teníamos que someter al Wii mote (junto al nunchuk) para deshacernos de los enemigos. La mejor opción habría sido habilitar unos controles que no hicieran uso de esta tecnología y hacerlo accesible a todo el mundo, ya que el manejo concebido originalmente no ha envejecido precisamente bien. Sobre todo teniendo en cuenta los múltiples problemas que los mandos de la consola han ido presentando a lo largo de los años.

Por suerte, para la versión HD que Nintendo estrenó recientemente en Switch se ha tenido en cuenta incluir un modo de manejo clásico. Ha tenido que pasar una década para que muchos se animen a darle otra oportunidad.

¿La mejor mazmorra de la saga?

Siendo sinceros, hay varios momentos en los que el ritmo del juego se torna ciertamente lento, y Altárea no da demasiado juego pese a la exploración de islas. Pero sí que consiguieron hacer una de las mejores mazmorras de la saga, a mi parecer. Una de mis zonas favoritas, tanto del juego como de la saga Zelda en general, es el Desierto de Lanayru: un terreno desértico que engloba varias zonas, como la refinería o el Templo del Tiempo, y que visitaremos en más de una ocasión a lo largo del juego.

El mayor atractivo de esta zona es poder usar unos cristales que devolverán al escenario el aspecto que antaño tenía, cambiando la arena por zonas de vegetación y agua. De entre todas las zonas que visitamos en el desierto, una de las mejores partes (que se puede considerar una mazmorra en sí) es el Galeón de las Arenas. Se trata de un barco que navega por el desierto, en el cual tendremos que adentrarnos e ir avanzando con el uso de diversos objetos, como las ya habituales bombas o el Ánfora de aire.

Una de las zonas más inspiradas del juego no podía pasar sin tener una batalla épica y divertida. Don Gera es un “miniboss” que nos encontramos en esta zona, contra el que disputaremos un épico duelo en el puente del barco. Poco que envidiar a Monkey Island, ¿verdad?

Iruoma: un boss para el recuerdo

Siempre que jugamos a un juego de The Legend of Zelda se nos queda algún jefe grabado en la memoria. Ya sea por su diseño, por darnos una dura batalla o por su historia personal; en Skyward Sword, ese personaje es Iruoma. El jefe de la gran caverna ancestral tiene una de las batallas más divertidas del juego y, para mi gusto, de toda la saga.

Como es habitual en los Zeldas, el objeto que hemos conseguido en la mazmorra será clave para la batalla y, en este caso, no es para menos… El látigo será imprescindible para separar los seis brazos que tiene Iruoma y, dado este gesto, aprovechar para robarle las cuchillas. No es para nada un jefe muy complicado, pero superar sus fases siempre ha sido tan divertido que es normal querer repetir la batalla contra él.

No es el mejor Zelda, pero es un buen Zelda

Con la perspectiva de estos diez años podemos decir que el juego ha aguantado el tipo, sobre todo con la nueva adaptación a Nintendo Switch y la posibilidad de controlarlo con un mando de manera normal.

Aunque no me puedo olvidar del mayor lastre que tiene el juego: la reutilización de zonas y su linealidad. The Legend of Zelda se ha caracterizado por dejar mucha libertad al jugador para descubrir su mundo, pero en Skyward Sword solo tenemos un pequeño número de islas en el cielo y no esconden ningún lugar o personajes verdaderamente carismáticos, dejando la posibilidad a las mazmorras de tengan mucha más libertad. Las tierras inferiores dan la talla con sus mazmorras pero no como zona que descubrir y explorar.

Al final, el juego te lleva demasiado de la mano y cuenta con algunas zonas elegidas simplemente para estirar el tiempo de juego, lo que lo lleva a ser uno de los títulos de la saga menos rejugables. Porque sí, es normal acabarte un Zelda y pensar en cuándo te lo vas a volver a jugar, pero este título ha sido uno de los que menos se presta a volver a él.

Pero incluso con todo lo comentado, Skyward Sword ya iba encaminado con buenas ideas para el siguiente título, como el medidor de energía para trepar, entre otros. No es el mejor juego de Zelda, pero a nivel de historia es uno de los más ricos en cuanto a lore e imprescindible si eres fan de la saga. Por eso y por la posibilidad de jugarlo en Switch, hoy es el mejor día para empezar una nueva partida y redescubrir el inicio de la leyenda de Zelda.

 

Por Jorge Ruiz Diaz

Siempre detrás de una pantalla, escribiendo o jugando.

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